Miércoles, 09 Marzo 2016 05:49

Retrato de familia

Tras las dos sesiones de investidura, acaecidas la semana pasada, días 2-3 y 4, meridiana y clarividentemente, todos los partidos políticos que lograron alcanzar algún escaño, tras las elecciones del pasado 20 de diciembre, han quedado retratados, tanto en cuanto a su fuero interno, cuanto en el fuero externo, y se han puesto a la intemperie, sin trampa ni cartón, las miserias y las virtudes de cada cual, sin que, ahora, a toro pasado, quieran dar una mano de pintura a su estructura y a sus entrañas, pues, a estas alturas de las películas, ya no cuelan los goles que los respectivos líderes de dichos partidos políticos quieren meter a los ciudadanos y el suero que intentan inocular a los mismos no servirá para salvar al soldado Ryan, que, en más de uno y dos casos, ha quedado retratado para los restos, poniendo de manifiesto que, salvo excepciones, pocas y escasas, lo que en el fondo y en la forma han defendido los susodichos líderes, ha sido el barrer para casa y, por tanto, en aras y beneficio de sus intereses particulares y partidistas, y, en modo alguno, salvo esas escasas excepciones, han mirado por el interés general de la Nación y de los españoles, a quienes ya empieza a agotarse la paciencia viendo que con estos mimbres es impensable que España pueda volver, al menos a corto y medio plazo, a gozar del estatus del Estado del Bienestar que ya abandonamos allá por el año 2.007, hasta el día de hoy, con unas políticas suicidas de austeridad, sobremanera en la última legislatura, a base de ajustes, recortes y privación de derechos y libertados individuales y sociales, que han dejado al país a la altura del betún y sumido en la miseria, la ruina, la pobreza, el horror y el espanto, por muy mucho que el Sr. Rajoy y toda su cohorte de adláteres, acólitos, corifeos, paniaguados y mamandurrieros, tanto veteranos como jóvenes, sigan proclamando y pregonando el mantra de que hemos salido de la crisis y de que en España, de nuevo, se vuelven a atar los perros con longaniza.

Quizás lo ocurrido en esas dos sesiones de investidura no haya sido sino la consecuencia de la mediocridad y falta de altura de miras de la casi totalidad de nuestros representantes parlamentarios, que no creo yo que se correlacione directamente con el nivel de los españoles que han depositado su voto, confiando ciegamente en estos sujetos, y que soñaron, al menos, por un instante, que el resultado de las elecciones obligaría a nuestros gerifaltes a alcanzar el éxtasis de lo que en una verdadera y auténtica Democracia y Estado de Derecho se supone, cual es el entendimiento, el diálogo, el debate, el pacto y el impulso que necesita este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, volviendo a la senda de la Constitución, mas nos la han dado con queso, remedando aquel dicho que, en su día, formulara el Rey Fernando VII, según el cual “andemos todos por el camino de la constitución, y yo el primero”, y a renglón seguido, si te he visto no me acuerdo o las palabras se las llevó el viento.

Y si a la mediocridad le añadimos la corrupción galopante que, un día sí y otro también, se ha venido destapando en el Partido que sustenta el Gobierno, en funciones, de España, o sea, el PP, la inexperiencia y la egolatría que adornan a otros, tales como Podemos, y las exigencias de quienes pescan en río revuelto la independencia de la vieja madre patria, léanse, ERC, CiL o PNV, nos puede resultar un cóctel mortal de necesidad, que no tendrá como consecuencia primera sino dejar varada a España en un “impasse” que no van a permitir los mercados (¡Ay los mercados!) y que la harán retroceder a siglos atrás de nuestra historia.

Podemos empezar por el primer responsable de este desaguisado, por ser el partido más votado y que más escaños ha obtenido, tal como gustan de proclamar sus dirigentes, el Partido Popular, con un Mariano Rajoy, con el que todo empezó cuando en la primera ronda de consultas y tras el encargo del Rey Felipe VI de que intentara la investidura, renunció, pura y simplemente, como quien renuncia una herencia, alegando no contar con  los apoyos necesarios para no hacer el ridículo en la sesión de investidura, la cual quería alcanzar por la puerta de atrás, precisamente alegando ser el Partido más votado y con más escaños, el Partido que había ganado (relativamente) las elecciones y que era la tradición en España desde el readvenimiento de lo que llamamos democracia que el Partido que había ganado las elecciones era al que correspondía formar Gobierno, en una palabra, que el Sr. Rajoy, ante tales argumentos, creía y esperaba que todos los demás grupos parlamentarios confesaran sus culpas y pecados, hicieran acto de contrición y a renglón seguido inclinaran la cabeza y de rodillas, cayeran de bruces ante el Patriarca Mariano y le elevaran a la Presidencia del Gobierno por aclamación indubitada e incontestada, porque sí, porque es el más guapo y porque es el único que sabe estar en el sarao europeo y el único que sabe codearse con la Matriarca Europea, Frau Angela Merkel. Era un deseo y un intento de poco menos que reeditar la Ascensión de la Virgen María, en cuerpo y alma, a los cielos. Pero fue que no, pues una cosa es ser negativo e indolente y otra muy distinta ser tontos de capirote, de solemnidad o de remate y este buen intento del viejo zorro cayó en saco roto y nadie le siguió el juego, afortunadamente. Por si fuera poco, en la segunda ronda de consultas, entró en el despacho real declinando que, de nuevo, su Majestad, el Rey de España, le encargara el intento de formar Gobierno, lo que no hizo, junto con el primer desplante, sino poner de manifiesto el poco coraje y valor de este hombre para ocupar la dignidad de ser, de nuevo, Presidente del Gobierno, pues hay que recordar sus dos fracasos en las elecciones de 2.004 y de 2.008, ante el Sr. Rodríguez Zapatero, Don José-Luis, y que si en las de 2.011 alcanzó una mayoría histórica no lo fue por méritos propios, sino más bien, por demérito del propio Sr. Rodríguez Zapatero, que se las puso, como a Fernando VII, “a huevo”, pues las habría ganado igualmente siendo cabeza de lista el “Chikiricuatre” .

Podemos seguir con Podemos, valga la redundancia, o sea, el Partido de Pablo Iglesias, y sus llamadas Mareas, que animado por el resultado obtenido en la cita electoral (69 escaños en conjunto) se ha creído el Rey del Mambo, el líder de un movimiento revolucionario llamado a subvertir el orden mundial y paladín de los derechos y las libertades ciudadanas, como si los demás fueran unos convidados de piedra y no supiesen lo que son los juguetes. Soberbia, egolatría, nula educación, vengativo, malos modos y peores maneras, haciendo de cada una de sus intervenciones un mitin guerracivilista de los albores del 36, pareciendo mentira que presumiendo de un cierto bagaje conceptual e intelectual, sea capaz de caer tan bajo, lo que hace que su discurso caiga  en el esperpento y en el ridículo, lo que se puso de manifiesto cuando se autoproclamó Vicepresidente del Gobierno y reclamó para sí y para sus compinches poco menos que la totalidad de las carteras ministeriales, entre ellas las más trascendentales e importantes, considerándose poco menos que “El Elegido”, el nuevo Mesías aterrizado desde las galaxias en la tierra para dar lecciones de todo tipo a quien, en su corta andadura pública y ocupacional, no ha hecho otra cosa que dar clases en la Universidad y postularse como titiritero en las tertulias televisivas, pero que ignora lo que es ganarse el pan con el sudor de la frente. No es de extrañar que el ex fiscal anticorrupción y ex eurodiputado de Podemos, Carlos Jiménez Villarejo, haya puesto a caldo a Pablo Iglesias y sus Mareas, por no haber facilitado, con su abstención, la investidura de Pedro Sánchez, poniendo a caer de un burro al autoidolatrado lider del nuevo Partido; no es de extrañar, así mismo, que la mitad de los electores de Podemos hayan censurado el no de Iglesias a la investidura de Sánchez; y no sería de extrañar que con esta actitud del Sr. Iglesias, se haya llegado a un punto de inflexión que suponga el derrumbamiento del Partido, a cuyo efecto hay que sumar en su debe la dimisión anteayer del “número tres” de Madrid y  Secretario de Organización de Podemos, Emilio Delgado, quien abre una nueva crisis interna en la formación en una de las regiones baluartes del Partido, que hay que sumar a los problemas regionales acaecidos en el País Vasco, en La Rioja, en Galicia, en Cantabria y en Cataluña, hartos del Caudillaje totalitario de un Pablo Iglesias que parece dispuesto a cargarse el Partido, que adolece ya de tantas fracturas que parece ser el epicentro de un terremoto, que le hará caer como un castillo de naipes.

