Jueves, 09 Junio 2016 06:16

La pescadilla que se muerde la cola

El Partido Popular, a lo suyo, como quien oye llover, como si la cosa no fuera con él, como si tuviera en sus manos la pócima de fierabrás y sólo bastara con su voluntad o su empeño en hacer que las cosas, que ahora van de mal en peor, a pesar de la propaganda oficialista, que usa todos sus medios para templar gaitas, cambien y de un casi infierno, o, al menos, purgatorio por el que atraviesa España, nos hallemos, por arte de birlibirloque, en el cielo gozando de la gloria.

Viene esta introducción a colación, con el erre que erre, con esa proclama de nuestro Presidente del Gobierno, en funciones, Don Mariano Rajoy Brey, de que bajará los impuestos, allá por el mes de Enero de 2.017, si los españoles tenemos a bien votarle y convertir su Presidencia en funciones, en una Presidencia del Gobierno, fija, por cuatro años más, al menos, lo que no aplica, sin embargo, a las medidas para que el empleo que se cree, jaleado por sus acólitos  hasta con palmas dadas con las orejas, de ser un empleo mísero, en su remuneración, y rácano en su duración, generalmente, como mucho, no más de tres meses, cuando no de semanas o, incluso, días u horas, con el objeto de camelarnos a los contribuyentes que no ya ciudadanos, olvidándose de aquella promesa pomposa que hizo en la campaña previa a las elecciones de Noviembre de 2.011, que le valió para auparse a dicha Presidencia con una mayoría absoluta como no había tenido ningún Partido Político tras la restauración de la democracia española. ¡Cuán incautos fuimos en creer a pies juntillas en la seriedad de un Partido que se vanagloriaba de tal y así nos lució el pelo!. A las primeras de cambio, o sea, la primera en la frente, como ya lo califiqué en su día, primer Consejo de Ministros en Diciembre de 2.011 y mi gozo en un pozo, una subida bestial del IRPF y a renglón seguido y a plazos, una correlativa subida de otros impuestos, algunos como el IVA, del 19 al 21%, que acabó con la ilusión de quienes habíamos confiado ciegamente en un gestor que iba a enderezar el rumbo de la Nación Española y que iba a sacarnos las castañas del fuego en que las habían metido los desmanes de un José Luis Rodríguez Zapatero, que gobernaba a golpe de ocurrencias.

Pues bien, ese guante lo ha recogido su fiel escudero y martillo de herejes, Don Cristóbal Montoro, a la sazón, también en funciones, Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, que cree que hay margen para bajar impuestos el año que viene, con efectos a partir del año 2.017, lo que ya supone un primer ajuste a la promesa, bajando el mismo en dos puntos lineales en todos sus tramos, que pasarían, el mínimo del 19% al 17% y el máximo del 45% al 43%, y se realizaría de forma gradual, en varias etapas, con lo que ya nos encontramos con otro ajuste que rectifica esa pomposa y amplificada rebaja de impuestos, sobre todo el del IRPF, que es el que atormenta, junto con el IVA, a la generalidad de los contribuyentes, que no ciudadanos, españoles.

Y todo ello fiado a un futurible, o sea, a la confianza en que la economía española mantenga un ritmo de crecimiento que, como mínimo, llegue al 3% del PIB, si es que no lo superamos, que ya sabemos que puestos a propalar fuegos artificiales, para qué nos vamos a conformar con un céntimo de euro si podemos aspirar a millones de tal moneda, que así somos los españoles de confiados y de soñadores, esperando siempre un milagro de la primavera y en la posibilidad de recoger peras del olmo.

Asimismo, como ya vaticinó la Vicepresidenta del Gobierno, también en funciones, Doña Soraya Sáenz de Santamaría, llegando en esa nueva legislatura a los veinte millones de empleados y cotizantes a la Seguridad Social, esto va a ser cosa de escándalo y todos los miembros de la Unión Europea, incluidas la Comisión Europea y la cancillera Frau Merkel, inclinarán sus cabezas ante el paso firme y marcial de nuestro Mariano Rajoy Brey, sobre cuya cabeza, seguramente y qué menos, depositarán una corona de laurel, como se acostumbraba hacer con los emperadores romanos que regresaban triunfadores a Roma con sus legiones gloriosas.

Y no sólo esto, que sería poco, dada la grandeza de nuestros gobernantes, en funciones, que, incluso, vaticinan, la posibilidad de una rebaja de las cotizaciones sociales, sin tener en cuenta que la hucha o fondo de las pensiones ha empezado a tocar fondo, y de los 66.815 millones de euros con que contaba cuando el PSOE dejó el Gobierno en el año 2.011, durante la legislatura de Don Mariano y Don Cristóbal, ha menguado hasta los 32.481 millones de euros, más de la mitad, habiendo sido el pellizco o la mordida que el Gobierno del PP, tan diligente como buen gestor, le dio en el año 2.015 de 13.250 millones de euros. Estas cifras, al ritmo que van, acabarían dando al traste con la citada hucha, probablemente en el año 2.019, lo que ha encendido las alarmas, ¡a buenas horas, mangas verdes!, en los Partidos Políticos que aspiran a hacerse con el Poder del Estado el próximo 26 de Junio, proponiendo algunos, como el PSOE un Impuesto Especial a las fortunas más altas, en cuya línea se alinean, también, Unidos-Podemos, que ya sabemos que, al menos, son una hidra de dos cabezas, aunque matizando que debiera realizarse una reforma fiscal integral y no establecer un impuesto específico para este menester, mientras el propio PP cree que deberían ser financiadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, tal como ya lo son los complementos a mínimos y las pensiones  no contributivas, mas siéndolo con cargo a los Presupuestos, ¿no lo serán con cargo a una subida de impuestos, aunque no se cree un impuesto especial para tal fin?.

Y mientras estas cosas suceden, el déficit del Estado del primer trimestre de este año 2.016 se ha desbordado, la deuda pública supera, por primera vez en 107 años, el billón de euros y los ajustes que nos está exigiendo Bruselas superan los 8.000 millones de euros, sin contar con la posible sanción que planea por parte de la Comisión Europea sobre España y cuantificada en, al menos 2.000 millones de euros, por no haber contenido el déficit (en el 5’1%) en el límite que la misma había marcado para España.

En fin, con estos antecedentes y con estas premisas que están sobre la mesa, díganme Vds. si no nos hallamos ante una nueva “boutade” de nuestro ínclito Presidente, en funciones, del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey. Pero, en fin, aún parece que algunos siguen creyendo el cuento de la lechera y que no son pocos quienes aún creen que los burros vuelan y están dispuestos a comulgar con ruedas de molino y a tragarse carros y carretas. Y eso, que según no se cansan de vociferar desde el PP, éste es el partido de la sensatez, la honradez y el saber hacer, el buen gestor que todos quisiéramos tener en casa, y que fuera de él no hay luz, ni salvación e imperará el caos, las tinieblas, la oscuridad y quedaremos sometidos a un ejército de orcos y de trols, que harán de nuestra vida un infierno permanente. ¡Pues que venga Dios y lo vea!.

