Viernes, 09 Junio 2017 17:01

Trabajo Social y “Tecnofobia”

Imagino que has oído últimamente: “Se acabó el trato personalizado, los robots nos van a dejar sin trabajo, los Smartphone nos están atontando y distanciando” .

¿Alguna excusa más? Todo esto tiene un nombre, miedo. El miedo a enfrentar una realidad digital, que desconocemos, que nos genera incertidumbre, y esto, motivador para unos pocos, crea temores en muchos otros.

Estamos en la Sociedad de la Información y la Comunicación, donde los avances tecnológicos, en particular desde la llegada de internet, han cambiado nuestra realidad.

 Nuestro “esto es así y lo ha sido siempre” toca su fin. Al igual que se vivió en épocas pasadas, cuando vivir en ciudades era de locos y los aviones eran de ciencia ficción, la realidad digital ha llegado para quedarse.

Pero la tecnología no puede ser el chivo expiatorio. Sólo es un medio que vamos creando para resolver necesidades del ser humano y mejorar nuestra calidad de vida, pero la cuestión se halla en el cómo la utilicemos, para saber la deriva que pueda tomar.

Y, ¿cómo está el trabajo social en todo esto? Me atrevo a decir que a traspiés. El Trabajo Social es una profesión centrada en la persona y sus relaciones. Esta característica de la profesión, ha sido durante las últimas décadas, un factor clave para no integrar la tecnología en nuestro quehacer profesional. Esto, con el paso del tiempo está siendo un lastre. Asumir que al trabajar con personas no se requiere de tecnología, es una excusa que ya “huele”, y que tenemos la obligación moral de enfrentar.

Y argumento, trabajamos para acompañar a las personas, para ayudarles a enfrentar sus baches, y en este camino superar factores de exclusión social. Para combatir esta exclusión, y hablar de inclusión social, las personas o los colectivos tienen que poder participar de pleno derecho en la sociedad.

La alfabetización digital, el acceso y el aprovechamiento de la tecnología, cumplen hoy por hoy un papel fundamental. Por ello, las tecnologías digitales pueden conectar a personas y democratizar el acceso a la información. Con ello alcanzamos una vida plena, o por el contrario, se convierte en un factor de exclusión.

¿Y qué profesionales trabajamos para evitar la exclusión? Nosotros los trabajadores sociales.

Por tanto, tenemos que trabajar para que las personas aprovechen la tecnología para mejorar sus vidas, realizando un uso responsable y crítico de la misma. Y es aquí, donde estamos algo cojos, y debemos ponernos las pilas.

Las redes sociales e internet conectan a personas, y construyen una red de relaciones que pueden mejorar las posibilidades de encontrar trabajo, amistades, apoyo entre iguales… Siempre que se les dé un uso adecuado.

Y antes de que nadie diga “las personas se tienen que conocer cara a cara, no por cacharritos”, os diré que las tecnologías son complementarias a las relaciones tradicionales. Es decir, un uso crítico genera una complementariedad entre estos medios y los tradicionales, no los sustituyen.

Otro elemento importante son las competencias digitales. Estas han pasado a ser un requerimiento indispensable para las empresas que buscan nuevos trabajadores. Por tanto, son claves en el acceso al empleo, uno de los principales factores de socialización que tenemos.

Las oportunidades que aporta internet son infinitas, pero también los riesgos, ¿estamos preparados para educar en un uso responsable de las tecnologías digitales?

El  Trabajo Social tiene un reto importante, su transformación digital. Esto no consiste en atender a las personas por videoconferencia. Sino que debemos entender la realidad digital que nos rodea, y que ha generado un entorno cambiante y acelerado, en el que muchas personas están teniendo dificultades de adaptación.

Y es nuestro deber profesional acompañarles para superar las dificultades,  y esto no será posible si antes no hemos enfrentado nuestros  propios miedos y dificultades.

Sonriamos a la tecnología, no a sus marcas, sonriamos al avance de la sociedad mediante una “tecnología social”, desde una acercamiento crítico y responsable, no consumista.  Aprovechemos los beneficios de la tecnología, trabajando por su democratización, procurando así una sociedad libre, informada e inclusiva.

 

José María Regalado, es Trabajador Social y formador, especializado en Tecnologías de la Información y la Comunicación. Bloguero y miembro del Colegio Profesional de Trabajo Social de Madrid, ha fundado su propio proyecto “Inmersión TIC Academy”, acompañando a personas y profesionales en su transformación digital. http://inmersiontic.es

 

Miércoles, 07 Junio 2017 06:38

¡Ojala y te citen de testigo!

Ante los casos galopantes de corrupción que, día a día, se van destapando dentro del Partido Popular, los mandamases de este Partido no cejan de propalar que el PP es el Partido que más leyes ha aprobado para luchar contra la corrupción y, por activa y por pasiva, que el Gobierno y sus integrantes respetan el trabajo de la Justicia sobre cuyos derroteros en estos casos no debe opinar; y, por si fuera poco, ese mantra repetido hasta la saciedad de que “el que la haga, la paga” y ese otro, no menos trepidante, de que “la justicia es igual para todos”.

Pues bien, llegados a este punto y en relación con una de las piezas separadas sobre la trama Gürtel, en su primera época, la Audiencia Nacional ha desbaratado la pretensión del Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, en su afán de declarar como testigo “por videoconferencia”, desatendiendo los argumentos del cuerpo jurídico del Partido, en su oposición a la comparecencia presencial, por razones de agenda, ahorro y seguridad. Sobre la primera, agenda, porque, entre otras razones, la fecha (que esto ya es una anomalía), 26 de Julio, la puso el propio Presidente; respecto de la segunda, ahorro, por, en su caso, constituir el chocolate del loro, ya que La Moncloa respecto de la Sala donde debe testificar, se halla a unos escasos 18 kilómetros, sin que el desplazamiento acarree un despliegue importante de recursos públicos; y sobre la tercera, seguridad, porque la sede de la Audiencia Nacional donde se desarrolla el juicio contra la trama corrupta liderada por Francisco Correa “cuenta con mayores garantías que las que pueden ofrecer otras sedes empresariales o institucionales” donde el Presidente “ha protagonizado actos y reuniones, y más aún tratándose de “mercados y otros foros populares” donde se llevan a cabo actos electorales con su presencia. Estos razonamientos ni qué decir que han irritado a toda la plana pepera y rápidamente se han puesto a criticar la decisión, que la consideran como la utilización de una doble vara de medir, porque al ex President de la Generalitat, Artur Mas, así como al ex alcalde socialista de Estepona (Málaga), Antonio Caba, entre otros, se les permitió tal  forma de declaración y porque su comparecencia presencial contraría el carácter institucional del Presidente, sin tener en cuenta que éste no comparece como tal, sino como “uno más”. Asimismo, los medios de comunicación adictos al poder (ahora, lógicamente, al PP) han puesto a caer de un burro a los dos Magistrados del Tribunal (Julio de Diego López y José Ricardo de Prada) que votaron a favor de este comparecencia física, contra el criterio del Presidente del órgano, Angel Hurtado, que emitió un voto particular a favor de la práctica del interrogatorio mediante video-conferencia.