Y si seguimos arañando en el espectro parlamentario, nos hallamos con los partidos nacionalistas e independentistas, léanse, Ezquerra Republicana (ERC), Convergencia y Libertad (CiL), y Partido Nacionalista Vasco (PNV), que yo me pregunto, que si no quieren saber nada ni nada esperan del Estado Español, ¿qué coño hacen presentándose a unas elecciones para amueblar el Parlamento Español? Desde luego, desde esta premisa, incurren en una “contradictio in terminis” escandalosa y les califican como unos advenedizos que lo único que quieren es chuparle la sangre a España y al resto de los Españoles, por su cara bonita y porque se creen de una pasta especial y de un ADN que les hace superiores al resto de los mortales y que no prestarán su apoyo como no sea a costa de envilecer aún más a la Nación Española, como lo han venido haciendo desde las primeras de cambio, a través de las diez legislaturas consumidas, sobremanera cuando se han necesitado sus votos para afianzar una mayoría simple obtenida por PP y PSOE, o sea, en definitiva, unos chupasangres, aprovechados y deplorables que han vivido y siguen viviendo del chantaje y la triquiñuela. Por cierto, que esto se acabaría obligando a estos partidos a presentarse en todas las cincunscripciones nacionales y haciendo el recuento de votos por la suma total de los conseguidos a ese nivel.

Mención aparte merece Izquierda Unida (IU) que solamente ha conseguido sacar dos escaños, o sea, representación parlamentaria por los pelos, que se llama, y con un representante, Alberto Garzón, a quien se le ha puesto la cara como un pan al oír de Pablo Iglesias la exigencia a Pedro Sánchez, a cambio de su apoyo, de concederle una cartera ministerial, cosa que ni en sueños pensaba este hombre, hasta el punto de que le ha entrado un subidón de bilirrubina y se ha creído imprescindible para la buena gobernanza del país, por lo que ante la negativa de Sánchez a romper sus conversaciones con Ciudadanos y tras el acuerdo alcanzado con Albert Rivera, ha sido el primero en levantarse de la mesa de negociación con el resto de lo que se llaman izquierdas, salvo el PSOE. Hubiera sido como el premio gordo de la lotería y eso sin siquiera echar a la misma. Ya soñaba con el coche oficial, la secretaria y el rendez vous y pleitesía de la ciudadanía en general.

Y dejamos para el final, a Ciudadanos (Albert Rivera) y al Partido Socialista Obrero Español (Pedro Sánchez), por haber sido los únicos capaces de haber entendido el mensaje electoral de la ciudadanía, de haber tenido arrestos para sentarse a negociar, sin esconder sus cartas ni un as bajo la manga, y haber dado una lección magistral al resto de las fuerzas políticas, (dejando a salvo a Coalición Canaria, único partido, fuera de PSOE y C’s, que ha sabido estar a la altura de las circunstancias), las cuales han quedado retratadas como lo que son: mediocres, oportunistas, hipócritas y no aptos para afrontar los retos que la Nación Española tiene planteados. Solo dos hombres, Pedro Sánchez y Albert Rivera, o Albert Rivera y Pedro Sánchez (con la excepción de Ana Oramas, de Coalición Canaria) han estado a la altura, comportándose como verdaderos “HOMBRES DE ESTADO” y no como ratas de alcantarilla. Y ello lo ratifica el que, tras la derrota, hayan manifestado que mantendrán en todos sus puntos y comas el acuerdo alcanzado, que sigue vigente para salvar a España de la inamovilidad y el descabezamiento gubernamental. Por ello, pese a que los agoreros califican de “fracaso” y “derrota histórica” la sufrida por Sánchez, nada más lejos de la realidad, pues ha sido, con diferencia, sobre todo respecto de Rajoy, quien se atrevió a coger el toro por los cuernos y comenzar a hablar y dialogar con todos los partidos, salvo, como es natural, con el presidido por Don Mariano, a quien hay que alejar del poder y evitar que siga en sus trece como si nada hubiera pasado y esté pasando en su partido, que, por cierto, ha sido calificado en sede judicial como “organización criminal”. Ahora se destapa pregonando  que Sánchez, por su falta de apoyos iniciales cuando recogió el guante que le tiró el Rey Felipe VI, envalentonado y amagado en la barrera sin haber siquiera sido capaz de asomar la cabeza por encima del burladero, espeta al líder socialista la siguiente perla: “usted ha usado las instituciones y eso es corrupción”, precisamente quien en su partido está hasta las cejas de ídem, lo que demuestra la incapacidad e inhabilidad de este hombre para seguir ostentando el poder, pidiendo ahora al Sr. Sánchez que se abstenga y le deje gobernar en minoría. Valiente que es, ahora que la piel del oso ya cuelga del perchero de Sánchez y Rivera.

Nada de fracaso, nada de derrota, sino antes al contrario, una auténtica y verdadera victoria, un auténtico y verdadero éxito, por parte de Sánchez y Rivera, quienes han dado sopas con onda al resto de esta pléyade de ineptos que asientan sus antifonarios indignamente en los escaños del Congreso de los Diputados.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  9  de marzo de 2016

Lunes, 07 Marzo 2016 13:30

El compromiso de Pedro Sánchez

El compromiso de Pedro Sánchez frente a la pinza del interés del PP y Podemos

La capacidad de liderazgo se demuestra en la diferencia  entre interés y compromiso. Cuando uno está interesado en hacer algo, lo hace solo cuando le conviene, pero cuando está comprometido, simplemente, lo hace.

Pedro Sánchez y el PSOE han demostrado la pasada semana este compromiso con España  proponiendo un Gobierno de progreso y reformista en acuerdo y diálogo con otras fuerzas políticas que es la interpretación de la voluntad popular expresada en las urnas el pasado 20 de diciembre.

Ha prevalecido el compromiso socialista con el interés general y Pedro Sánchez aceptó  el encargo del Rey para someterse a un debate de investidura, cuando a quien le correspondía asumir esta responsabilidad, el señor Rajoy la rehuyó por interés.

Los socialistas no hemos hecho ningún ejercicio de voluntarismo y hemos asumido la aritmética parlamentaria que nos obligar a sumar, a pactar, a dialogar y en virtud de este acuerdo, hemos suscrito un   Programa de Gobierno con 200 medidas con un pacto social y político que necesariamente debía ser transversal.

Nuestro compromiso es con el cambio para frenar la desigualdad y los recortes sociales y de derechos, para atender a siete  millones de españoles en situación de emergencia social, para devolver a los trabajadores sus derechos, para revitalizar la ley de dependencia, para frenar la desafección de los ciudadanos hacia sus instituciones desterrando la corrupción y   para que la sanidad y la educación queden blindadas como derechos en nuestra Constitución.

Hemos oído la voz de los ciudadanos que quieren un cambio de modelo económico y energético, un compromiso con el cambio climático para reducir las emisiones de CO2 y prohibir el fracking, un proyecto que ponga fin a las tensiones territoriales con un modelo de convivencia que ayude a integrar y no a separar nuestra identidad nacional y territorial y un  gran pacto nacional para la Educación, para la sanidad, para  la cultura y contra la violencia de género.

Por compromiso con España y los españoles hemos propuesto un presupuesto extraordinario de 7.000 millones de euros para un ingreso mínimo vital para familias sin ingresos, un complemento salarial contra la pobreza, una ley de lucha contra la pobreza energética y medidas que acaben con los desahucios.

A todo esto y mucho más el PP ha dicho no sosteniendo con contumacia por interés  que la presidencia del Gobierno tenía  que ser para el señor Rajoy cuando 8 de 10 españoles opinan que su tiempo político se ha terminado.

Y a todo esto PODEMOS, también, por interés electoral, ha dicho que no, a pesar de que el 50% de sus bases no están de acuerdo con la decisión de sus líderes.

Los españoles tienen claro que Podemos y PP son los responsables prácticamente exclusivos de que un pacto para un Gobierno del cambio no haya sido posible, un 80% se muestran críticos con su postura a la hora de impedir la formación de un nuevo Gobierno y el 50% de los votantes tanto de PP como de PODEMOS, eran contrarios a esta negativa.

Para Pedro Sánchez, el Gobierno del cambio ha dejado de ser una opción, es una realidad irrevocable tras las pasadas elecciones. Los socialistas durante la pasada campaña dijimos en calles, pueblos y plazas que los españoles urgían un cambio y que éste necesitaría de la necesaria concurrencia del PSOE y si no, no habría cambio.

No hay derrota socialista tras el debate de investidura, hay el triunfo de un pacto de 130 diputados en el que continuaremos trabajando para seguir sumando. Durante los dos meses que nos quedan por delante el PSOE va a mantener la misma actitud que asumió desde el encargo del Jefe del Estado: voluntad de consenso y diálogo con un compromiso irrevocable para un Gobierno del cambio a favor del interés general mediante un pacto transversal con otras fuerzas políticas.