Volviendo a la rebaja de impuestos, que es una película que ya está en el archivo de la filmoteca, Don Cristóbal Montoro sostiene, con un morro que se lo pisa, que la bajada de impuestos era un eslogan en las elecciones de 2.011, pero que ahora “sí es un compromiso”, o sea, como lo de que “Hacienda somos todos”, según la Abogada del Estado Jefa de Palma de Mallorca Doña Dolores Ripoll, se trataba de un mero slogan publicitario. Así mismo, considera que la previsión oficial de crecimiento para este año 2.016, del 2’7%, pactado con la Comisión Europea se queda corta y que en la segunda mitad del año alcanzará el 3%. Añade que siempre que el PP gane las elecciones “la economía no va a empezar en la segunda mitad del año, todo lo contrario”, lo que unido al incremento de la recaudación nos hará poco menos que subir a la luna sin cohete de por medio, lo que no encaja del todo con la realidad ya que durante los primeros cuatro meses de este año 2.016 la recaudación se ha contraído un 8%. Nos encontramos de nuevo con aquél Montoro del año 2.011 que en un mítin del PP en Albacete, en el que estuve presente, despotricaba contra la política económica y la subida de impuestos llevada a cabo por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, recalcando y proclamando que la solución para superar la crisis no estaba en la subida de impuestos, sino en la bajada de los mismos (tal como según él mismo siempre había hecho el PP), y ahora, tras la marcha atrás llevada a cabo en la anterior legislatura, el ínclito vuelve a utilizar las mismas claves para arañar votos como sea. Así mismo, abundando en ello, el Presidente del Gobierno en funciones y candidato del PP a las elecciones del 26 de junio próximo, Mariano Rajoy, aseguró el pasado día 3 en una entrevista en TVE, que es compatible reducir el déficit y crear empleo: “las cosas bien hechas permiten bajar impuestos, reducir el déficit, crecer y crear empleo” y no tiene intención en recortar en gasto público.  Mariano: ¿qué has estado haciendo durante cuatro años en La Moncloa que no has aplicado tu filosofía astral?. Y por si fuera poco, con desprecio, se refiere a los demás candidatos a las elecciones, con un despectivo “los otros no saben”.

Ante tanto desparpajo del Partido Popular y la autoloa de sus logros, no podemos dejar en el tintero que el 92% de los ciudadanos considera que en el momento actual existe mucha desigualdad económica y el 72% que va a continuar en esos niveles aún durante mucho tiempo, según el Barómetro de Confianza  en la Economía de  Metroscopia. Así mismo, desde que comenzó la crisis la brecha entre ricos y pobres ha aumentado de forma considerable, pues la cifra de multimillonarios se ha duplicado en nuestro país (cerca de 500 españoles declaran un patrimonio de más de 30 millones de euros, mientras en 2.007 eran 230). Y según la última Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística, algo más de 13 millones de personas, en su mayoría menores de 16 años, están en riesgo de exclusión social, ya sea porque no tienen ingresos o porque los que tienen no les dan para vivir con condiciones suficientes de acomodo. En resumen, que España saldrá de la crisis más pobre y más desigual. Luego, señores Rajoy y Montoro, menos lobos.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

8 DE JUNIO 2016

 

 

Miércoles, 01 Junio 2016 03:58

¿Otra vez, Mariano? (II)

Repito, ¿otra vez, Mariano? Aún tienes la osadía de volver a prometer que bajarás los impuestos si de nuevo te eriges en el Presidente del nuevo Gobierno tras las elecciones del 26 de Junio próximo y con esa promesa proclamada desde el extranjero para usarla como carnaza para que piquemos de nuevo quienes te elevamos a la cima del Gobierno para hacer precisamente todo lo contrario de lo que hiciste tras tomar posesión del cargo y de la poltrona que lo acompaña, adoptando medidas infames que han llevado a la práctica desaparición de la clase media en este país, vuelvo a repetir, aún hoy, a duras penas, llamado España, y sumiendo al pueblo español en un estado de ruina, miseria, hambre, horror y espanto, por plegarte a los dicterios de la Troika, liderada por la Cancillera Ángela Merkel, convertido en el mejor alumno de la austeridad y en el mayor  pelota de la teutona, en un remedo de vender el alma de todos los españoles al diablo, acabando, de un plumazo, con el llamado Estado de Bienestar, que había costado sudor y lágrimas y sangre, sobre las espaldas de todos los españoles, conseguirlo, y dejando a un país empobrecido, desanimado, sin aliciente alguno para mirar el futuro con ilusión, porque, y esto es lo peor, las futuras generaciones han quedado varadas como cualquier navío que navega sin patrón ni capitán, todo por someterte a las imposiciones de Bruselas y olvidarte del pueblo al que desde tu alto cargo juraste servir.

Y para mayor inri, desde ese mismo diario británico, una vez más no dando la cara ante los españoles y escondiéndote como un cobarde, afirmas que tú mismo no tienes sucesor natural en el PP: “no tengo un sucesor natural”, dices y te quedas más largo que ancho o tan pancho, que también vale para el caso, lo que significa que tomas por lelos o memos a tus cabezas de serie, poco menos que incapaces que hayan de ser sometidos a tutela o acuratela, y por si fuera poco, añades que crearás dos millones de empleos, riéndote de todos quienes están en las listas del paro y que nunca volverán a saber lo que es estar empleado, de los que conseguirán un puesto de trabajo temporal (quizás por horas, días o semanas) y con un salario de mierda, de los jóvenes, y no tan jóvenes que ya iniciaron hace tiempo el camino hacia el extranjero, incluida Latinoamérica, y los que seguirán haciendo las maletas, de los que te ríes cuando, en su día, manifestaste que era bueno que nos moviéramos por Europa, y en este punto habría que espetarte, como en su día hizo nuestro ex-monarca, Don Juan Carlos I, a Chávez, el líder venezolano, aquél famoso “pero, ¿por qué no te callas?”. Porque da la impresión de que en estos cuatro últimos años de tu legislatura no has hecho otra cosa que tocarte la pera y engordar la faltriquera.

Te crees imprescindible, el más listo de la clase, el único capaz de seguir dirigiendo los destinos de la que en otra época llegó a ser una gran nación, España, de la que no me extraña que Cataluña, y otros, quieran desmarcarse, y en la que en época de Felipe II llegó a decirse que en ese imperio “no se ponía el sol”, dando la razón al dicho o refrán de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. En cualquier caso, la herencia que dejas (esa famosa herencia que, en su día recibiste de Zapatero, que tantas veces maldecirte y de la que despotricaste como no digan dueñas y que te sirvió de excusa para lapidar tu programa electoral y hacer todo lo contrario de lo que prometiste) para ti mismo o para cualquiera otro que llegue a la Presidencia del Gobierno, es de aurora boreal, pero por lo nefasto, por lo pésimo, pues por la puerta asoma el recorte que se avecina de 8.000 millones de euros que exige la Troika, y la multa que sobrevuela el cielo español por el descontrol del déficit, ahora aplazada hasta que lleguemos a tener nuevo Gobierno, haciendo ingeniería política, y no digamos en sede de deuda pública, que has conseguido batir récord histórico al superar el 100% del PIB por primera vez en un siglo, concretamente en 107 años, situando el endeudamiento de las Administraciones públicas en los 1,095 billones de euros, debiendo remontarnos para algo igual al año 1.909, y eso que te las das de buen gestor, lo que demuestra que han seguido primando los intereses particulares y partidistas sobre los generales de la nación española. Y si nos metemos en harina de corrupción, el PP se lleva la palma, desde que se destaparan los chanchullos de Luis Bárcenas y demás extesoreros del partido, los borrados de los discos duros de los ordenadores de aquél, de los sobresueldos y los sobres con dinero “B” , lo de la Gúrtell y todos sus adyacentes, concluyentes y afluentes lo de la Púnica, lo de Rita Barberá, y de tantos y tantos casos de corrupción que salpican al Partido y a sus alrededores, que parece mentira que, a día de hoy, no hayas tomado la decisión que se esperaba de un verdadero hombre de Estado, cual es la de haber presentado, en el primer momento, la dimisión y haberte puesto a disposición de la justicia, antes al contrario, te has atrincherado, llamándote andana, haciéndote el sueco, y has ido dejando caer sucesivamente a tus conmilitones, rizando el rizo y siendo la gota de agua que colma el vaso, el nombramiento de Rita Barberá como miembro permanente de la Mesa del Senado, en un intento de retrasar la acción de la justicia y esperar que el paso del tiempo o un milagro de la primavera, como dijera el poeta, resolviera satisfactoriamente el asunto. Y por si fuera poco, la imputación o investigación del propio Partido Popular, aunque lo sea a título de beneficiario, por corrupción y financiación ilegal. Sin dejar de lado la petición de fianza impuesta al PP por el Juez de la Audiencia Nacional José de la Mata por importe de 1,2 millones de euros en la causa que sentará en el banquillo, entre otros, a sus dos extesoreros Álvaro de la Puerta y Luis Barcenas y al que fuera su gerente Cristóbal Páez, por la “Caja B” que el Magistrado atribuye a la formación al menos entre 1.990 y 2.008.

