Con la aprobación de la Constitución Española en 1978, se terminó el largo proceso de confrontación nacional que comenzó cuarenta y dos años antes con el golpe militar de 1936. Cuatro décadas negras de nuestra historia que no podemos seguir escondiendo en los capítulos finales de los libros de historia o en las -en ocasiones reiterativas- películas de nuestro cine.

Es necesario que la sociedad sea consciente de los horrores del enfrentamiento como mejor forma de apostar por la paz y por el entendimiento.

En estos días, los socialistas en Albacete participamos, junto a Ganemos, en una moción en la que solicitamos al Ayuntamiento que autorice, a la Plataforma por la Memoria Histórica, para la colocación de un hito conmemorativo de la represión franquista en el espacio público albaceteño.

La condena de la represión por motivos ideológicos es algo que se comparte por gran parte de la sociedad española, incluyendo los agentes políticos, cuando hablamos de hechos acaecidos en otros países. Nadie se atrevería a negar un homenaje a las víctimas de la represión nazi, del régimen estalinista o del genocida Pol Pot, por ejemplo. Pero las posiciones, inexplicablemente, cambian cuando hablamos de nuestra propia dictadura. De nuestra propia y vergonzosa historia.

Represión franquista fueron los 1.104 fusilamientos en Albacete una vez concluida la guerra civil y hasta 1949, o los más de 16.000 procedimientos judiciales-militares celebrados solo en la provincia de Albacete (desde 1939 a 1949) contra grupos con los que el régimen no se sentía cómodo; republicanos y sus familias, artistas, intelectuales, masones, homosexuales, funcionarios y funcionarias del estado republicano e incluso militares y religiosos que no secundaron el alzamiento de 1936.

Represión franquista también fueron las decenas de miles de bebes robados a familias de alguno de los grupos expuestos o simplemente de familias humildes.

Represión franquista fueron también los millones de pesetas incautados por el Estado a quienes le placía, instaurando una herramienta estatal para este fin, como fue la Comisión Administrativa de Bienes Incautados por el Estado.

Represión franquista también fueron las suspensiones de empleo y sueldo y los despidos de miles de funcionarios y funcionarias, sobretodo en el ámbito de la educación, cuyo único delito había sido desarrollar su trabajo público al servicio del Estado republicano.

Un ataque más allá de los límites de una contienda, una vez concluida y ganada una terrible guerra civil y con el único objetivo de eliminar de la sociedad española cualquier tipo de esperanza democrática o de cambio.

Ahora que ya ha pasado el tiempo suficiente debemos recordarlo.

Tener presente el horror de la confrontación ayudará, sin ninguna duda, a la construcción de la paz. Creo firmemente que estamos obligados a mostrarnos a nosotros mismos cuáles son los efectos de abandonar las sendas de la democracia y del entendimiento. Cuáles son los efectos de una dictadura, de la imposición ideológica y de la represión.

Es el momento en el que las fuerzas políticas democráticas debemos unirnos para escribir conjuntamente esta negra parte de nuestra historia y a ellas les hago un llamamiento. Jamás vamos a terminar este capítulo de nuestra historia sin haber escrito, juntos, todas sus páginas.

De seguir así, de no afrontar nuestro pasado, no vamos a poder escapar al juicio que nos harán las generaciones futuras, ya que no habremos hecho nada para reconstruir nuestra historia. Para que nos hagamos una idea, sería el mismo juicio que hoy haríamos a Alemania si una vez concluida la Segunda Guerra Mundial hubiera escondido el holocausto nazi.

No estamos hablando de venganza, ni de guerras, ni de bandos. Los anti demócratas perdieron su batalla con la llegada de la democracia, ya no se trata de eso. Hoy todos estamos del lado de la paz.

Si me apuran, no se trata de justicia con las víctimas, sino con la sociedad en su conjunto. Parafraseando el proverbio indio, la historia no es una herencia de nuestros padres, sino un encargo que nos hacen nuestros hijos. No podemos permitirnos una historia a medio escribir, no podemos entregar a las futuras generaciones un pasado cerrado en falso.

Y es que no, nuestro pasado no está cerrado. Es una herida abierta que nos impide cerrar el capítulo del franquismo en paz.