Reiteramos nuestro compromiso con los retos y desafíos que nos plantea la sociedad española  y en este nuevo período que se abre nosotros seguiremos negociando propuestas  porque los españoles han podido ver que el  sí ha sido un compromiso con el cambio y el no las excusas del interés.

Manuel González Ramos

Secretario general PSOE-Albacete y diputado nacional

Sábado, 05 Marzo 2016 12:04

En política, ¿vale todo?, ¿o no?

¡Y pensábamos que teníamos una democracia consolidada!.

Los días transcurridos y los sucesos ocurridos a nivel político desde el 20 de diciembre demuestran que -al menos entre la clase política- eso no está nada claro.

Sí creo que a nivel social la democracia está arraigada y no temo a quienes se pretende presentar como destructores de lo conseguido hasta ahora porque considero suficientemente maduro e inteligente al votante español y no lo va a consentir.

Cada idea política tiene su tope de votantes, y los españoles el 20 de diciembre lo que dijeron, y no otra cosa, es que no quieren que ninguno de los cuatro partidos que ahora lideran los escenarios políticos gobierne con amplia mayoría, sino que estos se pongan de acuerdo.

La intención de voto podrá ir cambiando, pero siempre lo hará de forma que nadie pueda modificar los fundamentos de nuestra Constitución, cuya reforma y actualización no van a desvirtuarlos.

Pero vayamos a las curiosas contradicciones que a diario nos ofrecen nuestros políticos, y que hacen que el pobre contribuyente que parecía que se quería implicar un poco más en “el arte de lo posible” pierda la fe en la política y termine alejándose nuevamente, como viene ocurriendo generación tras generación.

¿Vale todo en política?. Si así fuera, ningún insulto sería más grave que otro, pero terminaríamos llegando a la convicción de que por la vía del agravio y el enfrentamiento visceral, cada vez será más complicado que España avance a velocidad de crucero.

Todos sabemos que la energía que nuestros políticos dedican a resaltar sus diferencias, no es otra cosa que un freno al avance de nuestra sociedad.

Y una cosa más, si creemos que todas las ideas son respetables, lo serían tanto las de centro como las llamadas extremas, y entonces Podemos habría de respetar al PSOE; el PSOE, al PP; el PP a Ciudadanos; y Ciudadanos a Podemos y viceversa.

Por otro lado, para quien diga que no todo vale, si se es consecuente, no valdrían las formas, ideas y propuestas de ningún partido político, y me refiero sobre todo a PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos que es a quienes los electores hemos encomendado la tarea de ponerse de acuerdo.

La verdad es que no creo que en este semestre lleguen a un acuerdo los caballeros de nuestra mesa redonda patria. Solo lo harán si llegan al convencimiento de que unas nuevas elecciones repartirían las fuerzas nuevamente sin mayorías hegemónicas y, entonces, sí que se verían obligados a pactar.

Que tras unas segundas elecciones –que considero lo más probable- se diera lugar a unos terceros comicios, sería escandaloso y no tengo tan mala opinión de nuestros políticos.

Por mojarme, mi opinión es que en España los políticos ya no se clasifican entre la derecha y la izquierda, no hay más que oír a los más radicales de todos los partidos (que en todos los hay). Los hemos de clasificar entre sosegados -partidarios de un cambio lento- o exaltados -que lo son de  una revolución-.

Creo que me estoy haciendo viejo porque me encantaría creer en los que proponen una revolución, pero tengo que reconocer que me quedo con los que nos ofrecen un cambio más tranquilito.

No me gusta nada el sistema, no me gusta el capitalismo, tampoco las vergonzosas diferencias económicas entre los habitantes de nuestra España y mucho menos si miramos allende nuestras fronteras.

Me encantaría poner un granito de arena a favor de la revolución. Pero prefiero que no sea cruenta y creo que todas lo son.

Y no me extiendo más porque el tema da para escribir una Wikipedia entera.

Albacete, 5 de marzo de 2.016

Miguel López Valles.

Viernes, 04 Marzo 2016 01:39

Sin sorpresas

Esta semana venimos asistiendo a la crónica de un fracaso anunciado.

Una pérdida de tiempo sin sentido y que solo lleva a aumentar el enfrentamiento y la animadversión de unos con otros.

Y no lo entiendo, si hay que ir se va, pero ir “pa na” ….

En las intervenciones del debate de investidura, más propias de una moción de censura, han dedicado más tiempo a descalificarse y faltarse el respeto, que a proponer soluciones razonables y asumibles para los problemas de los españoles, por lo que después de lo dicho, las posiciones de cada uno son insalvables para el resto.

Sin contar que, desde el momento en que Sánchez el breve se negara a reunirse con Rajoy, las cuentas estaban hechas y ninguno obtendría suficientes apoyos para formar gobierno.

Rajoy porque, teóricamente solo podría negociar y acordar con Ciudadanos.

Y Sánchez tampoco lo tenía más fácil.

Y es que intentar aglutinar al resto en un cordón anti PP era poco menos que imposible.

Tanto como mezclar churras con merinas, o lo que es lo mismo, Ciudadanos con Podemos.

Era pretender juntar el agua y el aceite.

Y a ese potaje imposible, además necesitaría añadir el variopinto resto de la cámara, con un resultado incomible.

Pero era la única oportunidad real de Sánchez para poder pasar a la historia como Presidente del Gobierno de España.

Únicamente Rajoy, que le había ganado ampliamente, le podía impedir lograr su sueño.

Y es que solo el que ha quedado primero puede disputarle la presidencia al que ha quedado segundo, de ahí su negativa, hasta en diecisiete ocasiones, siquiera sentarse con él.

Y como las matemáticas son una ciencia exacta, el resultado estaba cantado.

Ahora tras los insultos y descalificaciones de esta semana, Sánchez seguramente este viernes tampoco consiga los votos necesarios para ser investido Presidente.

Con lo que nuestros políticos seguirán mareando la perdiz y perdiendo un tiempo precioso que todos acabaremos pagando.

Total para disolver las Cortes a primeros de mayo y convocar nuevas elecciones para el 26 de junio, a las puertas de vacaciones.

Para este viaje no necesitábamos estas alforjas.

Hasta la próxima.

Miércoles, 02 Marzo 2016 06:28

La hora de la verdad

Como en los toros, antaño a las cinco en punto de la tarde, y hogaño a las seis, también en punto, de la tarde, que en esto de los tiempos y las horas el arte de Cúchares es inflexible, y quien no esté atento a esta liturgia corre el peligro de quedarse fuera de la plaza avistando la faena del maestro matador, desde la tronera que da acceso a la grada. Pues bien, este día uno de Marzo de 2.016 (a la manera como en los idus de marzo) va a comenzar la puesta en escena de la escena, valga la redundancia, para intentar alcanzar la investidura que permita la formación del nuevo Gobierno de España, a las dieciséis horas y treinta minutos, según ha previsto el Presidente de la Cámara Baja, Patxi López, y caso de no producirse esa investidura a las primeras de cambio (lo que se votará el día 2 de marzo), se intentará en una segunda oportunidad, cuarenta y ocho horas después, o sea, el jueves día cuatro de marzo, aunque el propio Presidente estaba estudiando la posibilidad de pasar esta segunda votación al sábado 5 de marzo, lo que ha hecho estallar al que se cree el gran perjudicado por este lance, el Partido Popular, con su Presidente a la cabeza, el ínclito Presidente del Gobierno, en funciones, Don Mariano Rajoy Brey, amén de su lenguaraz portavoz en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, sí aquél parlamentario que en vez de acompañar las comidas con un buen vaso de vino, tinto o blanco, parece hacerlo con una botella de vinagre, por lo desabridas, agrias, insípidas, insulsas y antipáticas intervenciones, y han agarrado tal rabieta, como los chiquillos cuando se les quita un juguete, anunciando que ante tal situación, de producirse, recurrirían al Tribunal Constitucional, como ya han acostumbrado a hacer en toda esta Legislatura que no acaba de finiquitar, buscando siempre en el más Alto Tribunal de la Nación lo que debería ser objeto de obtención por medio del diálogo, el debate, el pacto y el consenso, pero ya sabemos que las huestes del Partido Popular y sobremanera sus prebostes están acostumbrados al ordeno y mando, a la “manu militari”, al Decreto-Ley, o sea, precisamente a todo aquello que se aleja de ese diálogo, de ese debate, de ese pacto, de esa disquisición que constituye el fundamento y el alma de la democracia y que tanto se echa en falta, sin embargo, en las repúblicas bananeras bolivarianas y totalitarias. Aunque, tranquilos todos, puesto que en la Junta de Portavoces ya se ha acordado que la segunda sesión sea el 4 de marzo.