Es indudable que el resultado de la comparecencia no sería igual si la misma se realiza por Videoconferencia, que si se realiza presencialmente en persona, pues a nadie se oculta que la inmediatez entre el testigo y la Sala, mirándose a los ojos, arrojará unos más ciertos y claros resultados derivados de la testificación. Y, en cualquier caso, nuestro Presidente siempre y reiteradamente ha manifestado “estar a disposición de lo que decidan los tribunales”. Pues ahora es el momento de ratificar tal aserto sin paliativos. Por otra parte, el Tribunal resalta que no comparece como Presidente del Gobierno sino como ciudadano español, por lo que el ciudadano Rajoy tendrá que ir a juicio de la Gürtel en persona.

Y en relación con este asunto y, dedicado al Presidente, en esta tesitura, le dedico el artículo que, bajo el título que encabeza el presente, publiqué el Viernes, 6 de Octubre de 2.006, en el desaparecido Diario “El Pueblo de Albacete”, pero que goza de una muy relevante actualidad:

 “Esta puede ser desde ahora una nueva expresión para desear el mal a tu vecino, integrándose dentro de las locuciones que conforman nuestro rico, variado y certero refranero español, a la manera, por ejemplo, de ¡ojalá y te dé un dolor de muelas!.

Y es que la condición de TESTIGO en el ámbito procesal, tanto civil como penal, lleva consigo la supresión de todos los derechos de garantías procesales y, por tanto, constitucionales, de una persona, de tal manera que cuando un ciudadano es citado como testigo en una causa civil o penal, sea de oficio, sea a instancia de parte (salvo cuando ésta te lo haya propuesto con anticipación y te haya informado del asunto y demás cuestiones relacionadas con el mismo), resulta que te encuentras en la más absoluta situación de desamparo y de indefensión, pues la película de los hechos podría ser la siguiente: estás tan tranquilo con tus quehaceres y diversiones cotidianos hasta que te llega la citación judicial para comparecer tal día y tal hora en el Juzgado o Tribunal que sea, con la amenaza correspondiente a que nos tiene acostumbrada, con carácter general, la Administración Pública de que de no atender el mandato ni alegar causa justa te parará el perjuicio a que hubiere lugar en Derecho, sin que en muchas ocasiones se especifiquen cuáles sean tales perjuicios, y entrándote el canguelo correspondiente pues de la citación no se infiere la cuestión para que se requiere tal comparecencia y sin información acerca de las partes contendientes, ni de los pormenores sobre los hechos o cuestiones que recaban tu colaboración con la Justicia, con la agravante, a veces, de tener que desplazarte a remotos lugares, con la pérdida de tiempo y dinero consiguientes; y para mayor inri sin poder recabar la asistencia de un letrado, cuestión esencial por las negativas consecuencias que de la propia declaración pueden derivarse para uno mismo. Pero no para ahí la cosa: el testigo es sometido poco menos que a la prueba del polígrafo, pues debe prestar juramento o promesa de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con la conminación, o sea, la intimación por parte de la autoridad judicial, de las penas establecidas para el delito de falso testimonio o de obstrucción a la Justicia, sin que prácticamente, se te permita equivocarte o, simplemente, dudar por no recordar bien los hechos o no responder y guardar silencio sobre cuestiones que, en todo caso, podrían ser utilizadas contra el mismo declarante, contraria y paradójicamente a lo que sucede con las partes contendientes, por lo que el imputado de un delito (por muy execrable que sea) tiene derecho a no declarar contra sí mismo, a no confesarse culpable, en definitiva a mentir cuanto y cuando le pete, así como, insultar y amenazar, incluso de muerte, al Juzgador, como hace poco ha ocurrido respecto de un etarra, sin que pase nada, y siempre con la asistencia de letrado, pues cualquier actuación sin la presencia de éste originará la nulidad de las actuaciones. O sea, que el testigo se halla en una situación semejante a la de un toro cuando sale a la plaza o se le desencajona tras traerlo del campo, con posibilidad de ser baqueteado y vapuleado por todos los implicados.

Y además con el aditamento de que pueda suceder que se entre en calidad de testigo y se salga como imputado, al utilizarse la declaración testifical como inculpatoria del propio testigo y ser sorprendido en una ratonera, tal como ha ocurrido con los peritos del informe 48-Q3-05, tras la actuación irregular, si no incursa en prevaricación, del Juez Estrella Garzón, al haber acometido unas diligencias que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional había ordenado evacuar a los Juzgados de Instrucción competentes, sorprendiendo la celeridad y la contundencia con que ha arremetido contra aquéllos, imputándoles un delito de falsificación de documento público y todo ello con una nítida y espuria intención de arrimar el ascua a las sardinas del Gobierno, tratando de denigrar a dichos peritos, y ya se sabe denigra o injuria que algo queda y quien da primero da dos veces.

Y en relación con lo acontecido, cabe preguntarse: ¿es lícito, o al menos razonable, que un Juez que se presentó a Diputado Nacional en las listas de un Partido Político, lo fuera como militante o como independiente, intervenga en asuntos judiciales en que sea parte o que puedan afectar al Partido bajo cuyas siglas concurrió a aquellas elecciones?. La respuesta nos la da un viejo adagio: la mujer del César, además de honesta, ha de parecerlo. O sea, que no; ni en x años, ni nunca, aunque simplemente sea para salvaguardar la independencia, la dignidad y el honor de la JUSTICIA como tal, si es que queremos seguir manteniendo que nos hallamos ante un verdadero Estado de Derecho.

Es necesaria una reforma urgente de las Leyes de Enjuiciamiento Civil y Criminal y hacen falta Jueces que actúen con prudencia, cautela, sobriedad y serenidad, con independencia y con estricta sujeción a la Ley; y sobran Jueces Estrella cuyo sitio está, más bien, en todo caso, en Hollywood”.

        MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                     7 de junio de 2017

Miércoles, 31 Mayo 2017 08:44

¡Estás más buena que el pan!

“Más bueno que el pan”, aplicado a personas es sinónimo de “muy bueno”, según se expresa el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, y en una segunda entrada, según el mismo Diccionario, con el verbo “estar” y aplicado a personas, “muy atractivo físicamente”, y en una tercera y última entrada, aplicado a alimentos, “muy bueno de sabor”. Por tanto, aplicado a personas y dentro de éstas, a las del género femenino, hay que concluir que es un dicho o piropo, si se quiere un tanto basto, zafio y barriobajero, para referirse al porte de una mujer, que rozando la perfección o no tanto o más bien, incluso, casi, y siempre dependiendo del gusto y la apreciación del “piropeante”, se lanza al aire al paso de una mujer de bandera para expresar que no pasa desapercibida para el sujeto activo, pudiendo considerarse como un cumplido, si se dice con gracia y ayuno de soez. Y siempre que no encalle con una feminista de pacotilla que se sienta ofendida, pues ya sabemos los intentos por parte de este movimiento de acabar con el arte del piropo.

Por tanto, ya lo tenemos, al paso de una mujer de bandera, no es de extrañar que algún sujeto pueda agasajarla con un puro y duro “estás más buena que el pan”, por referencia a ese producto comestible que, en principio, no parece ser desdeñado por nadie y que, incluso, ejerce un poder o vis atractiva hasta el punto de que no podríamos rechazarlo.