Este tipo de peticiones no tienen otro objetivo que pasar página y quienes se oponen se empeñan en que se quede permanentemente inconclusa, pendiente de una revisión posterior. Desde la convicción de que ese momento ya ha llegado, recordemos qué pasó, qué consecuencias tuvieron la intolerancia y la imposición y qué valor tiene la libertad.

Recuperemos nuestra memoria histórica para construir una paz duradera.

 Manu Martínez (@Manu_mtnez)

PSOE Albacete.

Miércoles, 26 Abril 2017 03:29

España: ¿Estado de Derecho? (VI)

En definitiva, si para que un país pueda ser calificado de Estado de Derecho, es condición sine qua non que se respete escrupulosamente la separación de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), España ya, a conciencia, incumple esa condición al inmiscuirse el Ejecutivo y el Legislativo en la designación de cargos dentro del Consejo General del Poder Judicial, del que dependen los nombramientos de los principales órganos judiciales del país; si, a mayor abundamiento, vemos que los propios gobernantes, obligados a cumplir y hacer cumplir la ley, pasan de largo de hacerlo por considerarse, por el solo hecho de haber obtenido el cargo, por encima del bien y del mal, y si, para mayor inri, carecemos de un sistema impositivo justo, inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso tendrá carácter confiscatorio, estando a remolque de sentencias judiciales patrias o europeas que le enmiendan la plana una y otra vez al legislador, en base a que una Ley no basta con que se apruebe por las mayorías parlamentarias establecidas, sino que una ley ante todo y por todo ha de ser “justa”, de cuya característica adolecen muchas normas de nuestro Ordenamiento Jurídico, y sobremanera en materia tan sensible y delicada como es la Fiscal o Impositiva, bien podemos concluir que España de Estado de Derecho, nada de nada o res de res si lo preferimos en catalán, y en materia impositiva se constituye como un Estado Confiscatorio, con la agravante de que ese exceso de recaudación o confiscación que se le aplica al ciudadano, no va ligada a una aplicación correcta, justa y social de los recursos públicos, sino que una buena parte de ellos se desvanece en las sombras y las cloacas de nuestros mandamases, por lo que en concomitancia con este abrecadabra no es de extrañar que la preocupación de los españoles por la corrupción haya subido en el pasado mes de marzo al 44’8%, siendo el segundo de los problemas (el primero sigue siendo el paro, pese a la vocinglería de que la recuperación ha llegado) que más preocupan en la actualidad a los españolitos de a pie, pues por mucho que el Presidente del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy Brey, y la Vicepresidenta del Gobierno de España, Doña Soraya Sáenz de Santamaría, no dejen de propalar que este Gobierno y su partido el PP, son los que más medidas hayan adoptado para luchar contra la corrupción, pruebas son amores y no buenas razones, no se nos escapa que la corrupción sigue su marchamo rampante y, particularmente, en el seno del propio Partido Popular, que se llama andana y mira para otro lado como si los apestados por la corrupción fueran otros y a ellos les sorprendiera la misma.