Pues bien, viendo como en los prolegómenos y antesala de estos días fundamentales para despejar las dudas acerca de la formación del nuevo Gobierno que ha de tomar las riendas de este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, y cómo se toma el Partido Popular cualquier decisión, que consideran una agresión directa al alma del Partido y una afrenta a su jefe de filas, Mariano Rajoy, es impensable contar con él, por muchas misivas que a éste le remita el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, instando a esta formación política a sumarse al pacto alcanzando por el PSOE y ellos mismos, con el fin de sacar a España de este “impasse” en que se halla que no conducirá sino a la nueva convocatoria de elecciones, lo que supondrá, de un lado, un nuevo gasto electoral, cifrado en unos 160 millones de euros, de otro, que lo más probable es que los resultados sean análogos si no iguales, diputado más arriba o abajo respecto de los obtenidos en los comicios del pasado 20 de diciembre, y finalmente, una pérdida de tiempo que el país y su economía no pueden permitirse, so pena de ahondar más profundamente en los problemas que actualmente padecen España y los españoles, a saber, fundamentalmente, la sangría que para los ciudadanos supone esa lista de paro que no acaba de disminuir, por mucho que nos quieran hacer ver que se hayan creado 600.000 puestos de trabajo, lo que no es sino falso de toda falsedad, pues está pasando lo que pasaba con Penélope, que lo que tejía por el día, lo destejía por la noche, no acabando de terminar nunca lo que había de tejer, y está claro con un pequeño ejemplo: en la semana tecnológica que está celebrándose en Barcelona, un responsable de la misma, en televisión, anunciaba a bombo y platillo las bienaventuranzas que incardinarían a Cataluña y de rebote a España, la celebración de tal evento, pues se generará un impacto económico cuatrocientos millones de euros, y se crearán tropecientos mil puestos de trabajo, en fin, de los beneficios habría que ver con qué piedra filosofal los midió, y respecto al trabajo (azafatos, limpiadores y otros, sic), está claro que lo serían por los días que durara la feria, pero que, acto seguido a su finalización, volverían a engrosar la larga lista de parados, de manera que se podrá glorificar el mes de Febrero sobre una cierta cantidad de personas que habrán abandonado la lista del paro, pero que en Marzo volverán a integrarla de nuevo y si algún puesto se queda remoloneando lo será, como casi todos, de carácter temporal y precario.

Pero, a lo que vamos, ahora ha llegado la hora de la verdad, la hora de retratarse ante Dios y los ciudadanos, la hora de comportarse como un verdadero “hombre de Estado”, como un político que ama a su patria, como un ser que debe elegir entre el bien general, en interés de todos los españoles, o el bien particular de una sola formación política, de dejarse de remilgos, delicatessen e idioteces, y de dar la cara, aunque a alguno se la partan, para lograr que España siga pudiendo tener chance en el concierto internacional, es hora de aparcar los rencores partidistas, las desavenencias infantiles, de poner de manifiesto, repito, ante Dios y España, que estamos en la patria de los Reyes Católicos, de Cristóbal Colón, de Carlos I de España y V de Alemania, de Felipe II, en cuyo reinado no se ponía el sol, y de tantos y tantos que han ido jalonando la historia de nuestro país como un país a tener en cuenta en el concierto del mundo occidental, serio, formal y merecedor, por tanto, de respeto y consideración, de lo contrario volveremos a ser el espantapájaros que, lamentablemente, en algunos períodos de nuestra historia hemos sido y representado, siendo el hazmerreír de propios y extraños y sumiéndonos en la incuria y el aislamiento.

Y es que, Mariano Rajoy y el PP quieren revertir lo que ellos permitieron con su indolencia, su cobardía y su falta de responsabilidad, al haber rechazado ser los primeros en el intento de formar Gobierno, hasta por dos veces, y parece, que podría darse una tercera, en caso de fracaso de Pedro Sánchez y en el supuesto de que Felipe VI volviera a encomendar al Sr. Rajoy la formación de Gobierno, pues ya se ha dejado oír desde las filas peperas que el Sr. Rajoy no asumirá el reto a no ser que tuviera una mayoría garantizada para formarlo, lo que es tanto y no son tontos, de querer echar la lotería solamente en el supuesto de que supieran que el número de su décimo va a ser el premiado en el sorteo correspondiente.

Si de veras, el PP quiere prestar un servicio impagable a la nación española, debería votar a favor o, en su caso, abstenerse en la segunda votación de investidura del Sr. Sánchez (¡ojala lo fuera en la primera!) y así lavaría un poco la imagen tan deteriorada, lamentable y execrable que se ha ganado a pulso, con tanto trinque, por activa y por pasiva, dentro de sus filas, lo que no conseguirá con declaraciones como las de la Reina del Caloret, Rita Barberá, proclamando a bombo y platillo su inocencia y su ignorancia acerca de que era la capitana de un barco en el que hasta las ratas trincaban. Pero esto, quizás, sea demasiado pedir, para un hombre, Don Mariano Rajoy Brey, que se aferra a su cargo como una lapa, que no ama sino su egolatría de seguir siendo Presidente del Gobierno de un país que va a acabar, a base de recortes y análogos, dejándolo hundido en la miseria, en la pobreza, en el dolor y en el espanto. Es hora de que alguien, en el Partido Popular, o incluso el propio Monarca le llame a capítulo y le haga ver la realidad. Pero conociéndole, me parece que va a preferir morir, matando, llevándose por delante al PP y al conjunto de los españoles.

MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

   2 de Marzo de 2.016

Miércoles, 24 Febrero 2016 07:57

Hay que tener cara

O mejor dicho, hay que tener más cara que espalda, o más cara que un saco de perras, o más cara que culo, o un morro que se lo pisa, que así de fértil es el refranero español del que ya sabemos que es, a la vez, tan certero, como puñetero, pues todos estos refranes se refieren, por modo hiperbólico, al caradura y desvergonzado, que todo lo avasalla en su provecho, sin que, por lo regular, nadie, si acaso antes al contrario, le pare los pies, tal como se expresa en el Diccionario de Refranes, Dichos y Proverbios, de Luis Junceda.

Pues bien, todos estos refranes vienen al caso de nuestro Presidente, en funciones, del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy Brey, quien ni corto ni perezoso, a estas alturas de la película y sin que haya dejado, desde el primer momento, de postularse como el primer actor, a fin de obtener la investidura para formar el nuevo Gobierno de la nueva legislatura derivada de las elecciones del pasado 20 de diciembre de 2.015, aunque le temblaran las piernas en el momento crucial de su designación por el Rey de España, Don Felipe VI, por duplicado ejemplar, es decir, la primera, renunciando a intentar obtener esa investidura, una vez designado por el Monarca español para conseguirla, y la segunda autoexcluyéndose para el intento, pensando que, quizás, en esta segunda ocasión Don Felipe cayera en la trampa y la insensatez de tomar la decisión de que se repitieran, de nuevo, los comicios electorales, a ver si a la segunda, al Sr. Presidente, en funciones, le salía mejor la jugada y conseguía arrasar en las urnas, lo que, visto como está el patio, lo más probable es que aún consiguiera una victoria más pírrica que la conseguida el 20 de diciembre, que, a fuer de ser sinceros, acabó siendo una derrota, al haber perdido 63 escaños (de 186 que tenía) y descender en porcentaje de votos casi a la mitad (28’72%, frente al 44’6% anterior), lo que demuestra que, a veces, la victoria se convierte en la más amarga de las derrotas de un candidato a Presidente del Gobierno. Pues bien, el Monarca español, que de tonto no tiene un pelo, no se dejó llevar por los cantos de sirena que se entonaban en los alrededores del Partido Popular, y, con acierto y como debe ser el cumplimiento de su obligación constitucional, designó candidato para el intento de lograr la investidura al líder del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez, quien, igualmente, en aras de su obligación y alta responsabilidad como líder del segundo partido en escaños y porcentaje en las citadas últimas elecciones, recogió el guante, con sumo gusto, y se puso manos a la obra a fin de conseguir los apoyos necesarios para lograr la investidura y, por ende, el derecho a formar Gobierno y sacar a España de este impasse en que se halla sumida al no aceptar el Sr. Rajoy el mandato que el Rey le ofreció. Lo raro de todo este proceso es que, recién terminado el escrutinio de las urnas, y desde el propio 20 de diciembre de 2.015, el Sr. Rajoy propalaba a los cuatro vientos que, por ser el ganador de la cita electoral, era quien debía intentar formar Gobierno, lo que proponía y defendía como algo que debía ser, sí o sí, porque siempre había formado Gobierno el líder del Partido que había ganado las elecciones, como si esto fuera un principio recogido en la propia Constitución Española, y nada más lejos de la realidad, lo que, además, no casaba, en absoluto, con su indolencia y abulia, una vez obtenido el mandato, para acabar renunciando, alegando que no tenía los apoyos necesarios, lo que chirría por todos sus costados, ya que para llegar a ese consenso respecto a su persona como nuevo Presidente del Gobierno, la única razón alegada, además de haber sido el ganador de las elecciones (que ya hemos visto victoria pírrica y amarga), lanzó un órdago a los pares y a la grande, proponiendo, por sí y ante sí, la gran coalición, PP, PSOE, Ciudadanos, pero sin mover ficha alguna en cuanto a propuestas y pactos, con la sola finalidad de impedir que otra gran coalición, la que él llamaba y llama, de perdedores, PSOE, Podemos y Partidos minoritarios, le mojasen la oreja y lograran llegar a un consenso para formar Gobierno, de cuya propuesta se inducía claramente, que el Presidente, en funciones, se proponía, así mismo, como nuevo Presidente del Gabinete a formar, y lo que parecía más claro que negro, es que pedía un cheque en blanco a los otros dos Partidos (PSOE y Ciudadanos) para seguir gobernando como lo ha venido haciendo en los últimos cuatro años, en base a un rodillo apisonador y aplastante, usando y abusando del Decreto-Ley, y sumiendo a la oposición en la miseria e incuria parlamentarias al impedirle el ejercicio de sus funciones y obligaciones en el arco parlamentario, por lo que el Sr. Rajoy, a la vista está, carece de facultades para el diálogo, el pacto y el consenso con otras fuerzas políticas distintas de las de sus siglas, e incluso, con éstas mismas, pues a la vista está y demostrado queda que, como Presidente del Partido, ha ejercido el mando con prepotencia, arrogancia y despotismo, por muchas reuniones que haya tenido y tenga a bien tener con el Comité  Ejecutivo Nacional de esta formación política, pues en ésta a la orden del día, está el ordeno y mando y el dedazo del Sr. Rajoy.