Por otra parte, reseñar la carta que, “soto vocce”, y de incógnito remitiste el pasado 5 de Mayo al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, comprometiéndote a “adoptar nuevas medidas” en el segundo trimestre del año con el objetivo de reducir el deficit por debajo del 3% en 2.017, medidas que no pueden ser otras que nuevos ajustes y recortes, incidiendo en la tan cacareada “austeridad” (sobre la que tu Ministro de Exteriores José Manuel Margallo sentenció: “nos hemos pasado cuatro pueblos”), en contradicción total y absoluta con la nueva rebaja de impuestos que prometes.

En fin, con este bagaje y desbagaje, ¿aún tienes el morro de seguir en el machito y tienes la cara dura de prometer bajarnos los impuestos y de crear dos millones de puestos de trabajo? Nos tomas por tontos del haba, o por lerdos, o por gilipollas, o, simplemente, por desmemoriados, pero he de decirte que los españoles ni somos tontos del haba, ni somos lerdos, ni somos gilipollas, y mucho menos, desmemoriados, como unos chiquillos a quienes se puede engañar poniéndoles un caramelo en la puerta del colegio. No cuela, ya, a estas alturas de la película, en la que ya somos mayores para creer que los burros vuelan, pata tragarnos carros y carretas, o para comulgar con ruedas de molino.

¿Otra vez, Mariano?.

MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

1 de junio de 2016

 

Miércoles, 25 Mayo 2016 10:56

¿Otra vez, Mariano? (I)

De nuevo te arropas con la piel de cordero, aunque estemos entrando ya en plena primavera y el sudor empiece a hacer mella en nuestros sobacos. De nuevo, te lanzas desde la altura y sin paracaídas, como si el tiempo no hubiera pasado desde aquél 20 de Noviembre del año 2.011, sobrepasando, con un sobrevuelo, el pasado 20 de Diciembre de 2.015, que arrojó unas elecciones baldías, inservibles para tus pretensiones de seguir siendo el número Uno en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, y sin importarte un bledo el bienestar de los españoles y la lectura del mensaje y, a la vez, mandato, de las urnas, que dictaron sentencia, haciendo perder a tu partido, nada más y nada menos que 63 escaños y más de 20 puntos en porcentaje de votos, lo que en cualquier país civilizado del mundo, incluidas las repúblicas bananeras, habrían llevado al líder de dicho partido a tomar las de Villadiego, haciendo mutis por el foro, y haber abierto la puerta a la regeneración de un partido, que empieza a oler a corrupción por todos sus poros y todos sus costados. Mas, ni te inmutaste, en tu tradicional inmovilismo del Dontancredismo que practicas como nadie, más bien volviste a dar saltos de alegría desde el balcón de Génova, rodeado de tus impasibles escuderos, como si hubieras, de nuevo, haber ganado las elecciones, arrasando y pasando por encima de los demás Partidos, como pasaba el Cid Campeador sobre los moros que asediaban Valencia. Volviste a creerte el imprescindible, sólo en tu imaginario y mirándote al espejo como al espejo se miraba la madrastra del cuento de  Blancanieves, preguntándole al mismo, “espejito, espejito, dime quién es el más guapo de este reino”. Y claro, como no podía ser de otro modo, te respondías tú mismo, en tu enfebrecida egolatría de considerarte el mejor de entre los mejores del mundo mundial, sin reparar en que el espejo no hace sino reflejar tu propia imagen y el que habla no es sino tu imaginación. Mas, como en tu partido, nadie ha llamado a la autocrítica, nadie es capaz de poner blanco sobre negro, nadie osa siquiera poner alguna objeción a tu liderazgo por miedo a ser borrado del mapa, como en tu partido no se celebran las primarias, sino que sigue mandando el dedazo, la autocomplacencia, la dictadura partitocrática, en el que no se mueve nada sin que lo consienta el líder, sobre el que todo descansa y  en el que todo se cambia para que nada cambie, como en el partido rige una férrea disciplina, en el que las decisiones del líder se aceptan por aclamación y a mayor loor y gloria del mismo, en un remedo o parodia de cómo rige los destinos de Corea del Norte, Kim Jong-un. Como en tu partido no rige ni un ápice la democracia y en el mismo rige aquel principio que proclamó el entonces Vicepresidente del Gobierno de Felipe González, el inefable Alfonso Guerra, de que “el que se mueva, no sale en la foto”, resulta que nadie es capaz de cuestionar nada de nada y el silencio de los corderos y el amén ante todas las decisiones del ser supremo son acatadas marcialmente, a rajatabla, sin rechistar y sin una sola discrepancia, y ello, aunque caigan chuzos de punta, pues todo gira en derredor del Sancta Sanctorum ubicado en el corazón de Génova y ¡ay de aquellos que osen cuestionar cualquier decisión que salga del mismo!.
Pues bien, ¿otra vez, Mariano?, te metes en camisas de once varas, y aunque sea desde la lejanía de un diario británico, tal cual es el “Financial Times”, osas prometer que bajarás los impuestos a los españoles si de nuevo vuelven a depositar en ti su confianza, tal como hicieron en aquellas abrumadoras elecciones de Diciembre del año 2.011, ¿Cómo tienes el valor de restregarnos por los ojos esa promesa mil veces incumplida durante tu mandato en estos últimos cuatro años? ¿cómo te mofas de quienes en aquellos momentos de zozobra y de desequilibrios presupuestarios depositamos en las urnas el voto a favor de la gaviota? Es como despertar de un mal sueño, pues de todas aquellas promesas (bajada de impuestos, respetar espacios en restaurantes y bares para fumadores, no ingresar el Iva de las facturas no cobradas, reforma de la ley del aborto para que no siguiera adelante el genocidio uterino de millones de seres cada año, ilegalizar a aquellos partidos que cobijaran a los etarras y homenajear a las víctimas del terrorismo, acabar con la injerencia del Poder Ejecutivo en la designación de los órganos de representación, rectores y de gobierno de los jueces, vía Consejo General del Poder Judicial, y devolver al Poder Judicial la independencia que proclama respecto del mismo la Constitución Española, etc, etc.) ninguna fue cumplida, antes bien, algunas medidas adoptadas lo fueron en contra de lo prometido, dejando la confianza depositada, vía contrato electoral de los ciudadanos con tu partido, hecha agua de borrajas, con unas medidas hirientes y rayanas en la tomadura de pelo al electorado en general: En el año 2.012, tuvo lugar la mayor subida del IRPF en toda la democracia, con una bajada posterior en 2.015 por intereses partidistas electorales, creando nuevos impuestos, tales como el del 20% sobre los premios de la lotería, que iba a ser una medida temporal, pero que parece se ha quedado a perpetuidad, como tantos otros, y que se han petrificado sobre el bolsillo del ciudadano, o la nueva regulación sobre los incrementos patrimoniales con su escandalosa supresión de los coeficientes de abatimiento y la actualización del valor de la moneda, y así en una escalada y subida de la presión fiscal insoportable para el ciudadano, que ha lastrado la marcha de la economía y ha empobrecido a una tercera parte del país, quedando borrada del mapa la tradicional clase media española y, por si fuera poco, aprobando la llamada ley mordaza, también conocida como la del palo y tentetieso, que prevé la imposición de multas astronómicas a quien solo ose mover un dedo ante un miembro de las fuerzas de seguridad o, por simplemente, mirarle a los ojos, y que causó escándalo, en su día, en la propia Comisión Europea, que nos llamó al orden.
 
MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ
25 DE MAYO DE 2016
 
         
 
Jueves, 12 Mayo 2016 17:42

Empleados públicos

Hola Miguel.

Cuando el PP asume la ruinosa herencia de los socialistas, no se calienta la cabeza y recurre a lo sencillo, recuperar las cuentas públicas principalmente a base de esquilmar el bolsillo de los que, por tener nómina, son fáciles de controlar.

Y lo primero es apretar el cinturón a los empleados públicos.

Les reduce el salario; les roba una paga extra; les quita días de moscosos y canosos; paraliza ofertas de empleo; etc, etc.

Esto ayuda a recuperar la economía, pero también a un desgaste y deterioro de sus expectativas de voto.

A nadie le gusta pagar los trastos rotos de otros, y menos cuando los verdaderos culpables se van de rositas.

En Castilla La Mancha, Cospedal, no podía hacer otra cosa y aplicó dichas medidas a rajatabla.

Un inciso.

Los empleados públicos regionales, con el mismo trabajo y categoría,  siempre han cobrado más, bastante más, que los empleados públicos del Estado.

Dicho esto, a finales del pasado año, con la mejora de la situación económica, alguna sentencia y sobre todo la convocatoria de elecciones, el gobierno del PP empieza a devolver todo lo anterior.

Menos en nuestra Comunidad, donde García Page, olvidando sus promesas electorales, ni recupera aún la bajada de salarios, ni devuelve parte de la extra robada, ni permite que los empleados públicos regionales vuelvan a disfrutar de los moscosos y canosos escamoteados.

A pesar de ello, los sindicatos subvencionados le jalean, o callan, luego otorgan.

Pero como de tonto no tiene un pelo, idea una zancadilla contra el PP.

Aprobar la reducción de jornada de 37,5 horas a 35 horas semanales.

A sabiendas de que esa competencia es del Estado, lo que obligará necesariamente a éste a recurrir dicha norma.

Conclusión, García Page es justo y generoso con los empleados públicos, pero el PP sigue en contra de los derechos de éstos y lo impide.

De devolver los derechos escamoteados a los empleados públicos, dentro de sus competencias, nada de nada, pero sí le pone el caramelo en la boca a éstos, cuando el caramelo no es suyo.

La duda es cuantos empleados públicos se chupan el dedo y le creen.

Los sindicatos subvencionados ya lo hacen.

Hasta la próxima.

Domingo, 08 Mayo 2016 19:31

Europa no se hará de una vez…

Artículo del presidente Emiliano García-Page con motivo del 30 aniversario de la adhesión de España a la Unión Europea

Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho“… La cita está recogida textualmente de la Declaración de Schuman que, fechada un 9 de mayo de 1950, recoge la propuesta francesa de instaurar una entidad supranacional europea, “una Alta Autoridad común” que mediante la gestión de los recursos de carbón y acero de Francia y Alemania, y de cuantas naciones quisieran sumarse al acuerdo, serviría para garantizar una paz duradera entre ambos países.

La idea era simple y tremendamente sugerente para un continente que había vivido dos Guerras Mundiales devastadoras en apenas treinta  años. Crear una Europa unida para construir una paz duradera, levantando el primer escalón con la unificación del mercado del carbón y del acero (materias fundamentales para hacer la guerra) bajo una misma Alta Autoridad europea, lo que significaba tanto controlar a través de una entidad superior la fabricación y el mercado de armamento tanto como la puesta disposición de todos los países de materias primas fundamentales para su reconstrucción. Francia lo tenía claro: “La solidaridad de producción que así se cree pondrá de manifiesto que cualquier guerra entre Francia y Alemania no sólo resulta impensable, sino materialmente imposible”. “Dicha producción se ofrecerá a todo el mundo sin distinción ni exclusión, para contribuir al aumento del nivel de vida y al progreso de las obras de paz”.

El resto es historia conocida. Un año después, Francia, Alemania Occidental, Italia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo ponían en marcha la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), y paso a paso, se ha llegado a un punto que algunos consideran de inflexión, y otros de máximo desarrollo posible del sueño de una Europa Unida: la Unión Europa con 28 países miembros, cuyas instituciones tienen capacidad de decisión sobre distintas e importantes políticas comunes y otras con competencias compartidas con los Estados miembros.  Ello incide de forma directa, como no puede ser de otra manera, en la vida de sus 508 millones de habitantes, distribuidos a lo largo de una superficie de 4 millones de km².

Políticas que van desde la Agricultura, el Medio Ambiente, una única Aduana Común, con el correspondiente Mercado Único y la  Política Comercial  hasta los transportes, las telecomunicaciones o la libre competencia; desde la política exterior hasta la circulación interior de personas, capitales y mercancías.

Para España, 2016 es un año especial, pues se cumplen treinta años de nuestro ingreso como Estado miembro de pleno derecho, tras la firma del acuerdo de adhesión en aquella histórica jornada del 1 de junio de 1985, en el Palacio Real, con Felipe González firmando en nombre de todos los españoles. Aquel primer Gobierno socialista que tanta incertidumbre y temores había despertado en una derecha muy anclada todavía en el triste pasado reciente, dirigía a España hacia el lugar que históricamente le correspondía en la construcción de una Europa unida en la defensa de la democracia, los derechos humanos y la paz continental.

Desde entonces, la apuesta por construir una Europa cada vez más solidaria, más amplia y más decidida en la apertura de espacios abiertos ha sido un punto de consenso esencial en nuestro país, independientemente del partido en el Gobierno, en cierto modo porque como  Schuman en 1950, veíamos en Europa la vía de superación de tremendas heridas internas y el ámbito ideal para alejar de nuestra conciencia la posibilidad de nuevos enfrentamientos fraticidas o de nuevas aventuras golpistas.

Con el paso del tiempo, y merced a nuestro compromiso con la Unión Europea, España ha ido reduciendo notablemente su déficit de renta, riqueza y bienestar con respecto a otros países de su entorno (en aquel momento España era uno de los países más pobres de Europa), y también ha paliado muchas de las graves diferencias socioeconómicas entre regiones y territorios de nuestro país. En este tiempo, España ha presido en cuatro ocasiones, por un periodo de seis meses, el Consejo de la Unión Europea, tiene amplia y constante presencia en el Comité Económico y Social y en el Comité de Regiones, y ha ampliado su presencia en el mundo. En la actualidad, hay hasta 33 proyectos europeos con posibilidades de desarrollo en España, además de la disponibilidad financiera de los Fondos Estructurales, puestos al servicios de los entes locales, regionales y nacionales, que supusieron un presupuesto global de inversión de la Unión en nuestro país, solo en el año 2014, de 11.539 millones de euros, aunque al final no todos los fondos pudieron absorberse. Teniendo en cuenta que nuestra aportación al presupuesto de la Unión fue de 9.978 millones de euros, hubiéramos podido continuar siendo ese año perceptores netos de fondos comunitarios. Por ello, mi Gobierno ha hecho una apuesta decidida y clara por la optimización de dichos fondos en la parte que nos corresponde.