Pues bien, es sabido que, en un Estado de Derecho, el Gobierno, que es el buque insignia del mismo, ha de respetar la ley a rajatabla y, además, no debe engañar a los ciudadanos bajo ningún concepto, porque lo contrario sería tomar por tontos, cuando no de incapaces, a aquellos a los que deben respeto, pues no en vano, los políticos y la Administración Pública en general deben su razón de existir a la necesidad de una buena gobernanza y administración de los caudales públicos (obtenidos con el trabajo y el sudor de la frente de aquellos ciudadanos), que deben administrar y disponer con sumo tino y legalidad en beneficio del interés general de esos ciudadanos a los que se les reclama la imposición fiscal para subvenir los servicios públicos y sociales, sin que deban escatimar esfuerzo alguno en ello, porque, a la postre y por su propia naturaleza, los cargos públicos, sean políticos o funcionarios, están al servicio del ciudadano y no a la inversa, como espuria y torticeramente se considera en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, en el que cualquier gerifaltillo o funcionarillo, en el ámbito de su competencia, se cree un Dios al que la ciudadanía debe hacer ofrendas y rogativas a fin de que la ira de los mismos no caiga como rayo mortífero sobre quienes tienen el derecho a exigir de aquéllos un comportamiento ejemplar. Mas esto, en nuestro país, parece funcionar y ser entendido al revés, aunque formalmente bien se preocupan nuestros mandamases de proclamar lo contrario. Y ahí, sobre el terreno, tenemos a la primera autoridad de la Nación, tras el Jefe del Estado (su Majestad el Rey Felipe VI), o sea, a un tal Rajoy, Mariano y Brey de segundo apellido, a la sazón Presidente del Gobierno de España que, con un morro que se lo pisa, viene propalando, sin venir a cuento y como un mantra, quizás para tapar sus carencias y agujeros negros y los de su Partido, de que toda Europa defiende el respecto a la ley, avisando que Europa nunca apoyará a quien se salte la ley, lo cual es un  oxímoron inaudito en un Jefe de Gobierno, y es tanto como mentar la soga en casa del ahorcado pues el cumplimiento de la Ley debiera presumirse en todo ser pensante, inteligente y responsable, a la manera como se presume el valor en los otrora quintos llamados a filas en el cumplimiento del servicio militar obligatorio. Mas si tan seguro está de su aserto, bien se lo podría aplicar a sí mismo y a su Partido, el Partido Popular, que un día sí y otro también, se ve envuelto en casos galopantes de corrupción, lo que supone, prima facie, un incumplimiento continuo y persistente de esa ley que tan pomposamente nuestro ínclito Presidente no se cansa de hacernos comprender que hay que cumplirla sí o sí. Como digo, bien podría aplicarse el cuento a sí mismo y a su Partido, a no ser que esté convencido, como creo que lo está, de que por ser quienes son no se sienten concernidos a tal cumplimiento, pudiendo hacer de su capa un sayo y enriquecerse, muy millonariamente, a costa de los caudales del erario público, que no son otros que los allegados, como también hemos dicho, con el trabajo y el sudor de los ciudadanos, y, a veces, con sangre, lo que no deja de ser grave, para que una casta corrupta por naturaleza se haga con el botín para su beneficio propio, mediante el saqueo de la Caja Pública de Caudales, y que por más que se llene con el sistema confiscatorio impositivo que rige en España, siempre se halla más seca que la mojama. Por lo que el aserto de nuestro propio Presidente del Gobierno pidiendo responsabilidad en la gestión del dinero público, suena a cuento chino, a cachondeo, a mofa y a tomadura de pelo a la ciudadanía en general, máxime con la que esta cayendo sobre el Partido Popular de la Comunidad de Madrid, que se ha convertido en una olla a presión que ha empezado a explosionar y sobre la que no se puede aventurar su finalización.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

26 de abril de 2017

     

 

 

Viernes, 21 Abril 2017 13:36

“Brave. Mujeres al borde del poder”

Tengo el orgullo de pertenecer a un partido que  ha sido el artífice de los mayores avances democráticos y de derechos sociales de la historia de este país.

Es  el Psoe el que nos pone siempre  a la vanguardia en igualdad de género. Como por ejemplo, con la ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, convirtiendo a España en un referente internacional. Con su entrada en vigor, España se sumó a los 44 países del mundo con una medida legal o constitucional que garantiza la representación de las mujeres en las instituciones.

A pesar de estos avances, a nadie se le escapa la dificultad de las mujeres para avanzar en política. La propia cultura organizativa de los partidos, de raíces profundamente patriarcales plagada de estereotipos sexistas donde las virtudes de eficacia, competitividad o liderazgo son atribuidas, en mayor medida, a los hombres. Además, con frecuencia, las mujeres estamos sujetas a un examen de competencia constante por el mero hecho de serlo o se nos exigen requisitos más elevados. Estas dinámicas se refuerzan con una cultura organizativa de raíces patriarcales, la old boy network, que se traduce en la creación de redes informales de confianza y poder masculinas consolidadas a través de los años o de actividades lúdicas (como tomarse una copa al terminar la reunión y seguir discutiendo decisiones) que perjudican como daño colateral a las mujeres por una incorporación más tardía o por su menor asistencia a estas actividades. Por último, los largos horarios de la vida política o el tiempo de reuniones de los partidos no tienen en cuenta el solapamiento con horas en que, en general, las mujeres están más ocupadas en el cuidado de los menores y/o personas dependientes. Es más sencillo que se cambie la hora de una reunión por un Real Madrid- F.C. Barcelona, la Champion, la Copa del Rey o la liga interbarrios,  que por motivos de conciliación de la vida familiar y laboral.