Por lo demás, y habiendo faltado a su obligación como líder de la fuerza más votada y a su designación como candidato realizada por el Rey de España, una vez que este testigo lo ha cogido Pedro Sánchez, en vez de apartarse y dejar el camino libre y expedito para que aquél haga su labor, el Presidente, en funciones, y sus acólitos, adláteres, corifeos, paniaguados y mamandurrieros, no están haciendo otra cosa que poner palos en las ruedas de las carretas del Sr. Sánchez, para verle descarrilar, a fin de retomar la iniciativa, que como hemos visto, la ha cedido el propio Sr. Rajoy. Pero, ítem más, cómo este hombre, aun con todo lo que está cayendo sobre el Partido que, con mano férrea, gobierna, hasta chuzos de punta, como vulgarmente se dice, con las tramas de corrupción más insidiosa, alarmante, execrable, abominable, detestable, odiosa y repugnante, tiene la cara (dura, por lo demás) de seguir postulándose para repetir como Presidente del Gobierno, como si lo ocurrido en Valencia, Madrid o cualquier otro sitio, que haya salido o esté por salir, no tuviera nada que ver con él, que de ser así, habría que, por este solo hecho de no enterarse de “ná”, quedar eliminado e inhabiliado para ejercer la alta responsabilidad que debe presumirse en un Presidente del Gobierno de España, pero para él, parece que los asuntos de sus ex tesoreros (con Bárcenas a la cabeza, como caballo de Troya, con la destrucción de los discos duros de los ordenadores y agendas), la Gúrtel, la Púnica, la Taula y demás operaciones levantadas por el Ministerio Fiscal y la Policía Judicial, registro por medio, por tres veces, de la propia Sede del PP, en la calle Génova de Madrid, y el propio carácter de investigado del propio Partido, aunque lo sea a título de beneficiario, fueran suficiente para que tomara las de Villadiego, y discretamente y sin hacer ruido, hacer mutis por el foro y dejar que otro ocupe su lugar, pero, al paso que vamos y conociendo al sujeto, parece que esto va a ser tanto como pedir peras al olmo, siendo escandaloso que nadie, en el Partido Pepero, cuestione su liderazgo ni sea capaz de cantarle las cuarenta a quien, desde luego, por todo lo antedicho, siendo el máximo dirigente del Partido, no puede negar responsabilidad y mirar para otro lado, en un Don Tancredismo obsceno, que no hace sino echar más tierra, lodo y barrizal sobre el Partido de la Gaviota  (o, ¿es un charran?, o, ¿es un albatros?), que parece que hasta el logotipo se halla ya en la incertidumbre, la confusión, el mareo  y la zozobra que reinan en la Sede y en el Partido Popular.

Por ello, aunque de extraño no tiene nada, conociendo al sujeto, causa un cierto asombro la letanía que ha venido prodigando en la última cumbre de la UE en Bruselas, a cuento del llamado “brexit” de Inglaterra, y en la que nuestro mandatario, en funciones, ha ejercido de voncinglero mayor del reino, propalando la idea de la imposibilidad de formar Gobierno, de que él era el ganador de las elecciones y de que iríamos de nuevo a las urnas, creando el desconcierto entre los socios europeos respecto a España, lo que ya deja puesto de relieve el Hombre de Estado, que el Sr. Rajoy cree encarnar. Pero ya sabemos, que en su ideario esquizofrénico no hay más salida para España que él, o sea, “el PP o la nada”. Valiente título de demócrata.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

24 de febrero de 2016

    

Miércoles, 17 Febrero 2016 04:55

Hay que tener valor

O poca vergüenza torera, o no darse o no querer darse cuenta del entorno, para seguir, erre que erre, postulándose y proponiéndose, por ser quien soy y sin contar con Dios ni el Diablo, como candidato a intentar la investidura y, consiguientemente, pasar a formar Gobierno, con la que está cayendo sobre el Partido Popular en general y, especialmente, sobre las cúpulas del Partido en la Comunidad Valenciana (donde ya se habla sin ambages de una refundación, incluso con otras siglas) y de la Comunidad de Madrid (donde ya se ha nombrado una gestora presidida por Cristina Cifuentes) y, además, en la Sede Nacional, o sea, en Génova, por poner los  últimos ejemplos clarividentes y que parecen haber puesto el estoque de la corrupción en todo lo alto y ser suficiente esta estocada para hacer doblar al toro y que ruede sin puntilla, a la manera como despachaba los toros Manzzantini, que se convirtió en el torero preferido de Madrid, caracterizándose por su extraordinaria forma de ejecutar la suerte de matar, llegando a ser conocido como “el rey del volapié”,  tal como se ha puesto de manifiesto con la dimisión de la Presidencia del PP Madrileño llevada a cabo, sin condiciones y a la vista de hasta donde ha llegado el nivel de la corrupción y lo que te rondaré morena, de la incombustible Esperanza Aguirre, uno de los reductos que, tras su salida en falso de la actividad política, había venido resistiendo contra viento y marea, aun contra la voluntad absolutista del Presidente Nacional del Partido y, aún hoy, Presidente, en funciones, del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy, pues de todos es conocida la animadversión recíproca entre ambos personajes desde 2.008 y las muchas ocasiones en que, directa o indirectamente, Don Mariano, había hecho llegar a la Aguirre su mensaje de que ya había llegado su hora de entregar su alma política al Olimpo de los Dioses y dejar expedito el campo madrileño para otro elegido, como no podía ser de otra manera, por el dedazo del Dios Político Supremo del PP, el propio Don Mariano Rajoy Brey. Y eso, que Esperanza había estado rápida de reflejos para inventarse una rueda de prensa callejera en el plenilunio de la noche del Jueves pasado, para, una vez más, echar balones fuera respecto a su gestión al frente de la dirección madrileña del Partido y desmarcarse de la más que posible financiación ilegal del partido, tras la tercera entrada a saco, podríamos decir, de la Unidad Central Operativa (UCO) de la guardia civil al Sancta Sanctorum del Partido Pepero, en un acto más, que, desde que estallara la Gúrtel, se había convertido en el menú casi diario en la Sede de Génova, y que, parece, que tras una breve y seria reflexión, ha llegado a la conclusión, de que ya está hasta el gorro de comer todos los días lo mismo y que estas últimas lentejas se las coma quien corresponda, que ya ella no tiene edad tampoco para estos excesos gastronómicos y para andar jugando con fuego, pues aunque ha salido ilesa de todos los incendios que, de un tiempo a esta parte, vienen asolando al Partido de La Gaviota (¿o es un charrán? ¿o es un albatros?) y que ya el traje de bombera se le ha quedado estrecho y que sea otro el que aguante esa vela en un entierro que parece anunciarse más bien antes que después y que ella ya ha cumplido con las expectativas que en la misma se depositaron, y tras el fracaso de su aspiración a tomar la vara de mando del Consistorio Madrileño, que ha tenido que ceder ante su antagonista, Manuela Carmena, aun cuando luchó hasta la extenuación por alcanzarla, hasta el punto de ofrecer la propia Alcaldía al candidato del PSOE, Antonio Miguel Carmona, no siendo suficiente este pastel, más que caramelo, puesto en el plato del socialista. Ahora, a esperar, a ver el agujero que en el PP puede provocar esta, ahora, repentina, decisión de la llamada “lideresa”, que, a decir verdad, ha estirado demasiado la cuerda y ha bailado con lobos y ya sabemos que estos jueguecitos o bailes, acaban fagocitando a quien, por seguir asido al Poder y sentado en la Poltrona, se deja llevar y no impone el ritmo. Desde luego, la reacción del máximo mandatario del PP, Don Mariano Rajoy Brey, Presidente Nacional del Partido y otrosí Presidente, en funciones, del Gobierno de España, ha estado en su línea ya marcada desde “in illo tempore” de hacer el Don Tancredo, y ha despachado el asunto, que no es menor, vamos, que es mayor, siguiendo con la propia jerga que gasta y gusta al Presidente, con un lacónico “Te comprendo”, que a buen entendedor, pocas palabras, como expresa uno de los refranes o frases hechas de que se adorna el idioma común de los españoles.