Y ello es así, sin caer en ningún escándalo o exageración desde “in illo tempore”, es decir, desde que tenemos uso de razón y desde que, si lo recordamos, nos empezaron a salir los dientes, y el que se rasgue las vestiduras es porque es un pincelín y quiere comportarse como si, un Petronio cualquiera, fuera el árbritro de la elegancia, o porque está ciego, o porque carece del coraje, valor y arrojo suficientes para dirigir un piropo de tal calibre a una mujer, o porque sus gustos tiran hacia otro lado.

Pues bien, ahí tenemos, como tantos refranes, dichos o frases contenidos en el Refranero Español, tan certero, como a su vez, tan puñetero, en el que sale a la palestra el PAN, que según el propio Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, del que tanto tiro o echo mano, es “comida hecha con harina, generalmente de trigo, amasada con agua y levadura y cocida al horno después de fermentada, en piezas de distintas formas y tamaños”.

Hay multitud de clases de PAN, yo diría que tantas como bocas para comerlo o deglutirlo. Así, pan ácimo (o ázimo), macerado, de azúcar, bendito, candeal, cenceño, de higo, integral, de molde, perdido, pintado, quemado, rallado, sin sal, de centeno, sobado, tostado, de pueblo, etc., etc.

Y no digamos de su uso en numerosos refranes, frases o dichos, como pone de manifiesto el tantas veces mentado diccionario de María Moliner: “contigo pan y cebolla”, expresión más bien humorística que se atribuye simbólicamente a los que se casan o piensan casarse sin tener con qué vivir, o sea, típica frase del superenamorado que para lograr los favores de su presa reconoce no tener donde caerse muerto, pero que es tanto el amor que le profesa, que está dispuesto a casarse con ella aunque finalmente muera de inanición o sujeto a un menú diario de cebolla y pan (sin preguntarse si la susodicha está dispuesta a alimentarse de tal guisa y a sufrir tal tormento), y que queda muy bien para la galería, pero que en la realidad y a la larga, acabaría con dar al traste con ese amor proclamado tan desinteresado que hasta uno puede olvidarse del comer mínimamente decente, aunque la cebolla la pusiera en el cielo el amor paternal de un gran poeta español, el oriolano Miguel Hernández, en sus celebérrimas NANAS DE LA CEBOLLA, dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer en la que le decía que no comía más que “pan y cebolla”: “La cebolla es escarcha/ cerrada y pobre./ Escarcha de tus días/ y de mis noches./ Hambre y cebolla,/ hielo negro y escarcha/ grande y redonda.../, poema musicado y cantado, con notable acierto, por el cantautor Joan Manuel Serrat; “dame pan y llámame tonto”: frase que dice alguien o con que se comenta conducta de alguien que no se da por ofendido con los insultos o las desatenciones, si con ello obtiene una ventaja material; “de toma pan y moja”: expresión ponderativa, especialmente para una buena comida o una persona muy atractiva físicamente, o sea, más o menos, el caso referido en el título de este artículo; “el pan nuestro de cada día”: cosa que se repite con mucha frecuencia y a la que se está acostumbrado; “ganarse el pan”: trabajar y ganar lo necesario para vivir, al que se puede y suele añadir “con el sudor de su frente”: “hacer un pan como unas hostias”: hacer algo que resulta muy mal hecho o de muy malas consecuencias; “negar el pan y la sal”: no reconocer a alguien ningún mérito; “no pedir pan”: no estorbar algo que puede tener utilidad más adelante; “no sólo de pan vive el hombre”: frase que expresa que para que el hombre alcance su plenitud deben cubrirse otras necesidades además de la manutención; “por mucho pan nunca es mal año”: refrán que expresa que lo que abunda, cuando es bueno, no perjudica; “por un pedazo de pan”: por una remuneración miserable; “quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro”: refrán con el que se comenta lo inútil que resulta beneficiar a una persona desconocida; “es pan comido”: ser muy fácil de hacer o de conseguir”; y posiblemente otros muchos quizás no recogidos en los manuales de refranes, pero existentes en el acerbo popular, pues ya he dicho en más de una ocasión, que el refranero es el compendio de la filosofía parda del pueblo, que recoge o recopila las vivencias reales y verdaderas del día a día, de la cotidianidad, en más de una ocasión en plan burlesco o faltón, para resaltar con más amplitud y miras de comprensión lo resultante de las relaciones humanas en el vivir cotidiano y que suelen comprender verdades como puños e irrefutables.

Pues bien, de consuno, o sea, a posta, como suele decirse y con toda la picardía posible, he dejado para lo último ese refrán, según el cual “pan con pan, comida de tontos”, frase que, además de su sentido material, se emplea en sentido figurado para expresar “lo soso o falto de interés que resulta algo que se hace entre cosas o personas iguales, particularmente una reunión de personas del mismo sexo”. Y es que, en relación con este refrán, más de 650 maestros panaderos en España han declarado la guerra a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y al Instituto Cervantes, pidiéndoles que eliminen dicho refrán de todos sus manuales, por ser un refrán que denigra a toda la profesión, a un gran producto y a todos los amantes del PAN; habiendo reunido en una semana casi 3.800 rúbricas en ese sentido, habiéndose adherido, como no podía ser menos, algún personaje que está agazapado a la espera de que surja algo así, en realidad una nimiedad, para salir del ostracismo y dar señales de vida (¡oiga, que aquí estoy yo!), tales como la presentadora de televisión, Tania Llasera, o el cómico Luis Piedrahita, a través de sus cuentas en Twiter, proponiendo la primera su sustitución por “Pan con pan, no es comida para tontos”, o el segundo “pan con pan, comida de todos”. El colectivo ha criticado a la RAE alegando que es “responsable de velar por el buen uso de la lengua” y al Instituto Cervantes por editar “el refranero multilingüe”, pidiéndoles que eliminen este dicho, ya que “no dignifica” un oficio que es “muy sacrificado”. Ni qué decir que la alta institución, la RAE, a través de un portavoz ha asegurado que “como es habitual” en otros casos no entrará a valorar este tipo de peticiones, lo que es una manera educada y fina de hacer oídos sordos y no entrar al trapo cuando se trata de majaderías, a la manera como se expresa José Mota, en el sentido de que, si hay que ir, se va, pero ir “pa ná”, es tontería.

Mas, vayamos por partes: yo me considero un fan acérrimo del PAN, hasta el punto de que no sería capaz de comer sin acompañar la comida con este producto. Es más, creo que,  además, seré tonto de remate, pues en no pocas ocasiones, esperando las viandas me he entretenido comiendo pan a solas, o sea, pan con pan.

Es más, creo que este refrán, en realidad, más certero sería diciendo “PAN CON PAN, COMIDA DE POBRES”, pues en mi niñez fui testigo de aquellos compañeros que, por escasez de medios económicos, deglutían media barra de pan con una sola onza de chocolate o una barra entera sin siquiera media onza.

Y un trozo de pan, para el hambriento ha sido, en no pocas ocasiones, un manjar y un medio para combatir el hambre extrema.

Quizás los panaderos, contra los que nada tengo y me caen bien, pues ya he dicho que para mí el PAN es algo casi sacramental en mis comidas, quieran llamar la atención, en atención, valga la redundancia, a que en los últimos diez años este sector ha perdido  un 20 por ciento de cuota de mercado y los panaderos panaderos venden un 47 por ciento menos en sus establecimientos.