Nuestro partido, el PSOE, siendo una de sus señas de identidad el feminismo, tiene ahora la oportunidad de elegir a una mujer, a una compañera como secretaria general de todos los socialistas. En 2012, nuestra Carme Chacón fue una valiente, enfrentándose a Alfredo Pérez Rubalcaba. Perdió, pero abrió una puerta que jamás se volverá a cerrar.

En 138 años de historia, hemos tenidos varios secretarios generales, todos con sus luces y sus sombras, con sus aciertos y sus errores. Hombres que bajo su mando se ha ido construyendo la historia de un partido fuerte y necesario. ¿Por qué no íbamos a darle la oportunidad de ser la primera secretaria general a Susana Díaz? Estamos preparados para romper ese techo de cristal que tanto se nos resiste y una vez más hacer historia y dar ejemplo. No seré yo, como militante y mujer de partido, la que impida que una compañera de sobra preparada y con el valor necesario, acceda a la Secretaría General del PSOE, dotándolo de la unidad que necesitamos, desde un liderazgo femenino, que incluya a todos y que sea especialmente sensible a temas que nos preocupan.

Los estudios nos hablan de que hay una evidencia creciente y establecida de que el liderazgo de las mujeres en los procesos políticos y de toma de decisiones mejora dichos procesos. Las mujeres demuestran un liderazgo político trabajando dentro de las filas de los partidos, en los grupos parlamentarios, incluso en los ambientes políticos más reacios, y defendiendo asuntos de igualdad de género, como la baja paternal y el cuidado infantil, las pensiones, las leyes de igualdad y reformas electorales y la eliminación de la violencia de género.

Pongamos en marcha un mecanismo de sororidad (solidaridad entre mujeres) entre nosotras. No seamos las mujeres las que pongamos más palos en la rueda a una compañera que, por primera vez en la historia, puede asumir el papel de líder. Y sobre todo, tengamos en cuenta de que será la primera de muchas. Como decía Michelle Bachelet: “Cuando una mujer entra en política, la mujer cambia. Cuando muchas mujeres entran en política, cambia la política”.

Marian Gabardino.

Militante de la Agrupación local del PSOE de Albacete

Miércoles, 19 Abril 2017 00:36

España ¿Estado de Derecho? (V)