Para Castilla-La Mancha, estar en Europa ha supuesto un gran balón de oxígeno y realizar  importantes inversiones en infraestructuras (carreteras, ferroviarias, etc.), mejorar nuestras estructuras agrarias y percibir cuantiosas ayudas procedentes de la PAC. Nuestra región actualmente está considerada como región en transición para el periodo 2014-2020, por estar su PIB entre el 75% y el 90% de la media de la UE, habiendo abandonado la categoría de región de “convergencia” (antiguo objetivo nº 1).

Pero Europa está presente en cada rincón de esta región. Nuestros amplios espacios naturales están reconocidos y protegidos por legislación europea y es gracias a ésta que se han podido salvaguardar amplios espacios condenados a la explotación irracional o su destrucción directamente. Nuestros pueblos siguen viendo la llegada de fondos europeos a través de los programas de desarrollo rural, y la PAC es una política que afecta directa e indirectamente a la mayor parte de la población. Nuestros jóvenes estudiantes “se van de Erasmus” y nuestras aulas universitarias se pueblan de jóvenes europeos.

Nuestra moneda es la misma que en la mayor parte de los países de la Unión, y nuestras exportaciones conviven en plano de igualdad con las de otras potencias europeas, teniendo con ellas un comercio muy intenso. Hay un gran espacio social y comunicativo europeo que supera las barreras y las fronteras y, en definitiva, nos sentimos europeos y detentamos jurídicamente la ciudadanía europea.

Cierto que, como decía al principio, Europa parece haber llegado a su máximo punto de desarrollo, y que nacionalismos de nuevo cuño y miedos viejos parecen querer dinamitar la construcción europea que tantos años nos ha costado asentar. Pero la respuesta no es menos unión, sino más Europa. Más coraje para defender un espacio común, y para dejar que las instituciones europeas ejerzan su tarea. Y sobre, más ilusión y perseverancia para acogerse al paraguas amigo de la Unión a la hora de afrontar la crisis y generar un concepto amplio y firme de ciudadanía europea.

Nuestra posición oficial como país no ha cambiado, ni debe cambiar. La Unión Europea es el marco natural de desarrollo político y económico de nuestro país, y es por ello que en estos momentos España asume sus responsabilidades impulsando una Unión más eficaz, más democrática, más próxima a los ciudadanos, capaz de responder a los retos y necesidades del nuevo siglo y así debe seguir siendo.

Treinta años en la Unión Europa nos ha permitido cambiar a mejor nuestra forma de vida, y también la de millones de europeos.

Emiliano García-Page

Presidente de Castilla-La Mancha

 

 

 

Miércoles, 04 Mayo 2016 06:09

Otra vez elecciones

En esta España de nuestros sinsabores y desvelos en la que, en época de Felipe II lideraba un Imperio en el que no se ponía el sol, éste parece haberse puesto, nublando, no sólo la vista, sino también la mente y el entendimiento de nuestros gerifaltes políticos, que han quedado envueltos en las tinieblas y la oscuridad de un día sin fin, tras más de cuatro meses de las últimas elecciones habidas en este país, en este caso, las generales, llevadas a cabo el pasado 20 de Diciembre del año 2.015, para conformar un nuevo Parlamento (Congreso y Senado) y cuyos diputados y senadores electos han estado vegetando, mientras el tiempo se consumía en espera de la formación de un nuevo Gobierno que encabezase la XI Legislatura, hecho que no ha acaecido, aun cuando ha habido un intento, encabezado por Pedro Sánchez y Albert Rivera, PSOE y C’s, que tras alcanzar un pacto, no logró sumar al mismo a ninguna otra fuerza política, ni siquiera conseguir la abstención del Podemos de Pablo Iglesias o el PP de Mariano Rajoy, aunque aquél se ofreció al diálogo, escaso, por cierto, pues el mismo iba condicionado con un chantaje inasumible cual era el de que el llamado Partido Morado, copase más de la mitad de las carteras ministeriales, entre ellas las más relevantes, como Interior, Asuntos Exteriores o Hacienda, amén de la vicepresidencia del Gobierno, bien en la persona del propio Pablo Iglesias, bien en la de otra cabeza del citado partido, que esto es lo único que estaba dispuesto a ceder el “coletas”, amén de apartar de ese futurible Gobierno al Partido llamado Naranja, el C’s de Albert Rivera.

Pues bien, ante este panorama, su Majestad el Rey de España, Don Felipe VI, no tuvo otra alternativa que poner en conocimiento del Presidente del Congreso, Patxi López, tras la última ronda de consultas con los primeros espadas de los partidos que hubieron representación en el Congreso, la imposibilidad de conformar una mayoría suficiente para ello, por lo que, de acuerdo con lo prevenido en la Constitución Española, procedía la convocatoria de nuevas elecciones, panorama inédito en la reinstaurada democracia española, pues en las diez anteriores legislaturas, siempre había sido posible la formación de Gobierno, bien por haber obtenido algún partido la mayoría absoluta, bien por haber sido posible llegar a pactos que cimentasen ese Gobierno necesario para regir la locomotora nacional, habiendo sido siempre uno de los dos partidos mayoritarios en nuestro país, a saber PSOE o PP, instauradores de lo que ha venido llamándose “EL BIPARTIDISMO”, que parecía haber tocado fin, tras estas últimas elecciones.

El caso es que “por fas o por ne fas”, unos por otros, la casa sin barrer, y entre todos la mataron y ella sola se murió. Ahora, los cuatro grandes, al menos en representación obtenida, a saber Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, ya, desde el minuto cero, intensificarán sus ataques entre sí con la intención de que quede claro quién ha sido el responsable de haber llegado a este callejón sin salida, y consiguientemente culpable de haber abocado al pueblo español de nuevo a las urnas, en una situación coyuntural en la que España y los españoles no están para estos trotes, teniendo en cuenta la situación en que se halla el país, pendiente de reformas importantes, con el déficit desbocado, imposible de controlarlo por más que el Sr. Cristóbal Montoro y su entorno traten de maquillarlo, con un frenazo en la virtual creación de empleo, tras los últimos datos de la EPA que ponen al descubierto la fragilidad de nuestra economía para rebajar esa cifra maldita del desempleo, antes bien, se vuelven a perder casi 20.000 empleos, y con una Seguridad Social, cuya Hucha de las Pensiones, allá por 2.019, es decir, a la vuelta de la esquina, quedará más limpia que una patena y plena de telarañas, con lo que el panorama que se presenta a ojos de nuestro inmediato futuro es más bien negro que blanco, si no es su inmersión en un mundo de tinieblas, oscuridad e impotencia para afrontar los retos del futuro. Los únicos que no pierden con este dispendio y pérdida de tiempo son los políticos, que tienen garantizado el presente y el futuro, y que han estado cobrando cuatro meses por un trabajo que ha sido una monumental chapuza y que ahora se aprestan a un más de lo mismo, pues aunque desde altas instancias, incluida la de la Casa Real, se abogue por la austeridad en este nuevo marco electoral, va a ser que no, pues a ver quién es el guapo que renuncia a las subvenciones y a la bagatela que supone ser candidato, de nuevo, a lo que se presenta como una muerte anunciada, por fracaso y porque, en definitiva, los resultados nuevos a salir de la jornada electoral van a resultar ser los mismos o casi los mismos que los habidos tras el 20 de Diciembre de 2.015, por lo que sólo el esfuerzo exigido de nuevo a la ciudadanía de requerirle de nuevo el voto, y el gasto electoral que conllevará la nueva convocatoria, no va a servir sino para volver a la casilla de salida, salvo que se produzca un milagro o se dé un pucherazo, que cualquier cosa puede ocurrir en este país nuestro de cada día.

Todo ello por la manifiesta incapacidad e ineptitud de nuestros representantes políticos de llevar a buen fin el mandato electoral encomendado por los ciudadanos, lo que ha puesto de manifiesto la aversión de los mismos para el diálogo y el pacto y su obsceno deseo de querer ser cada cual el Presidente del Gobierno a toda costa,  por creerse los más guapos y guays del tablero electoral.