Y es que, las grandes superficies aglutinan un importante porcentaje de consumidores de pan, al encontrar éste a un  muy bajo precio, mientras que hay panaderías en el que el precio del continente supera con creces al del contenido.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

    31 de mayo de 2017

Los auxiliares de ayuda a domicilio, o los técnicos de atención sociosanitaria a personas en el domicilio, son una figura clave en el desarrollo de los Servicios Sociales de Atención Primaria, desde la implantación del Plan Concertado , y posterior  desarrollo de la prestación de apoyo a la unidad convivencial.

Desde los años 80 y hasta el momento actual su cualificación, andadura y formación se ha ido transformando para ir adaptándose a los nuevos perfiles de familias, a los nuevos procesos en su relación con las empresas en las que son contratadas, y en definitiva se han ido adecuando a un sistema de atención que incluye diferentes problemáticas de las familias que van más allá de la mera atención en situaciones de falta de autonomía de las personas.

En todo este devenir de años de trayectoria profesional, paralelamente a la configuración de los Servicios Sociales de atención primaria, y en primera línea a la cabeza de los servicios ha estado el programa de ayuda a domicilio, y por consiguiente las auxiliares.

Trabajadores sociales, educadores sociales y auxiliares domiciliarias o técnicos de atención sociosanitaria en el domicilio, han dado forma y la siguen dando a este recurso imprescindible para el municipio y sus vecinos, importante en contenido por cuanto contribuye a dotar de apoyo y soporte a la familia,  pero escaso en índice de cobertura y financiación.

Estos trabajadores, en su inmensa mayoría mujeres, tienen un lugar de trabajo un tanto especial. “El domicilio”.

Con una jornada que transcurre entre los desplazamientos a pie, en bus o en vehículo y los hogares de las personas a las que atienden, un despliegue de profesionales acuden diariamente a multitud de hogares en pueblos y ciudades.

Estas profesionales pasan a formar parte de una estrategia de apoyo en las unidades familiares previamente valoradas por los técnicos y se mueven entre personas con falta de autonomía personal, potenciando sus capacidades y favoreciendo la permanencia en su entorno.

Por su bagaje profesional y por sus habilidades personales, han de estar dotadas de especiales capacidades para moverse con sutileza y sensibilidad, con la mira puesta en que la persona que se encuentran cada día es única.

Actualmente y sobre todo desde la promulgación de la ley de Autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, desde los Servicios Sociales y desde las Administraciones, asistimos a tener en boca el servicio de ayuda a domicilio como una prestación que puede dar respuesta a multiplicidad de situaciones de atención de la vida diaria de las personas.

Tradicionalmente la ayuda a domicilio daba respuestas en mayor o menor medida a situaciones de atención sociosanitaria y de otra índole en el seno de los hogares. En la actualidad, se prioriza la atención a las personas dependientes que han sido valoradas y que han obtenido grado de dependencia.

Pero hoy no vamos a hablar del servicio de ayuda a domicilio, sino de quienes en primera línea acompañan y contribuyen al bienestar personal y familiar.

Además de hacer su labor en múltiples tareas relacionadas con el cuidado a la persona y en el hogar, estas profesionales son más que ejecutoras de actividades plasmadas por los técnicos en unos proyectos de trabajo. Su quehacer diario, empático, sutil, de acercamiento a la persona, de saber estar, de saber escuchar, y de transmitir, hace que estas profesionales tengan una visión privilegiada de la fragilidad de las personas, y también de sus múltiples fortalezas; de las inquietudes de la familia y del día a día de las personas con capacidades diferentes.

Con profesionales de proximidad como las que integra el servicio de ayuda a domicilio y con una buena gestión y apuesta económica de los servicios de ayuda a domicilio, el lema “envejecer en casa” podría llegar a tener sentido.

Solo hace falta sentarse en una mesa de trabajo con ellas, para comprender el valor de su mensaje, del conocimiento profundo de las inquietudes de las personas, de lo imprescindible que resulta su visión para poder mejorar e incidir sobre determinados aspectos de los servicios de apoyo a las familias.

Para  personas que viven solas y no disponen de familiares, la auxiliar se convierte en un estímulo diario con quien poder compartir el día a día, las noticias, los problemas de la ciudad, y por qué no hasta los achaques.... en definitiva, su labor traspasa la frontera de la realización de un buen aseo, de un buen mantenimiento de la vivienda, para convertirse en un sentirse acompañado y atendido en un momento concreto del proceso vital de las personas. Esto no es algo que se pueda plasmar en los proyectos, ni resulte visible en nuestras memorias de trabajo, pero que está presente.

Especial importancia merece la persona receptora del servicio, de manera que hay que priorizar el modelo de atención centrado en la persona. De esta forma, gustos e intereses y opiniones, constituyen el eje vertebrador sobre el que construir la intervención, llegando a acuerdos, dejando a la persona decidir sus proyectos de vida aun en circunstancias de fragilidad o dependencia.

Queda mucho por avanzar y por construir para mejorar cada día en el servicio de ayuda a domicilio, y no debemos caer en el error de olvidarnos de las experiencias vividas de tantas auxiliares, y de otros tantos familiares, usuarios y profesionales  que conforman entre todos un conocimiento científico  basado en la evidencia. Aprovechar al máximo estas capacidades es capital para construir un sistema de apoyo de calidad a las familias.

 

 Carmen Carrasco Jaramillo. Es Trabajadora Social Colegiada nº 13-133. Coordinadora de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Toledo.

Viernes, 12 Mayo 2017 17:12

El Trabajo Social y las Familias

Si hay colectivo donde la figura del trabajador social siempre ha estado presente desde el nacimiento de la disciplina ha sido La Familia- desde las visitadoras amistosas de Mary Richmond de finales del siglo XIX hasta los actuales programas de atención a la familia- y esa presencia tiene que ver con la vocación trasformadora de la sociedad de la profesión. Porque si el ser humano es por naturaleza un ser social (Aristóteles) el primer agente socializador que encuentra es la familia y por tanto el alumbramiento del Trabajo Social tenía que hacerse “en familia”.

Y desde entonces el axioma Trabajo Social-Familia ha ido creciendo de manera ininterrumpida ampliando el objeto de trabajo, desde el apoyo más asistencial para prevenir la pobreza y la exclusión social, pasando por la protección de los menores – defendiendo desde el inicio la consideración del niño como un ser de especial protección- hasta la consideración de la familia como agente trasformador.

Ese Trabajo Social primario colocó a la familia en el centro de un Nuevo Modelo de Protección Social. Participó de manera decisiva en el salto a la era moderna provocando un cambio fundamental como fue la trasformación de la beneficencia en asistencia social y luchó contra argumentos socialmente aceptados como la predestinación de las familias en situación de vulnerabilidad a ser excluidas por designio divino. Desde una visión actual puede no calibrase de manera adecuada lo que supuso ese cambio, pero lo que esos primeros profesionales de Trabajo Social consiguieron supuso un cambio no sólo en la concepción normativa de la ayuda a la familia sino un cambio en la mentalidad colectiva equiparable a la consecución de los derechos que realizan hoy en día cualquier minoría en cualquier lugar del mundo.