Pues bien, con esta lluvia, que no es que llueva sobre mojado, sino que llueve sobre una inundación, según las propias palabras de Aguirre, y  en la que están cayendo chuzos de punta, no parece que nuestro amado Presidente del Gobierno, en funciones, Don Mariano Rajoy Brey, se eche “p’adelante” en base a que demuestre tener un valor torero, sino que, fundamentalmente, y después de haberse negado, por dos veces, a emprender el camino hacia la investidura y la formación de Gobierno, en ese tradicional “laisser, laisser passer”, tan propia de nuestro hombre, enmascarada en un dominio de “los tiempos”, y que no es otra cosa que la perseverancia en no hacer nada y dejar que los problemas se resuelvan solos (que algunos, puede que sí, pero la inmensa mayoría necesita de una buena terapia de choque y de tratamiento, incapaz de ofrecer soluciones quien se esconde detrás de las faldas de las mujeres de su Partido y no es capaz de coger el toro por los cuernos), siendo su único discurso que él, sólo él, es  poseedor de la verdad y de la fórmula para sacar adelante a este país, aun hoy, a duras penas, llamado España, y reclamando para sí la Presidencia del nuevo Gobierno, como si los demás partidos hubieran de bailarle el agua y asumir los dicterios de quien tras gobernar cuatro años “manu militari”, arrasando en sus propuestas solo por la mayoría absoluta que le fue confiada por la ciudadanía y, en modo alguno, basada en el diálogo y el contraste de opiniones y pareceres con los distintos partidos de la oposición, a los que ha ninguneado, como si se tratara, poco menos, de un sistema absolutista, a la manera como lo eran los monarcas en el siglo XVIII, y prueba de ello, en el colmo del ninguneo, ha sido el récord guinness, que como Gobierno, ha alcanzado, de ser el que más uso, indebidamente, ha hecho del Decreto-Ley, a fin de pasar por encima de cualquier discrepancia o propuesta de la oposición, por lo que, ahora, mal puede convencer a nadie de que está dispuesto a dialogar y menos aún a ceder a fin de conseguir su propósito, que no es otro que volver a ningunear al país entero, y se le nota esa falta de cintura y  entrenamiento para llegar a algún acuerdo con quienes durante cuatro años se negó a hablar. Ahora, a la vejez viruelas, mas su empecinamiento no es otro que la envidia, el ataque de celos y la posibilidad de que Pedro Sánchez logre conformar acuerdos para la investidura y la formación del nuevo Gobierno, pareciendo mentira que después de haberse negado a dar un paso al frente, por dos veces, ahora quiera ser el niño bonito, que, por lo demás, queda incapacitado por los escándalos de la corrupción que asolan a su Partido, siendo la gota que colma el vaso de agua, las tres entradas de los gendarmes en la Sede Central del Partido, en Génova, como si de una banda mafiosa y delictiva se tratara, aunque hayan querido disfrazarse por los gerifaltes Populares como de colaboración con la Justicia, a lo que habría que decir, que a otro perro con ese hueso; y sobre todo, sin que ningún caso sea pequeño, el escándalo de los Peperos en su rama Valenciana, cayendo en lo grotesco, que la actual Presidenta, Isabel Bonig, se haya postulado como la cabeza de la regeneración en esa Comunidad, cuando sobre la misma pesan sombras incardinadas dentro de esas corruptelas a las que parecen que los populares habían convertido en un “modus operandi”, cuando no en un “modus vivendi”, al usar su puesto como Consejera de infraestructura para solicitar a los altos cargos de su departamento donaciones a la Caja del PP, a través de correos desde la propia Consejería.

Habría que decirle al Sr. Rajoy, que con su propio Partido investigado como beneficiario de corrupción, por si faltaba algo, con qué cara va a comparecer ante sus socios europeos, cuando en cualquier país de nuestro entorno, la sola sombra de sospecha sobre una irregularidad se paga con la dimisión o el cese inmediato. Basta recordar recientes casos de Ministros en Alemania, dimitidos por el “solo” hecho de haber copiado un párrafo de una tesis doctoral. ¡Imagínense lo que sucedería, si el Partido de la Merkel, tan adorada por el Sr. Rajoy, estuviera en la piel del Partido Popular!: ¿qué consecuencias se derivarían en Alemania?.

Pero, en fin, nos hallamos en España, donde contravenir la Ley, aun rayana en la vía penal, por nuestros gobernantes, goza de impunidad, cuando no es una acción acreedora a obtener una medalla.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

 17 DE FEBRERO 2016

Miércoles, 10 Febrero 2016 07:21

¿Perder el último tren?

Su Majestad el Rey de España, Don Felipe VI, cumpliendo con el mandato constitucional y como Jefe del Estado Español, llamó a consultas, en una primera ronda, a los líderes de todos los partidos políticos que obtuvieron representación en el Congreso de los Diputados, tras las Elecciones Generales en nuestro país, llevadas a cabo el pasado 20 de diciembre de 2.015, tras las cuales propuso como candidato para formar Gobierno al Presidente del Gobierno, en funciones, y Presidente del Partido Popular, Don Mariano Rajoy Brey, quien, por lo demás, se había ofrecido reiteradamente a dicha designación, alegando que era el líder del Partido Político que había ganado las elecciones, en porcentaje de votos y en número de Diputados, tratando de marcarle el paso a su Majestad, como si éste no supiera lo que tiene que hacer al respecto y suponiendo una intromisión intolerable en la facultad, y obligación a la vez, de designar un candidato a formar Gobierno por parte del Rey de España.

Pues bien, tras haber obtenido el primer premio en esta competición y ser designado como candidato para intentar formar Gobierno, el Sr. Rajoy Brey, éste, en un alarde de irresponsabilidad y de dejación de funciones, tras reiterar su derecho a ser el primer candidato en requerir de la Cámara Baja la confianza y la investidura para formar Gobierno, de forma reiterada y como un derecho adquirido, salió por peteneras y dejó plantado al Rey de España, haciéndole un feo inaudito e inédito en la reciente historia constitucional española, desde que se reinstaurara la democracia (al menos, formalmente) con la promulgación y aprobación de la Constitución española de 1.978, alegando que no contaba previamente a su comparecencia en el Congreso de los Diputados con el apoyo necesario para poder conformar una mayoría que le permitiese  formar Gobierno. Al respecto, no ha dejado de dar la vara llamando a capítulo a Pedro Sánchez, el actual líder del Partido Socialista Obrero Español, a quien conminó, machaconamente (hasta 17 veces según ha manifestado la Secretaria General del Partido Popular Doña María Dolores de Cospedal), a integrarse en una coalición, junto con el PP y Ciudadanos, con el fin de evitar lo que también, repetidamente, ha venido denominando la coalición de perdedores (PSOE, Podemos, Izquierda Unida, y quizás, los independentistas), alegando el bien de España y el de los  españoles, ante la deriva populista de esa última coalición, que, a la postre, y según el interfecto, no llevaría a España sino a la desconfianza de los inversores y de los demás Estados miembros de la Unión Europea, propiciando, a la vez, la ruptura de la unidad nacional, para lo cual, como he dicho anteriormente, por activa y por pasiva, llamaba, yo creo que hasta en sueños, al Sr. Pedro Sánchez, piedra angular para lograr su propósito de perpetuarse, al menos, cuatro años más, como Presidente del Gobierno y poder seguir dándose el pico con Ángela Merkel y la burocracia y partitocracia de la Unión Europea, donde cree este hombre ser respetado, pero que, a las pruebas me remito, en cuanto hay un cargo o un asunto goloso para cualquier país, es España la primera en ser descartada. La anuencia de Don Albert Rivera para este sueño la daba por hecha y, en realidad, sí parecía que éste estaba dispuesto a entrar al trapo, incluso a ojos cerrados. Ahora bien, lo pretendido para Pedro Sánchez era y es, poco menos, que el abrazo del oso, pudiéndose leer entre líneas “dame un cheque en blanco” porque de esta coalición, como no cabe la menor duda “yo voy a ser el líder y, por tanto, seré el próximo Presidente del Gobierno”, en una llamada SOS en la que no desvelaba qué programa ni qué acuerdos proponía para poder llegar a la misma, así como dejando en el limbo el papel de los otros dos convidados de piedra, PSOE y Ciudadanos, y el de sus respectivos líderes, Pedro Sánchez y Albert Rivera.