En realidad, ante el manifiesto fracaso de quienes salieron elegidos en las urnas el pasado 20 de Diciembre, no deberían poder repetir en la nueva cita, siendo apartados de toda lista electoral y que vengan otros con más capacidad, menos avaricia de poder y menos soberbia y prepotencia; lo cobrado en estos largos cuatro meses deberían devolverlo a las arcas públicas del Estado, pues no han estado sino sesteando y mareando la perdiz, viviendo unas vacaciones en el mar de lujo; y, en cuanto, a la nueva campaña electoral, debería ser prohibida, pues tenemos muy reciente la murga que ya nos dieron en la que antecedió a la del 20 de Diciembre, y no hay razón, en ningún caso, para que el respectivo programa electoral sufra modificaciones, en cualquier caso, programar en TVE una serie de espacios en los que tenga cabida todo el abanico de los partidos, que es el medio más idóneo para que el mensaje llegue hasta los confines de la tierra, hasta el punto más remoto de la piel de toro, y así, podrían ser escuchados los mensajes de todos los partidos, sin excepción, pues a los mítines tradicionales sólo acuden los militantes y los simpatizantes de cada partido, y así se guardaría el anonimato de los ciudadanos en consonancia con la Ley Orgánica 15/1.999, de 13 de Diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal y, además, supondría un ahorro importantísimo en lo presupuestado para gastos electorales; mas, a ver quién es el guapo, que renuncia a la vanidad y al “ego” de verse idolatrado, aunque sólo lo sea por los suyos.

De nuevo, en momentos de crisis y con los deberes incumplidos, nos enfrentamos a un gasto electoral, que superará los CIENTO SESENTA MILLONES DE EUROS, a tenor del  coste de las últimas elecciones que publicaba el Diario “ABC”, el pasado 26 de Abril, a saber:

 

         Personal:........................................................................... 7.904.373’29

         Representantes Administración:   ................................... 6.767.406’99

         Fuerzas Seguridad:.......................................................12.704.430’44

         Juntas Electorales: ......................................................... 6.645.807’84

         Miembros Mesas:......................................................... 11.746.509’08

         Acondicionamiento Locales:............................................1.235.089’95

         Ayuntamiento:................................................................7.797.737’47

         Impresos y papeletas:.....................................................6.326.010’33

         Empaquetado, Distribución:............................................1.324.512’97

         Adquisición urnas y cabinas:  ..........................................   370.603’70

         Montaje urnas y cabinas:................................................ 2.075.613’63

         Locales almacenamiento:.................................................  206.995’73

         Material escritorio:........................................................... 230.000’00

         Traslados y envíos:.....................................................   49.217.794’60

         Desplazamientos...........................................................       39.756’36

         Material oficina:..............................................................     288.538’13

         Líneas telefónicas:...........................................................   100.000’00

         Medios materiales juntas:.................................................    345.826’15

         Escrutinio provisional:....................................................17.383.000’00

         Campaña institucional:....................................................... 381.150’00

         Reuniones coordinadores:................................................  102.809’59

         Centro difusión nacional:................................................... 900.000’00

         Imprevistos:.....................................................................  859.223’68

         Fondo de contingencia:.................................................   1.000.000’00

         TOTAL PRESUPUESTO.........................................  135.953.209’93

Además, hay que tener en cuenta las subvenciones que reciben los partidos políticos por Diputado y Senador conseguido, así como un tanto por voto obtenido, y que ascendieron a casi 32 millones de euros.

 Bonita cifra, que debiera ser asumida por quienes han sido incapaces de cumplir, bien y fielmente, con su obligación, pero que correrá a cargo del bolsillo conjunto de los españoles, como siempre que nuestros queridos altos representantes la cagan.

Por cierto, como se desprende del listado de gastos presupuestados, amén de las subvenciones antedichas, el único sujeto interviniente en el proceso electoral, que se queda a la luna de Valencia, al pairo, a dos velas  o con un palmo de narices, es el NOTARIO, obligado a otorgar los poderes electorales para solicitar el voto por correo de quienes queriendo ejercer el derecho a voto no pueden desplazarse por imposibilidad física a la oficina correspondiente de Correos para solicitarlo, amén de estar de guardia las 24 horas del día D, el día de las elecciones, todo ello “gratis et amore”, porque así lo decidió alguien que pensó que los Notarios ya ganan bastante y que son funcionarios públicos, lo que de todo punto es falso: en cuanto a lo primero, nadie se mete con lo que ganan otros y el Notario gana lo que trabaja, con arreglo a la Ley; y en cuanto a lo segundo, el Notario es un funcionario público, pero sin remuneración a cargo del Estado, y aun si así fuere, también son funcionarios públicos, los representantes de la Administración, las Fuerzas de Seguridad, los Jueces y Secretarios que integran las Juntas Electorales, etc., los cuales sí que tienen remuneración a cargo del Estado. Pero es que, además, no es que la intervención notarial sea gratuita, sino que es onerosa para el fedatario que presta su intervención, ya que el poder requiere ser redactado, se redacta en papel, se imprime en la impresora la matriz y la copia, y hay que realizar la salida oportuna al domicilio del ciudadano impedido, todo lo cual conlleva un coste que asume íntegramente el Notario, lo que no tendría que ser así, viendo que hay presupuesto para que cobre (o chupe) del proceso electoral hasta el último mono; ítem más, todo ello con absoluta preferencia a cualquier otro asunto que tenga que despachar el Notario, que debe de declinar su actuación para atender con urgencia estos requerimientos. Ante ese monumental coste general de las elecciones, bien podría reservarse una partida, que no es sino el chocolate del loro,  para remunerar al Notario su actuación, que bien podría ser enviando cada Notario a la Agencia Estatal de la Administración Tributaria una relación de poderes otorgados y ser satisfecha por dicha Agencia el importe que conlleva cada uno de los mismos. Pero esto, es como pedir peras al olmo, pues mucho me temo que la Administración hará oídos sordos a esta cuestión y los representantes del Notariado no se caracterizan por sus reivindicaciones ni están por la labor de hacer oír su voz.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

4 de Mayo de 2016

Viernes, 29 Abril 2016 18:38

Al 1 de mayo con la cabeza alta

‘Al 1 de mayo con la cabeza alta y la conciencia tranquila’, artículo de opinión de Manuel González Ramos

Los  socialistas participaremos un año más en una jornada festiva y de reivindicación de los derechos de los trabajadores como es el  1 de Mayo.  El 1 de Mayo es una fiesta socialista, aprobada por la Segunda Internacional del Congreso Obrero Socialista celebrado en París en 1889, y el PSOE puede salir a la calle  junto con los sindicatos con la cabeza alta y la conciencia tranquila.

Muchos pensamos que a este 1 de Mayo llegaríamos con un Gobierno Socialista, presidido por Pedro Sánchez, y que tendríamos avanzado muchos de los compromisos que suscribimos con los trabajadores de este país  con dos objetivos fundamentales: aumentar los niveles de empleo y reducir la precariedad laboral.

Teníamos y tenemos un programa de Gobierno progresista y reformista con reformas legislativas cuyas prioridades son derogar la reforma laboral y elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

No ha podido ser… por ahora y muchos ciudadanos y ciudadanas pueden sentirse defraudados, pero desde luego ese apunte no se puede anotar en el debe del PSOE.

Lo hemos intentado hasta el último momento, hemos negociado y consensuado con todas las fuerzas políticas que han querido interpretar de forma honesta la voluntad popular expresada en las urnas el pasado 20 de diciembre.