Como Ciencia Social el Trabajo Social con Familias ha estado en constante cambio, tanto en la metodología como en el objeto de trabajo, adaptándose a los cambios sociales y a la influencia de otras disciplinas que vinieron a enriquecer la intervención y favorecieron un abordaje integral e interdisciplinar de las problemáticas familiares.

A nivel metodológico los primeros años de la profesión la intervención con las familias se caracterizaba por ser una intervención puntual, individualizada y poco sistematizada. Poseía un carácter eminentemente asistencial dirigido atender las necesidades materiales de la familia más que a promover las capacidades personales. La trabajadora social ejercía en calidad de experta y modelo a seguir para las familias.

El primer cambio sustancial en la intervención familiar se producirá en la década de los setenta. Aunque se mantiene la figura del trabajador social como experto, la intervención se enriquece incluyendo una metodología grupal además de la individualizada. Durante esta década el Trabajo Social crecerá y se nutrirá de los movimientos sociales que se producen en todo el mundo en defensa de las clases desfavorecidas y en las que tuvo un peso decisivo los grupos de presión y los movimientos comunitarios.

   Será la época del nacimiento de las llamadas “Escuelas de Padres” en las que se aúna un proceso académico de educación formal, basada en el aprendizaje de conocimientos teóricos, y la señalización de los problemas familiares. Con el paso de los años descubrimos que esta metodología tenía carencias dado que, aunque la información era necesaria, ésta no era suficiente para el cambio de actitudes. Los padres no interiorizaban la necesidad de cambio, no realizaban ningún proceso introspectivo y situaban la solución de sus problemas fuera de sus capacidades parentales por lo que los cambios que se producían eran poco eficientes y con un carácter efímero.

Durante la década de los noventa surgirán los llamados “programas de segunda generación” en los que el trabajo interdisciplinar entre psicólogos y trabajadores sociales cobrará mayor relevancia. Estos programas pretenden dotar a los padres de técnicas y procedimientos basados en la modificación de conducta en las que un experto entrena a los padres en toda una batería de técnicas: refuerzos, castigos, retirada de privilegios, modelaje…Pero seguíamos sin hacer “un cambio trascendente” en esos padres dado que seguíamos diciéndoles qué estaba mal y que debían hacer sin que la familia realizase ningún análisis de su situación, situándonos, en ocasiones, en un excesivo roll fiscalizador y produciendo una relación asimétrica entre profesional y beneficiario.

Ya entrados en este siglo la necesidad de completar el trabajo individualizado que se hacía con las familias en la atención primaria y los recursos especializados se vio reforzada con el surgimiento de los “programas de tercera generación”. Estos programas especializados en familia realizaron una apuesta clara por la metodología grupal. Esta nueva concepción ha supuesto una innovación organizativa de los servicios sociales y un cambio en el rol del trabajador social, pasando de experto a dinamizador. El trabajador social se convierte en un acompañante de la familia durante el proceso de la intervención en el que no juzga las opiniones y permite que el grupo interaccione y busque las respuestas a sus necesidades dando por tanto protagonismo a las familias.  Ya no concibe a la persona como un objeto de enseñanza sino un sujeto de aprendizaje. Esta innovación metodológica ha permitido que las familias pongan en marcha procesos de ayuda mutua, ha alentado el intercambio intenso de emociones y de nuevas formas de hacer frente a los acontecimientos reduciendo el estigma y la sensación de aislamiento social mediante la significación de sus fortalezas. Los cambios nacen dentro del grupo y son aprehendidos- que no aprendidos- de manera innata. El trabajador social ha abandonado su rol de experto para convertirse en guía cambiando con ello el punto de vista del que parte la intervención detectando fortalezas de las familias y creyendo firmemente en las capacidades parentales inherentes en todas las personas.

Esta evolución metodológica ha sido la respuesta a los cambios que han ido produciendo en las familias en el más de un siglo de vida que tiene la disciplina. Hemos acompañado a la familia en su transición de unos modelos tradicionales hasta los nuevos retos que planteaba la era moderna como los cambios en las formas de familia, la redefinición de los roles de género y los cambios de modelos de crianza.

A día de hoy nos encontramos con una nuevo reto; fomentar la parentalidad positiva como paradigma unificador de la intervención familiar que plantea un enfoque holístico aunando medidas administrativas, apoyo psicosocial y apoyos que permitan la participación comunitaria y evite la exclusión de las familias en situación de vulnerabilidad.

Este nuevo reto del axioma Trabajo Social-Familia permitirá aumentar la confianza de las familias en sus propias posibilidades, fomentará la resiliencia en sus miembros con una intervención integral con todos los miembros de la familia y centrando los esfuerzos en las potencialidades más que en las carencias.

Pero la sociedad y las familias seguirán evolucionando y nacerán nuevos modelos de familias y con ellas nuevas necesidades y los trabajadores sociales seguiremos interpretando esa nueva realidad y creando nuevas metodologías con el mismo objetivo con el que nuestra profesión nació; mejorar la calidad de vida de las familias.

José María Sánchez Merino, Trabajador Social por la Universidad Complutense de Madrid.

Su carrera profesional ha estado centrada en programas de atención a las familias y a la infancia.

En la actualidad coordina en la región el primer recurso de metodología grupal de atención a las familias “Aula de Familia”.

 

Viernes, 28 Abril 2017 17:26

Una nueva estrategia para la seguridad

Artículo de opinión: "Una nueva estrategia para la seguridad y salud en el trabajo con la implicación de toda la sociedad.

El 28 de abril celebramos el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo. Una jornada que debe servir para recordarnos a todas y todos la necesidad de mejorar de forma continua y permanente las condiciones laborales, para hacer de nuestros centros de trabajo lugares cada vez más seguros y saludables.

Es un día también para recordar a todas aquellas personas que han sido víctimas de accidentes de trabajo sobre todo en el caso de las que pierden la vida en accidentes laborales y para tomar conciencia del importante problema que supone para la sociedad. Reducir la siniestralidad laboral es un problema social que debe ser abordado como una de las grandes prioridades por el conjunto de la sociedad.

Y es que mejorar las condiciones de seguridad de nuestras empresas es un reto que implica a las empresas, a los trabajadores y a las administraciones públicas a todos los niveles. Si mejorar la salud laboral es un problema que nos incumbe a todos, entre todos también tenemos que contribuir a diseñar y aplicar la estrategia para reducir la siniestralidad.

Por ello, durante estos últimos meses, hemos estado trabajando para poner en marcha el nuevo Acuerdo Estratégico para la Prevención de Riesgos Laborales 2017-2021, y que va orientado a la mejora de las condiciones de trabajo, a la integración de la perspectiva de género, a la consideración del factor de la edad y a la reducción de la siniestralidad laboral.

Una siniestralidad laboral cuyo repunte en el año 2016, hace todavía más necesaria la puesta en marcha de una nueva hoja de ruta en la que participemos todos los que tenemos algo que aportar.

Una estrategia en cuyo diseño hemos participado el Gobierno regional junto a los municipios y las diputaciones provinciales, la inspección de trabajo, los agentes sociales, las asociaciones sectoriales y las mutuas y servicios de prevención ajenos. En definitiva todas las entidades implicadas en la mejora de las condiciones de trabajo.