Pues bien, ante este desplante y cumpliendo con el mandato constitucional y su alta responsabilidad, de nuevo el Rey de España, Don Felipe VI, volvió a llamar a consultas, en una segunda ronda, a los líderes de los Partidos Políticos que han obtenido escaño en el Congreso de los Diputados, y a la que el líder del PP, Don Mariano Rajoy Brey, volvió a entrar con canguelo, descartándose, en este segundo momento, para asumir el posible encargo de su Majestad de que formara Gobierno y desbrozara su programa en el hemiciclo en que se asienta la soberanía popular, quizás creyendo que el Monarca, llamaría al Presidente de la Cámara Baja, Patxi López, para comunicarle la procedencia de una nueva consulta a los ciudadanos, a través de la repetición de las Elecciones Generales, como, al parecer, el propio Sr. Rajoy insinuó al Rey, que ya es tener desfachatez y meterse donde no le llaman dueñas o en camisa de once varas. Pero hete aquí, que mi gozo, en un pozo, y su Majestad, que de tonto no tiene un pelo, encomendó el encargo al líder de la segunda fuerza política más votada y en escaños, a saber, al líder del PSOE, Don Pedro Sánchez, quien, con sumo gusto y obediente, recogió el guante y se puso manos a la obra, aun reclamando un mes, como mínimo, para ponerse a trabajar en tal empeño, a fin de desbloquear una situación que empezaba a no ser agradable para nadie.

Mas, como no podía ser de otra manera, sabiendo cómo las gastan  y cómo se las toman los peperos de Mariano Rajoy, toda la artillería pepera ha comenzado a despotricar contra el nuevo candidato, revelando y poniendo de manifiesto que la decisión de su Majestad el Rey les ha pillado con el paso cambiado y puede que les haya hecho perder el último tren para asirse a las poltronas y a los coches oficiales del Poder. No sabemos lo que va a dar de sí esta nueva situación, que se presume dura y difícil, pero, al menos, ha habido una persona que ha dado la talla y el paso al frente para intentar cumplir con el encargo del Jefe del Estado. Y, repito, como no podía ser de otra manera, Don Mariano Rajoy Brey y todas la huestes peperas se han movilizado para poner piedras en el camino del líder Socialista para impedirle llevar a buen término el encargo recibido, a la manera como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, porque puestos a ser serios, si Don Mariano Rajoy requería de Pedro Sánchez su apoyo para el tripartito,  que quería formar para salvar a España y a los Españoles, en una apariencia de altura de miras y sacrificio personal, anteponiendo los intereses de aquélla y de éstos a los particulares y partidistas de cualquier formación política, proponiéndole prácticamente al Sr. Sánchez hacerse el harakiri, si realmente el Sr. Rajoy Brey se considera un hombre de Estado, ahora lo tiene a huevo y debiera, ante su pusilanimidad para echarse al frente a formar Gobierno, facilitar, por esas altas razones de Estado alegadas por el mismo, una y otra vez, y facilitar, bien con un voto a favor o, al menos, con la abstención, que el Sr. Sánchez forme Gobierno, y si pensaba al invitar a éste hacia el tripartito, PP, PSOE y Ciudadanos, con el Sr. Rajoy de Presidente del Gobierno, sí o sí, también debería proponerle al líder socialista esa reedición del tripartito, permitiendo que Don Pedro Sánchez sea el Presidente del Gobierno, ya que es el que ha tenido el valor de lanzarse al ruedo y mover ficha, ¡Ah, pero la grandeza de miras de quien alardea de ella, deja mucho que desear y parece ser mera soflama, mero atrezzo, de quien, acostumbrado a no hacer nada, a no arriesgar lo más mínimo, a dejar que las cosas y los problemas se resuelvan por sí solos con el paso del tiempo, en una palabra a ejercer de Don Tancredo Mayor del Reino, quizás, por su pusilanimidad e indolencia, haya perdido el último tren de asirse, aunque fuera en turista, al Poder.

En esta línea y según el Diario “El Mundo”, el Ibex presiona para que el PP deje  gobernar a PSOE y Ciudadanos, en un artículo de Casimiro García-Abadillo, según el cual “altos directivos abogan por que Rajoy se abstenga si Sánchez llega a un acuerdo con Rivera”, y, según un empresario, “el mejor servicio que podría hacer el Presidente de España es marcharse”. En definitiva, que el Sr. Rajoy debiera, y más ante los lamentables espectáculos de corrupción que corroen su Partido, predicar con el ejemplo, puesto que cuanto más tiempo tarde éste hombre en asumir su responsabilidad, mas trastrabillado, afectado y perjudicado quedará.

MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

  10 de febrero de 2016

Miércoles, 03 Febrero 2016 16:13

PSOE: Nuestro deber moral de formar Gobierno

No recuerdo en nuestra reciente historia democrática  tantos traductores e intérpretes interesados del mensaje socialista, de su apelación a nuestra responsabilidad como partido político ni de tantas admoniciones a nuestros  compromisos presentes y futuros con España.

Resulta paradójico que todos  apelen a la responsabilidad de la segunda fuerza política, mientras se ha hecho un silencio ominoso sobre  la responsabilidad de la  primera, cuando le cabe el dudoso honor al señor Rajoy de ser el primer candidato a la presidencia del Gobierno que se inventa el no aceptar ni rechazar, sino declinar, presentar su investidura.

La incapacidad de Rajoy y del PP para formar Gobierno no procede como cabría pensar del complejo resultado arrojado por las urnas el pasado 20 de diciembre, sino de la práctica en la legislatura anterior de un absolutismo parlamentario del que no hace propósito de enmienda y que como el orgullo de los hidalgos,  su posición es de “sostenella y no enmendalla” con el anuncio de que no votarán a ningún candidato que no sea Rajoy y no descartar presentarse más adelante su candidatura, cuando el Jefe de Estado ya ha encargado a Pedro Sánchez el formar Gobierno.  

Como Odiseo los socialistas nos vamos a atar al mástil de nuestros principios para huir de los cantos de sirena que buscan nuestro naufragio, porque difícilmente  podríamos explicar a los españoles, ni a nuestros militantes que, lo único que podemos  ofrecer desde el Partido Socialista son cuatro años más de Gobierno del señor Rajoy, después de una legislatura denunciando el aumento indecente de la desigualdad, la falta de oportunidades para los jóvenes, un mercado laboral precario y sin derechos, la destrucción del Estado del Bienestar, los recortes en Educación y en Sanidad y la corrupción escandalosa del PP,

En campaña electoral dijimos que en nuestro país urgía un cambio y que este sólo sería posible con el concurso del Partido Socialista o no sería. .  A diferencia del PP, hemos sido respetuosos con los tiempos y las formas y ahora nos toca asumir la responsabilidad de lograr un  consenso con el resto de fuerzas políticas, en un diálogo que va a ser transparente dentro y fuera de nuestra propias filas, siendo  la voz del Partido Socialista, la de sus dirigentes y la de sus militantes y no otras,  la que asuma el éxito o el fracaso de este reto colectivo que nos demandan los ciudadanos. 

Tenemos un secretario general elegido por el voto directo de nuestros militantes en elecciones primarias  que confiaron la dirección de nuestro partido y de su candidatura a la presidencia del Gobierno y solo podrán ser los militantes los que decidan si es tiempo de mudanzas en esta empresa inconclusa para los que los plazos todavía no han expirado.

Nos asiste el derecho y el deber de intentar formar un nuevo Gobierno de carácter progresista y reformista, cuya prioridad sean las personas y aunque este camino sea incierto, para recorrerlo, los socialistas, un partido con 130 años de historia y que fue el impulsor de la más grande transformación social y económica de España,  tiene un secretario general y a su lado la voz de 200.000 militantes.

Los militantes del PSOE estamos  llamados a ejercer en un futuro cercano un papel histórico en la tradición de nuestro  partido. Por primera vez, hace 18 meses elegimos en elecciones primarias a nuestro secretario general y por primera vez también, nuestro partido someterá al voto de sus militantes los contenidos de un posible acuerdo de Gobierno.