Nuestro compromiso con los trabajadores y trabajadoras de este país, con los jóvenes y con los parados se mantiene firme y seguirán siendo nuestra prioridad política.

Por esta razón mantenemos que es necesario derogar la reforma laboral, restablecer el equilibrio de poder en la negociación colectiva,  eliminar la figura de los falsos autónomos y becarios,  reducir el número de contratos incentivando el trabajo indefinido y garantizar la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Preservando estos compromisos suscribimos un acuerdo para lograr un Gobierno preocupado por las personas y sus necesidades que pusiera fin a la prioridad absoluta de los convenios de empresa sobre los convenios de ámbito superior, el mantenimiento de la ultraactividad de los convenios colectivos mientras durase la renegociación,  la supresión de la obligatoriedad del arbitraje de la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos en los procedimientos de “descuelgues” y la reducción del número de tipos de contratos que evitaran el abuso y el fraude laboral.

Pero no ha podido ser. El PP ha querido mantener un modelo de trabajo basado en la precariedad, en los bajos salarios, en la pérdida de derechos y en la desigualdad, y otras formaciones -que se dicen de izquierdas- han puesto los egos y los sillones por delante de las necesidades de los trabajadores y trabajadoras de este país, bloqueando y saboteando cualquier tipo de acuerdo por encima de sus intereses partidistas y defraudando la esperanza que  muchos millones de españoles tenían en un Gobierno del cambio y de alternativa al Gobierno de Mariano Rajoy.

Este 1 de Mayo es la antesala de una nueva campaña electoral y desde la filas del PSOE ya adelanto que nuestra voz no va desfallecer explicando en las calles y las plazas de nuestros pueblos y ciudades qué Gobierno queremos, cómo lo queremos y para qué lo queremos. 

Seguiremos defendiendo la necesidad de derogar la reforma laboral, la aprobación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores y un plan de choque por el empleo y la inserción laboral como el que ha aprobado el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, para dar empleo a 60.000 personas en los dos próximos años; demostrando que si hay voluntad de pacto y de consenso, si se quiere ser generoso y con altitud de miras dejando a un lado las siglas partidistas y poniendo delante las necesidades de los ciudadanos, sí se puede y se puede siendo socialista.

Manuel González Ramos

Secretario general del PSOE

 

Viernes, 29 Abril 2016 13:35

Solo cuestión de fotos

Sin duda que lo que más les gusta a los políticos, sean del color que sean, son las fotos.

Hay incluso fotos de inauguraciones que se repiten una y otra vez por distinto gobernante y en distinta época.

Por esa regla de tres, un gobernante al uso, tiene que impedir las fotos de sus contrincantes.

Recuerdo que en 2003, Pérez Castell, siendo Alcalde de Albacete, boicoteó la traída de aguas del Júcar a nuestra ciudad, realizada por el gobierno de Aznar.

Cómo iba Pérez Castell a permitir que la “derechona” se hiciera esa foto.

La excusa fue la necesaria e irrenunciable planta de nanofiltración para tratar el agua superficial.

Se negó a abrir el grifo, e incluso amenazó con dimitir antes, castigándonos a seguir bebiendo agua subterránea.

Hoy, trece años después, la dichosa planta, que nos ha costado ocho millones de euros, no está previsto que entre en funcionamiento salvo que haya sequía y tengamos que recurrir otra vez al agua subterránea.

Con lo que se ha demostrado que la planta de nanofiltración era innecesaria, y el agua de los pozos era mucho peor que la superficial.

Es decir, Pérez Castell y sus chicos nos mintieron descaradamente.

Solo era cuestión de fotos.

Otro ejemplo es el nuevo Hospital de Toledo.

En los últimos años de desgobierno regional, los socialistas aprobaron construir uno de los mayores hospitales de Europa, como lo oyen, de toda Europa.

Eso sí, sin partida presupuestaria suficiente, ni capacidad para conseguirla.

Cuando llegó el PP al gobierno regional, modificó ese proyecto faraónico, lo ajustó y presupuestó a las necesidades reales de Toledo y comarca.

Pero el Ayuntamiento de dicha ciudad, siendo Alcalde García Page, negó la preceptiva licencia para iniciar las obras del nuevo proyecto.

No podía consentir la foto de Cospedal inaugurando las obras.

Tras las nuevas elecciones, ya con García Page en el gobierno regional, el Ayuntamiento de Toledo, que sigue en manos socialistas, ya sí que puede conceder la paralizada licencia.

Antes los socialistas de García Page impidieron la foto de su adversaria del PP, Cospedal, pero ahora que se la puede hacer él mismo todo son facilidades.

El interés general se sustituye por el interés particular.

Así son nuestros políticos, pierden la vergüenza, si es que la tuvieron alguna vez, por una foto y su propio interés.

Hasta la próxima.

Miércoles, 20 Abril 2016 08:36

¿Ajuste o desbarajuste?

Un nuevo jarrón de agua fría se vierte sobre la economía española, pues según el ahora Superministro, en funciones, o Ministro al cuadrado, Don Luis de Guindos, que ostenta las carteras de Economía, así como la del renunciante José-Manuel Soria, que se lo ha llevado por delante el tsunami que se ha desatado en el Canal de Panamá, con los Papeles de ídem, como digo Superministro de Economía y ahora, también, de Industria, Energía y Turismo, no ha tenido más remedio que reconocer que la locomotora de la economía vuelve a enfriarse, de acuerdo con las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FIM) que preside la incombustible y controvertida Christine Lagarde, que por primera vez, desde el año 2.013, ha rebajado las expectativas de la que dicen cuarta economía de la zona euro, o sea, nuestra España, la España de charanga y pandereta, tal como acuñara Don Antonio Machado, la España de nuestros sinsabores y de nuestros desvelos. Así, la francesa del Fondo prevé para nuestra economía un avance del 2’6% del PIB para el año 2.016 y de un 2’3% para el año siguiente 2.017, aun cuando nuestro Superministro, en funciones, eleva  una décima las previsiones para el año 2.016 (2’7%) y  2’4% para el año 2.017, optimista que es nuestro prohombre, dando al traste con las previsiones que se habían previsto, valga la redundancia, del 3% para el año 2.016 y del 2’9% para el 2.017. En cualquier caso y como el que no se consuela es porque no quiere, el Superministro, en funciones, ha lanzado las campanas al vuelo para hacer menos engorrosa la píldora que ha de tragarse un enfermo llamado España, y así, de esta guisa nos ilustra que, pese a esta desaceleración de nuestra economía, la misma es menos intensa que en los países del entorno (no creo que en este entorno incluya a los países del norte de África), destacando que, pese a este drástico recorte en los pronósticos inicialmente previstos, la española sigue siendo la que más crece de entre las grandes economías avanzadas, resaltando, además, que en estos dos años España puede crear cerca de 900.000 puestos de trabajo, lo que no parece muy posible, a no ser que se cuenten los miles de puestos de trabajo temporales (una semana o diez días a lo sumo) que se crean en las Fallas Valencianas, o en la Feria de Abril de Sevilla, o en la próxima Feria de San Isidro en Madrid, que aquí, con tal de hacernos tragar carros y carretas o piedras de molino cualquier cosa puede esperarse que salga de la boca de un Gobierno que más que en funciones está en disfunciones, sosteniéndose con respiración asistida y esperando cada día un nuevo sobresalto y escándalo que acabe apagando y olvidando el del día anterior, y ello prácticamente, sin solución de continuidad, y erre que erre.