Esta maquinaria de participación social se ha estructurado en siete grupos de trabajo, que tras la evaluación de las más de 500 propuestas presentadas por todos los agentes, se ha traducido en un plan con 148 medidas de actuación englobadas en cinco ejes que engloban la difusión de la cultura preventiva, la integración de la prevención en la gestión de la empresa, los servicios de prevención ajenos, las enfermedades profesionales y el papel de las administraciones públicas en la seguridad y salud laboral.  

Hemos estado trabajando en la elaboración de este acuerdo. Pero eso no implica en absoluto que hayamos esperado para tomar medidas que contribuyan a la mejora de la seguridad laboral. Hemos puesto en marcha acciones como las convocatorias de ayudas para mejorar las condiciones en el sector de la construcción y para fomentar los proyectos de inversión en seguridad y salud.

También estamos llevando a cabo la nueva programación técnica, que durante este año pretende estar presente en más de 3.300 empresas de la región, para prestarles asesoramiento y asistencia técnica y que puedan así mejorar la integración de la prevención en sus sistemas de gestión, contribuyendo por tanto a mejorar las condiciones de seguridad laboral.

La campaña de la OIT con motivo de la conmemoración de este Día Mundial en 2017, se centra en la necesidad fundamental de los países de mejorar su capacidad para recopilar y utilizar datos fiables sobre seguridad y salud en el trabajo.

En esta línea, la Comunidad Autónoma de Castilla- La Mancha cuenta desde 2007 con el Observatorio para la Prevención de Riesgos Laborales, configurado como un órgano colegiado y participativo, para la consulta y asesoramiento en materia de prevención de riesgos laborales. Contar con datos fiables sobre seguridad laboral, la siniestralidad y sus causas, es fundamental para poder establecer la hoja de ruta que nos permita tomar medidas para atajar este problema.

Quiero terminar reconociendo la labor de todas y todos aquellos que, tanto en el ámbito público como en el privado, trabajan día a día para que el trabajo en Castilla-La Mancha, en España y en todo el mundo, sea cada vez más seguro y saludable, en la convicción de que entre todas y todos seremos capaces de hacerlo posible.

 

Patricia Franco

Consejera de Economía, Empresas y Empleo

Artículo de opinión de la consejera de Economía, Empresas y Empleo con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud Laboral en el Trabajo, el 28 de abril

 

Viernes, 28 Abril 2017 17:23

Somos gente de suerte (Trabajo social)

Dinero que está en la mano

Tal vez se deba guardar

La monedita del alma

Se pierde si no se da.

Estos versos de Antonio Machado son oportunos para empezar a hablar del Trabajo Social, de los trabajadores y trabajadoras sociales, de nosotras y nosotros.

Hemos tenido mucha suerte.

Formamos parte de un gran ejército que ocupa distintas partes del planeta. No somos tantos como quisiéramos pero tampoco somos pocos y debemos seguir luchando para que cada día seamos más.

Somos gente buena,  en el buen sentido de la palabra, como decía Machado

"...Y más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno."

La empatía, la tolerancia, la compasión, la paciencia, la comprensión, la búsqueda, la insumisión, la rebeldía, la resistencia, la superación... Son todos los elementos que contiene la palabra bueno...al margen del hombre al uso que sabe su doctrina.

Yo creo que son todos los hombres y mujeres buenos los que hacen un contrapeso para sostener el mundo, con todas las tragedias que ocurren.

Y es que " hay seres que justifican el mundo, que ayudan a vivir con su sola presencia"

Estas son  palabras de Albert Camus, el escritor  francés premio Nobel   de literatura. Estas palabras están en un libro suyo llamado El Primer Hombre, cuyo manuscrito se encontró sin terminar cuando murió en un accidente de tráfico. En este libro habla de sus orígenes, de su vida, de su familia, de la búsqueda de su padre, que murió en la Primera Guerra Mundial. En un momento, a lo largo del libro, cuando habla con un amigo mayor que él y este le dice - Yo no he hecho nada en la vida, nada importante...- Camus le responde con estas palabras: " Hay seres que justifican el mundo, que ayudan a vivir con su sola presencia."

Ya sólo desear que este grupo sea cada vez más grande

 

Caridad Serrano

A lo largo de su trayectoria profesional ha sido, profesora de EGB en pueblos de Albacete, voluntaria en Guatemala, en donde trabajó en un colegio y en una librería. Cuando volvió a España estudio Trabajo Social y luego trabajó en dos psiquiatricos, en Santiago de Compostela y en Vigo.  Volvió a Albacete y trabajó en la Asociación Asprona y en el Equipo de A. Temprana, en apoyo a niños con problemas.

No he hecho nada importante, como dice el amigo de Albert Camus, pero me gustaría ser lo que dice él, ser un ser que justifica el mundo, que ayuda a vivir con su sola presencia.

Su aportación a esta columna semanal, es el Discurso que pronunció del Día del Trabajo Social, celebrado en Albacete el 24 de marzo de 2017.

Lunes, 17 Abril 2017 16:45

Cuidar al que cuida

Importancia del cuidado del Trabajador Social como principal recurso de ayuda

En una profesión como el Trabajo Social, basada en la relación de ayuda, donde las capacidades y aptitudes del profesional deben ser las principales herramientas de la intervención social, y el establecimiento del vínculo interpersonal es determinante; parece evidente que el esfuerzo de las instituciones se destine a cuidar estos recursos personales, facilitando los soportes necesarios para mejorar su formación y capacidades, y reducir los factores de riesgo que puedan afectar a su estado emocional, cognitivo, fisiológico y de comportamiento.

Sin embargo, tanto las instituciones como los propios profesionales aún no somos del todo conscientes del riesgo que conlleva el no cuidarnos, tanto a nivel personal como a nivel profesional, cuando los servicios ofrecidos se destinan a mejorar el bienestar social de las personas atendidas.

Los trabajadores sociales desarrollamos nuestra intervención diaria en un contexto social lleno de incertidumbres donde el aumento de las desigualdades y la vulnerabilidad social, genera cada vez más sectores de población que demanda ayuda para hacer frente a sus dificultades y no caer en situación de pobreza y exclusión social, o para salir de las mismas.

Gran parte del trabajo es escuchar activamente las demandas y problemas de otros durante horas, días y años; lo que influye de manera muy directa sobre la vida personal, familiar y profesional del trabajador social. Si bien, pocos son los recursos de apoyo y la documentación existente sobre los riesgos psicosociales de los Trabajadores Sociales, cómo prevenirlos y cómo tratarlos.

Por ello, la escasez de recursos, los dilemas éticos a los que nos enfrentamos y, en ocasiones, la falta de apoyo estratégico de las instituciones, nos genera una sobrecarga emocional y laboral, así como sentimientos de incomprensión ante la falta de apoyo y recursos para desarrollar nuestro trabajo; generando situaciones de frustración y queme profesional, convirtiendo el trabajo en una prisión, lo que puede llevarnos a no prestar una intervención de calidad, lo que afecta

directamente al bienestar de las personas que intentamos ayudar; así como a sufrir nosotros y nosotras mismas enfermedades psicosociales, bajas laborales e incluso abandono del trabajo.