Hay una nueva política que llegó hace tiempo al PSOE que está para quedarse y para  afrontar la regeneración política e institucional que nos exigen los ciudadanos, para impulsar un futuro de cambio con un nuevo modelo económico, social y político, para recuperar los derechos y ampliar las libertades, para hacer efectiva la igualdad de oportunidades y para devolver la esperanza y la ilusión a millones de españoles que aspiran a  un futuro mejor.

En la pasada campaña electoral  dijimos que el PSOE  tenía la responsabilidad política y la obligación moral de llegar al Gobierno, y que esa victoria no sería para el provecho de los socialistas, sino de  los millones de ciudadanos que la crisis y las políticas insensibles del PP habían dejado atrás.

La situación política nos exige a los militantes del PSOE dar lo mejor de sí mismos y por responsabilidad, acometer la prueba de intentar formar un Gobierno con los únicos valores que aprecian los ciudadanos y que antaño nos garantizaron  el éxito: unidad, liderazgo, consenso y sentido de Estado.

Manuel González Ramos

Diputado socialista y secretario general PSOE-Albacete

Miércoles, 03 Febrero 2016 01:24

Les crecen los enanos

Al Partido Popular y a Mariano Rajoy les crecen los enanos, como si dirigieran un circo en el que no hay payasos, porque no hay nada de qué reír, ni nada que haga gracia, y en el que tampoco hay animales (en el sentido estricto de la palabra) de acuerdo con la línea políticamente correcta de los movimientos animalistas. Sí existe la figura del maestro de ceremonias o jefe de pista, que bien podría ser un tal Rafael Hernando, portavoz del partido en el Congreso de los Diputados, me imagino que también en funciones, que no sé cómo la dirección del Partido lo mantiene como mantenedor, valga la redundancia, pues si los ojos y la cara son el reflejo del alma, en este caso no hay palabras para describir lo que nos inspira el tal Hernando, pues la mala leche que exhala, la cara retorcida que vislumbra aquélla y la expresión malévola y avinagrada, queriendo hacerse el gracioso a falta de payasos (que, a la postre, haberlos, haylos) y las carencias de ingenio y elocuencia que le acompañan, dejan entrever que este hombre acompaña las comidas más que con un buen vaso de vino tinto o blanco, con una botella de vinagre. Expresión de repugnancia, cadencia en el hablar repugnante, figura triste y amargada hasta la extenuación, propios del personaje, ínsitos a este espécimen, denota su intento de inocular su tristeza y amargura a los demás, no consiguiéndolo, pues no ofende el que quiere sino el que puede, falto de razón y argumentos para zaherir y amargar al contrincante.

Lo dicho, al PP y a Mariano Rajoy les crecen los enanos y de qué manera y a qué ritmo, cada vez más vertiginoso y espantoso. En plena campaña de pactos, que no sé yo cómo este hombre se sigue postulando para Presidente del Gobierno, sin saber cómo no hay nadie en su Partido capaz de persuadirle de que tome las de Villadiego o haga mutis por el foro, y que sigue ahí, como un Don Tancredo expuesto en la plaza pública aguantando el chaparrón de la corrupción, crónica, sistémica, institucionalizada en su Partido, por todo el territorio nacional (debe ser por el carácter ambulante de su circo) y que le va asiendo  y aprisionando como lo hace un pulpo con todos sus tentáculos, sin dejar ninguno fuera, tratando de dar a entender que la  misma, sea algo exógeno a él, sin darse por concernido, como si fuera un querubín o un arcángel caído del cielo vacunado contra el mal.

La antepenúltima (porque esto no tiene fin) ha sido la explosión de la última trama valenciana, sacada a la luz por medio de la llamada “operación Taula”, que ha dejado en mantillas a cualquiera otra anterior, que se sepa, y comparable a la mayor de las Fallas que se hayan instalado en la Feria Valenciana, por San José, en la que acabará quemándose e inmolándose la plana mayor del PP Valenciano (donde ya van imputados o investigados, que tanto monta, monta tanto, 50 miembros del grupo municipal en el Ayuntamiento de Valencia) y sus rescoldos llegarán, como no puede ser de otra manera hasta las puertas de la Sede de Génova, donde Mariano, practica la triple postura de los tres monos sabios o místicos: no ver, no oír, no hablar, y que se llevarán por delante hasta el último mono o el apuntador de un Partido que ha sido utilizado, y a la vista está, para esquilmar las arcas públicas valencianas, con lo que no es de extrañar el permanente SOS que los Presidentes peperos de la Generalitat Valenciana, en los últimos tiempos (léanse, Camps y Alberto Fabra) lanzaban al Gobierno de España demandando “money” ante la penuria y escasez de recursos monetarios de que adolecían las arcas públicas para hacer frente al coste de los servicios públicos más imperiosos y al cumplimiento de las obligaciones de la Administración Pública Valenciana. En cualquier caso, ¡qué no será la magnitud del escándalo que al frente del Partido se nombrará una gestora!.

Pero es que el caso de Rajoy, es único en la historia de nuestra democracia, porque él, sí, él, personalmente, conforme han ido estallando los chanchullos de los peperos, ha ido poniendo la mano en el fuego por sus gerifaltes pillados con las manos en la masa, y que han ido cayendo, paulatinamente, en la hoguera de las vanidades, veleidades y latrocinios al respecto: recordemos, por no ir demasiado lejos, que los tres últimos tesoreros del Partido están imputados y que, en relación con Don Luis Bárcenas, el último pillado in fraganti o el último en el tiempo, llegó a declarar que saldría inocente y que ponía la mano en el fuego por él; otro tanto ocurrió con el ex-Presidente de la Diputación de Castellón de la Plana, Carlos Fabra, ahora en prisión cumpliendo condena de cuatro años por delito de fraude fiscal; o por el ex-Presidente de Baleares, Jaume Matas, del que el Sr. Rajoy proclamó querer parecerse en su modo de gestionar y gobernar; y no digamos del ex-Presidente de la Diputación de Valencia y ex-Alcalde de Xátiva, Alfonso Rus, a quien tanto amaba y del que llegó a decir que sus éxitos, eran los éxitos del Partido y de él mismo, del propio Rajoy, y que le ha estallado en las narices, en plenas negociaciones para seguir al frente del Gobierno de España, y del que predicaba lisonjas y alabanzas mil, y a cuya operación Taula (por mesa en Valenciano) parece faltarle la cuarta pata a la que apunta Doña Rita Barberá, según todos los indicios que se conocen por el momento, y que se halla en una situación semejante a la de Esperanza Aguirre en Madrid, donde todos los colaboradores más cercanos e íntimos (no digo yo que se acostaran en cama redonda), están investigados o imputados por corrupción hasta las cejas, y que tanto ésta como aquélla, más que ostentar cargo público alguno, para el que debieran estar exentas, aunque sólo sea por vergüenza torera, se han revelado como más aptas para ocupar el cargo de Jefas de Bomberos de sus respectivas Comunidades, pues parecen estar hechas (hasta el momento) de amianto, como vírgenes ignífugas, es decir, indemnes e incombustibles al fuego, pese a las hogueras que en sus propias narices (y sin enterarse, declaran) se han producido y se producen en derredor suyo.

Y he dicho anteriormente, como antepenúltima la trama de la “operación Taula”, porque la penúltima (y a la última le quedan aún varios capítulos, por lo que se ve, hasta llegar a ella), ha sido ese vicio de nuestro Presidente a meterse en camisa de once varas o donde no le llaman dueñas, pues públicamente manifestó que a la Infanta Cristina le iría bien (teniendo en cuenta que ha tenido cuatro defensores, amén del Sr. Roca, a la propia Agencia Tributaria, al fiscal del caso, Pedro Horrach, y a la Abogacía del Estado, encabezada por la Abogada-Jefe de Baleares, Dolores Ripoll) quienes han luchado por evitar la pena de banquillo a la interfecta hasta la extenuación, y mi gozo en un pozo, porque esta pasada semana las tres juezas de la Audiencia de Palma, encargadas de enjuiciar el caso Nóos, han dictado Auto en virtud del cual no exoneran de responsabilidad, a bote pronto, a la Infanta de España, como se pretendía por tan altas instituciones, movidas como marionetas desde el Gobierno de España, y han concluido que cada cual aguante su vela en este entierro y que la justicia es igual para todos, como establece la Constitución Española y lo predijo el Rey Emérito, padre de la encausada, Don Juan Carlos I, en su penúltima perorata navideña, y que de la doctrina Botín, nasti de plasti y que a otro perro con ese hueso, o sea que a la Infanta Cristina empieza a no “irle bien” tal como predijera el Presidente del Gobierno de España en funciones.

Vamos, que el Sr. Rajoy ha demostrado estar en la inopia o se ha hecho el tonto y ante sus vaticinios habría que decirle que “menudo ojo para echar lluecas”.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

   3 de febrero de 2016

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