Ahora, también, ante estas negras perspectivas, y tras haber incumplido el límite del déficit impuesto por Bruselas a España para el año 2.015, que del 4’2% exigido, pasó al 5% real como la vida misma y que supondrá para el Gobierno, éste o el que venga, un ajuste extra para cumplir con los objetivos presupuestarios, dando la razón a las negras expectativas que sobre este asunto ya había previsto el FIM y que el desequilibrio para este año 2.016 rondará el 4%, lo que ha obligado al Gobierno a suplicar a Bruselas un nuevo plazo más amplio, al menos, un año más, para embridar el déficit que este año estaba fijado en el 3% del PIB. Al respecto, el Superministro resaltó que el Gobierno, en funciones, de España, ya ha tomado una primera medida consistente en declarar la  no disponibilidad del crédito de 2.000 millones de euros (equivalentes a dos décimas del PIB) y su colega y correligionario Don Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, ha achacado este desfase del déficit a las manirrotas Autonomías, a las que ha instado a congelar partidas presupuestarias, desatando la ira de los capitostes autonómicos que, caso de seguir la orden del Ministro Montoro, verán sus facultades mermadas para la prestación de los servicios públicos y sociales que competen a las mismas y hartas ya de que el Ministro despotrique, sin ton ni son, y cargue contra las mismas, a las que ha  enviado sendas cartas conminatorias, amén de intervenir los gastos de Aragón y Extremadura, amenazando a las incumplidoras con cortarles el grifo de la financiación. Es este un tema peliagudo en el que el Ministro, con sus formas toscas y drásticas de actuar, puede acabar emponzoñando aún más, si cabe, las relaciones con los Gobiernos Autonómicos, que ya, prácticamente, puede decirse que le han declarado la guerra, queriendo aparentar que hace algo (como ese recorte del gasto en 2.000 millones de euros anteriormente referido, que sería el chocolate del loro) a fin de obtener de Bruselas el beneplácito de la prórroga de un año más para cumplir con el objetivo del déficit.

En cualquier caso, España, en las condiciones actuales, aparte de una regeneración democrática, política e institucional, que la sociedad demanda  a gritos, necesita una reforma urgente y total de su sistema impositivo y de cotizaciones a la Seguridad Social, empezando porque el esfuerzo que, en su caso, se le impone a la ciudadanía, de la que siempre se echa mano para que tire del carro, se vea recompensado con que lo que se ingresa en la Caja Pública de Caudales no se dilapida, ni se despilfarra, ni se hurta directamente por quienes deberían ser muy escrupulosos en su administración y aplicación, para llevárselo crudo a un paraíso fiscal mediante sociedades “offshore” o a pelo. Y es que, con el panorama actual, ¿quién va a decidirse a invertir en este país en el que cuando te das de alta te conviertes en sospechoso delincuente sin presunción de inocencia al que hay que perseguir y machacar hasta la muerte? Realmente el panorama cambiaría si dejáramos de lado este sistema impositivo actual que es absolutamente confiscatorio y, por ello, injusto, que, con razón, hace crecer la economía sumergida a un ritmo vertiginoso, calculándose que se sitúa ya  entre el 20 y el 25 por ciento del PIB. Lejos queda aquél intento del Ministro Montoro para llevar a cabo una reforma cabal e integral de nuestro sistema impositivo, tributario y fiscal, recordando aquel comité de expertos o de sabios  ( que ya la consideración de sabios sabe a esperpento) designados “ad hoc”, con su presidente, el profesor Manuel Lagares al frente, lo que no deja de ser una tomadura de pelo y un fraude a la ciudadanía y un mal empleo de los caudales públicos, cuando no una malversación de los mismos, porque qué necesidad teníamos de contar con dicho comité, cuando los auténticos expertos, que  bregan en la práctica del día a día (Abogados del Estado, Inspectores y Funcionarios de alto estanding y demás familia) están incardinados en el organigrama de la Administración Pública, tanto Estatal, como Autonómica, Provincial y Municipal, sin que, a día de hoy, se haya desvelado el pico (quizás en millones de euros) que costara a las arcas españolas esta alegría, ligereza  y arbitrariedad de Montoro y que, en realidad, acabó en papel mojado, en agua de borrajas, guardado y olvidado en cualquier cajón del Ministerio a la espera de una voz que, como a Lázaro, le diga, “levántate y anda”.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

   20 de abril de 2016

Martes, 19 Abril 2016 12:47

Socialistas resilientes

La resiliencia, aplicada al ámbito de la política, podría definirse como la capacidad que tienen los partidos políticos para sobreponerse a los resultados adversos, reconstruyendo sus vínculos internos y su comportamiento externo, a fin de reponerse y reimpulsar sus objetivos políticos.

Si hay un partido resiliente en la política española, ese debe ser el Partido Socialista, que, tras su fundación el 2 de mayo de 1879, atesora una trayectoria que abarca ya 137 años de constante adaptación a la sociedad sobre la cual pretendemos aplicar nuestro ideario político.

Un partido que asumió su papel anecdótico durante el turnismo en la Restauración, mayoritario en la II República, asesinado en la Guerra Civil,  perseguido y exiliado en la dictadura, para después volver a ser mayoría en la incipiente democracia de los ochenta. Y todo ello llevando a cabo los cambios necesarios para, sin renunciar al programa máximo de la búsqueda de la igualdad entre todos los seres humanos,  adaptarse a las distintas sociedades.

La salida del marxismo como elemento clave y las sucesivas renovaciones generacionales que se han ido produciendo (Zapatero tras Felipe González  y  Pedro Sánchez tras Rubalcaba) le han dado al PSOE ese cariz resiliente que nos ha permitido vertebrar la política española, ya que estarán de acuerdo conmigo que esta España no se entiende si de la ecuación suprimimos al Partido Socialista.

Ahora, estamos ante otro momento adverso para los socialistas españoles, solo que la amenaza ya no es un agente externo, sino que la tenemos incluida en nuestra propia acción, en nuestro día a día. La amenaza actual no es otra que la pérdida de una buena dosis de credibilidad social, del derecho a ser escuchados por una parte de la ciudadanía que espera algo más, una transformación mayor como solo el PSOE es capaz de hacer. 

Un partido como el PSOE no puede permitirse el lujo de, simplemente, sobrevivir políticamente. No podemos aspirar a, únicamente, resistir a los envites de otros partidos y medios de comunicación que ven en la socialdemocracia a un animal herido en mitad de la sabana, cual víctima propicia para culminar su cacería. Estudiando la historia de este partido no podemos hacer otra cosa que no sea la de reponernos a las adversidades de una forma decidida y clara. Ocupamos un espacio político que es propio y que debemos defender con todas nuestras armas, que no son otras que las ideas, la cercanía, el trabajo constante por la corrección de desigualdades y la generación de un futuro digno, que ilusione a quienes hoy han dejado de oírnos, por mucho que gritemos.

Internamente, sigamos con el camino marcado en el último Congreso, abriendo las decisiones al conjunto de la militancia. Continuemos con la renovación de equipos, de caras, de formas de hacer política, de referentes. Rompamos con la previsibilidad de nuestra acción política, dejemos que la ciudadanía vuelva a estar expectante ante lo que el PSOE tiene que decir.

Para, ello es necesario abandonar el lastre de los personalismos; guardar los rifles, quienes ya los hayan desenfundado; y, sobretodo, apelar al sentido de prevalencia de lo colectivo sobre lo individual y tener como única meta reimpulsar nuestros objetivos políticos, con el valor añadido, de haber aprendido algo de nuestro pasado inmediato.

No digo que sea fácil, pero ¿Acaso alguna vez lo fue? 

En nada me referiré al aspecto externo. De nada servirán nuestro programa electoral o nuestra idea de país y de futuro sino recuperamos antes el derecho a ser oídos.

Para concluir estas líneas, que no hablan sino que gritan, haré una muy interesada referencia al sentido de la resiliencia en el arte, que no es otra cosa que la capacidad de una obra de mantener su particularidad y personalidad, a pesar de los subjetivismos. 

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

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