Es importante que, tanto las organizaciones como los profesionales, reconozcamos la necesidad de reflexionar sobre aquello que se hace, como instrumento de mejora continua; así como la necesidad de incorporar estrategias de apoyo para aumentar el desarrollo personal y profesional, considerando a los profesionales del Trabajo Social como un valor en alza para la sociedad.

Si bien, como reflejan diferentes estudios y autores, a los trabajadores sociales (igual que a otros profesionales de la salud y el bienestar) nos cuesta reconocer que sufrimos desgaste y que tenemos que aprender a pedir ayuda. Necesitamos reconocer que las diferentes etapas del ciclo vital por las que todos pasamos al igual que situaciones de enfermedad nuestras o de nuestros familiares más cercanos, situaciones de incapacidad, o muerte de un ser querido; necesitan que nos paremos para elaborar lo sucedido y darnos un tiempo para retomar con nuevas energías nuestra vida y poder continuar ayudando a los demás de forma positiva.

Como señala Carmina Puig (2011)1, las organizaciones y los profesionales deben destinar los recursos suficientes para evitar el grave riesgo que comporta no atenderse y no cuidarse; por rentabilidad económica, por razones de prevención ante el desgaste y la no implicación en la organización, así como por razones de calidad del servicio que se ofrece a las personas.

Dicha responsabilidad se refleja en diferentes normativas y códigos éticos, como por ejemplo en la Declaración de Principios de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS) aprobada en 20042, la cual recoge la obligación de los trabajadores sociales de hacer lo necesario para cuidar de sí mismos profesional y personalmente en el lugar del trabajo y en la sociedad, para asegurarse de que puedan ofrecer los servicios adecuados.

Así mismo, las diferentes Leyes de Servicios Sociales aprobadas en nuestro país en los últimos años recogen la importancia del factor humano dentro de los servicios sociales, haciendo referencia en todas ellas al derecho de apoyo a los profesionales, como metodología de mejora de las propias organizaciones, cuyo fin último es el aumento de la calidad del servicio prestado a las personas.

Por todo ello, ha de promoverse el interés por ayudar al que ayuda, dotando a los profesionales del Trabajo Social de herramientas y de mayores competencias para enfrentarse a las dificultades que se presentan en el día a día de la intervención social.

Herramientas y recursos como pueden ser: comisiones deontológicas, servicios de supervisión de apoyo, formación continua, talleres de coaching, refuerzo de equipos de trabajo e implementación de la figura de coordinador de equipo, reorganización de los tiempos de trabajo, y por supuesto, inversión pública en los recursos de bienestar social.

En un momento como el actual, en el que las restricciones presupuestarias hacen que los profesionales de la acción social emerjan con más valor, si cabe, presentándose como el principal recurso de las instituciones; se hace imprescindible el cuidado y apoyo de los profesionales, convirtiendo la crisis en una oportunidad para la formación y el bienestar de los trabajadores sociales, lo que sin duda repercutirá directamente en la calidad de los servicios prestados y el bienestar de la ciudadanía a la que dirigimos nuestros servicios.

 

Carolina Jiménez Muñoz; Trabajadora Social colegiada 13-974, con más de 10 años de experiencia en Servicios Sociales de Atención Primaria en el ámbito rural de Castilla-La Mancha.

 

1 Puig I Cruells, Carmina. (2011). La Supervisión en los Equipos de Servicios Sociales: una oportunidad para la reflexión, el pensamiento y el cuidado de los profesionales. Universidad Rovira i Virgili. Tarragona

2 Ética en el Trabajo Social. Declaración de Principios de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales. Articulo 5.6, sobre la conducta profesional.

 

 

Miércoles, 12 Abril 2017 03:37

España ¿Estado de Derecho? (IV)

Ahora bien, como siempre, nuestro más Alto Tribunal, peca de timorato y poco valiente, y no concede efectos retroactivos a todos los actos, injustamente, confiscatorios y contrarios a Derecho, o sea, ilegales 100X100, que desde el año 2.007/08 se han venido liquidando con tanto desparpajo y alegría, causando un importante perjuicio a los ciudadanos, lo cual es incongruente con la declaración de nulidad de esa forma o fórmula de liquidar, porque si dicha forma o fórmula es contraria a Ley, nada más y nada menos, que a la Constitución Española, por inconstitucional nunca debió aplicarse ni ingresar en el Ordenamiento Jurídico, con lo que carece de fecha desde la que iniciar la cuenta del plazo para la prescripción. Pero así de largos son nuestras Señorías del Constitucional, basándose en Razones de Estado, bajo las cuales ya he dicho en más de una ocasión que se esconden los más sórdidos, deplorables, inconfesables, vergonzosos y canallescos hechos y sucesos sobre el suelo patrio. Y es que no estamos hablando del Chocolate del Loro, sino que se calcula que la recaudación en este período hasta el día de hoy puede rondar los 13.000 millones de euros, millones de euros que se les han escamoteado a los ciudadanos y que se les han esquilmado y confiscado de sus bolsillos, con destino incierto, quizás, incluso, en muchos casos, para que el arrebatacapas de turno se los apropiara indebidamente para su bolsillo o el bolsillo de su partido o para ambos bolsillos, que ya sabemos que los pantalones (prenda también usada mayoritariamente por mujeres) suelen tener, como mínimo dos bolsillos y, a veces, tres o cuatro.

Mas, en este tema de las Plusvalías, aun habiendo ganancia patrimonial, nos encontramos con otro hecho totalmente insólito y contrario a los principios constitucionales (ningún hecho imponible puede gravarse dos veces), y así, en este caso positivo, amén de liquidarse el Impuesto Municipal de Plusvalía, al año siguiente en el  Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), nuestro ínclito Ministro de Hacienda, Sr. Cristóbal Montoro, extiende su “longa manu”, dando una vuelta de tuerca más al bolsillo del contribuyente, y le aplica el concepto de Incremento Patrimonial (ganancias patrimoniales), por lo que por el mismo hecho imponible se ha venido y se sigue gravando doblemente al contribuyente en lo que constituye un escándalo de proporciones mayúsculas, convirtiendo al Estado Español, no en un Estado de Derecho, sino en un Estado Confiscatorio. Y no cabe aducir que la plusvalía municipal grava el incremento del valor del suelo exclusivamente, dejando a un lado la construcción, porque el incremento patrimonial en el IRPF grava el bien íntegramente, suelo y construcción, por lo que,  al menos, debería, en su caso, descontarse lo pagado por la plusvalía municipal.  Y si seguimos raspando en la piel de estos Impuestos nos encontramos con otra aberración, cual es la sujeción a los mismos de los actos de naturaleza gratuita (mayoritariamente donaciones), en los que no hay Plusvalía ni Incremento Patrimonial para el donante (el que se desprende de su bien urbano) sino que hay una pérdida patrimonial como la copa de un pino, pues no es que tenga ganancias, sino que lo que se tiene es una pérdida monumental, o sea, total, al desprenderse gratuitamente de dicho bien, o sea, sin contraprestación alguna. Pero en este puñetero país ya sabemos que el principio sobre el que se ha asentado nuestro entramado organizativo es el de “recaudar, como sea”, aunque nos pongamos por montera todo el Ordenamiento Jurídico, incluida la Carta Magna, o nos lo pasemos por la entrepierna o el arco del triunfo. Y luego, para atender a fines esenciales, graves, inaplazables y, en su caso, a vida o muerte, que afectan a la colectividad, que ésta se organice y convoque maratones, encuentros, cuestaciones, etc, etc, para poder obtener unos míseros euros con los que atender a los fines sociales y menos sociales a los que deberían subvenir el Estado, las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales, que se llaman andana y que dejan al ciudadano de a pie más triste que un torero, al otro lado del Telón de Acero, que cantaba y canta Joaquín Sabina. Y también sabemos, porque los hechos son tozudos y la realidad persistente y no se puede esconder, que pese a tanta ilegalidad, tanta falta de moral, de principios y de conciencia de nuestros gobernantes, éstos se irán de rositas y que una vez más, de sus desmanes, atracos y robos, responda y pague el ciudadanito de a pie.

Y luego, se rasgan las vestiduras y ponen el grito en el cielo, porque el Presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloen, en sus declaraciones a un medio de comunicación alemán publicadas el pasado 20 de marzo, y en las que, tras meditar sobre la solidaridad dentro de la eurozona, reflexionó sobre cómo se gastan los países del Sur los fondos europeos: “en copas y mujeres”, concluyó.

Ni qué decir, que ciertos eurodiputados, españoles principalmente, y los medios de comunicación caseros, todos a una, como en Fuenteovejuna, pidieron y piden a gritos la dimisión del líder holandés por lo que dicen “insultos”, que no cabe duda iban dirigidos a España, Portugal, Italia y Grecia, o quizás, más bien a solamente España, y, seguramente, sin saber de la misa la mitad.

Por su parte, nuestro Ministro de Economía, Luis de Guindos, entró a la palestra calificando las declaraciones dichas de desafortunadas, pero afilándose los dientes porque ve una grieta por la que podría acceder al puesto del holandés, que ansía y que ya perdió en su día en buena lid.

A decir verdad, y valga la redundancia, Mr. Jeroen dijo una verdad como un templo, tan grande como la copa de un pino centenario, y es la primera vez en la historia de la humanidad que, por decir la verdad, se pida la dimisión de un político. Mas todo puede suceder en este mundo actual en que los valores se hallan invertidos, y más en este país, aun hoy, a duras penas, llamado España.

Y no sólo eso, sino que el tal Jeroen, en realidad, se quedó corto, al menos que yo sepa, respecto de España, sobre la que omitió que buena parte de esos fondos europeos son saqueados y esquilmados por la clase dirigente, tal como se está demostrando en las numerosas vistas judiciales que se suceden por toda la piel de toro.

Item más, quizás animaron al Presidente del Eurogrupo a tales declaraciones, el ser conocedor de las conversaciones grabadas en el despacho del Rey Emérito en la Zarzuela, Don Juan-Carlos I, cuando ostentaba la Jefatura del Estado, en el que pareciera más lógico que en tal sede se trataran verdaderos asuntos de Estado y no de líos de faldas.

Si los políticos españoles dimitieran, como ha hecho el Ministro de Interior francés, Bruno Le Roux, por contratar a sus dos hijas con dinero público, teniendo en cuenta la cohorte de asesores, adláteres, corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros que nuestros mandamases contratan a dedo y con unos sueldos de escándalo a costa del erario público, con todo tipo de parentesco y amiguismo, habría que formar el Gobierno con los Presidentes de Comunidades de Vecinos.

¡País de charanga y pandereta!, tal como nos calificara el inmortal poeta Antonio Machado, que era español, por lo que conocía de primera mano el paño y la idiosincrasia de España y de los Españoles.

 

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

12 de abril de 2017

 

 

 

Martes, 11 Abril 2017 11:09

Empeñados en mitigar el Parkinson

Artículo de opinión de la consejera de Bienestar Social, Aurelia Sánchez, con motivo del Día Mundial del Parkinson, mañana 11 de abril
Tal día como hoy, hace 200 años, nacía el doctor James Parkinson, que fue el primero en tipificar los síntomas de una enfermedad que acabó llevando su apellido, de la que están diagnosticadas en Castilla-La Mancha más de 5.000 personas, que hoy conmemoran el Día Mundial del Parkinson.
Un temblor muscular en reposo, sin motivo aparente. Ese suele ser la razón por la que una persona acude al médico y descubre que padece una enfermedad que marcará el resto de su vida. “Parkinson”, es el diagnóstico. A los temblores le sigue la rigidez muscular, la alteración de los reflejos, el cambio de postura del cuerpo y cómo se realizan las tareas cotidianas, desde responder a una pregunta hasta coger un vaso. 
Empieza así una dolencia crónica, degenerativa del sistema nervioso central, que incapacita de forma progresiva a quien la padece y que acaba afectando a todos los miembros de la familia. Es la segunda patología del deterioro cognitivo más importante por prevalencia, pero sin embargo es una gran desconocida. En 200 años no se ha encontrado la causa de su origen. Precisamente la falta de información y la disparidad de datos hacen muy complicada la puesta en marcha de proyectos de investigación para atajar sus causas.
El movimiento asociativo de personas afectadas por esta dolencia ha puesto este año en marcha la campaña “#EmpeñadosporelParkinson”, una acción de sensibilización social con la que reclaman un centro de referencia nacional de investigación,  que coordine los esfuerzos por encontrar cura a esta dolencia. La investigación coordinada, otra vez, resulta crucial en esta lucha.
En nuestra región trabajamos estrechamente con el movimiento asociativo en una segunda vertiente de esta enfermedad, la de mejorar la atención y con ello la calidad de vida de las personas que la sufren. A través de los programas ‘Mejora T’ de promoción de la autonomía personal y los servicios de rehabilitación que gestionan las asociaciones provinciales y comarcales, nuestro Gobierno ha tejido una red de apoyo que resulta fundamental para que el colectivo, formado por afectados y sus familias, puedan sobrellevarla. 
Además, desde octubre del año pasado contamos con la recién constituida Federación de Castilla-La Mancha de asociaciones de Parkinson, para coordinar mejor esa atención y con la que ya el pasado año pusimos en marcha el programa de Termalismo Terapéutico para personas afectadas, sus familias y los profesionales de las once asociaciones que integran esa estructura federativa regional.
A través del apoyo económico que brindamos a las asociaciones, estas pueden ofrecer a sus usuarios los servicios de atención social, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, psicología, formación a familiares y enfermos o servicio de Ayuda a Domicilio. También resultan fundamentales los talleres y actividades de musicoterapia, manualidades, yoga, estimulación cognitiva, risoterapia o las salidas culturales y de convivencia que ofrecen las entidades.
El retorno que nos llega de los efectos que producen en estas personas es conmovedor. Los baños termales atenúan la rigidez y aminoran los temblores. Los talleres de musicoterapia parecen obrar milagros mejorando su movilidad. El respiro familiar que proporcionan estas actividades, el apoyo moral que brindan a los miembros de la familia estos servicios,  mitigan los efectos de una dolencia que les acompañará el resto de sus vidas, que ojalá sea cada vez más larga y con mejor calidad. En eso estamos empeñados.
 
Aurelia Sánchez Navarro
Consejera de Bienestar Social de Castilla-La Mancha
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