Pues bien, como si le hubieran tocado la fibra más sensible y en una especie de acto de desagravio, el pasado día 10 del corriente mes y año, tuvo lugar en el Palacio Real de El Pardo, la tercera cumbre de países del Sur de Europa, en una reunión informal de siete países, Portugal, Malta, Francia, España, Chipre, Grecia e Italia, con sus respectivos Presidentes del Gobierno, Antonio Costa, Joseph Muscat, François Hollande, Mariano Rajoy, Nicos Anastasiades, Alexis Tsipras y Paolo Gentiloni, respectivamente, con la finalidad de mostrarse unidos en un momento de confusión y desánimo tras la salida de la Unión Europea de Reino Unido, o sea, tras el Brexit, que, aunque no quieran reconocerlo, tanto éstos como los ausentes de la citada reunión, ha supuesto un terremoto en los cimientos de la Unión Europea que, en símil constructivo, bien podríamos decir que adolece de “Aluminosis” y empieza a resquebrajarse el entramado sobre el que se asienta el sueño europeo de conseguir, aun a contracorriente y también a regañadientes, los ansiados Estados Unidos de Europa, con la sola finalidad de mojarle la oreja a los Estados Unidos de América, los United States of America, los cuales, una vez más y van ya unas cuatropecientas mil, han tenido que salir a la palestra lanzando 59 misiles contra las fuerzas del Al Assad, en el lugar del que previsiblemente salieron las armas químicas contra la población Siria, y a no tardar, la llamada madre de todas las bombas sobre un enclave talibán en Afganistán, mientas los señores Europeos, tan amantes de la paz y tan defensores de los derechos humanos, esconden la cabeza bajo el ala como las avestruces y dando por buenas, con la boca pequeña, estas acciones disuasorias ordenadas por el denostado Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump. Y todo este movimiento sur-europeo, conocido ya como el “G-7” del Sur de Europa, con la consigna fundamental de defender juntos el camino hacia “más y mejor integración europea”, o sea, la cantinela de “más y mejor Europa”, tan repetida por quienes no tienen en su mochila otra cosa con que demostrar que lo de la UE va viento en popa y a toda vela. Pero, en fin, ya sabemos que para engañar al pueblo, antes han de engañarse a sí mismos quienes la dirigen, para demostrar que todos vamos en el mismo barco de vapor por lo que parece. En fin, daba gusto verles desfilando, prácticamente uniformados, con trajes de color gris, con la corbata a juego (salvo Alexis Tsipras, descorbatado, dando la nota), color gris marengo unos y otras, que ponen de relieve la tristeza y el desaliento que, hoy por hoy, embarga al engendro Europeo, que parece varado y con pocas esperanzas de ser reflotado. A ello, induce, que el Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, no se canse de repetir que la negociación con Reino Unido ha de ser dura, para que no cunda el ejemplo, haciendo desistir a otros países de seguir el ejemplo británico, lo que pone a las claras el tipo de club en el que nos hemos integrado, poco menos que una secta, de la que, una vez, dentro, no puede salirse sino con los pies por delante, lo que dice muy poco de la libertad de sus miembros y de los derechos individuales de cada uno de ellos, pareciendo la integración poco menos que una condena de por vida, a quedar integrados y dirigidos por los dicterios dimanantes de la Canciller alemana Angela Merkel, de la que sobradamente, nuestro Presidente del Gobierno Don Mariano Rajoy Brey, se ha significado como el mejor y más aventajado alumno, que inclina la cerviz a cualquier ocurrencia que mana de la testa de Frau Angela Merkel.

Pues bien, retomando la base de nuestra misión en estos artículos, recordemos que el Tribunal Constitucional, en sentencia publicada el pasado mes de Febrero, declaró “inconstitucionales y nulos” los artículos de la Ley de Haciendas Locales que regulan el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, lo que vulgarmente se viene reconociendo como la “plus-valía municipal”, siempre y cuando no se produzca ese incremento, sino más bien, se haya obtenido una pérdida patrimonial. Y uno de los recurrentes a fin de recuperar lo indebidamente pagado es la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) hasta 16 millones de euros de plus-valía municipal indebidamente satisfechos. Y es que, en este trasiego de “recaudar más” y, en muchos casos, “como sea”, no ha dejado fuera a esta super-entidad, que en 2.012 absorbió activos inmobiliarios de Bankia, Novagalicia Banco, Catalunya Banc, BMN y otras cajas de ahorros rescatadas.

Y aún sin haber salido de la crisis, porque la recuperación que nos vende el Gobierno de España, es una falacia, un cuento chino o del almendruco, el propio Gobierno aprobó el pasado Diciembre los coeficientes de actualización de los valores catastrales, un “catastrazao”  que se traducirá en un aumento de los valores catastrales en 1.895 ayuntamientos, lo que provocará una subida inequívoca, no sólo en el recibo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), sino también en el cálculo de las Plus-Valías, cuya fórmula ha sido declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional. O sea, lo que, en argot vulgar, viene a denominarse “si no quieres caldo, toma dos tazas”.

En cualquier caso hay que partir de un hecho evidente y estridente en nuestro Ordenamiento Jurídico, pues si bien es cierto que la Constitución Española, la Ley de las Leyes, la Carta Magna, en su artículo 14 proclama que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” y en su artículo 31.1 establece que “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”, lo cierto es que la realidad, ambos preceptos, sin excepción, se incumplen desde el primer minuto en nuestro llamado Estado Constitucional, porque no es cierto que los españoles, todos, sin excepción, sean iguales ante la ley, y mucho menos existe un sistema tributario justo que grave con igualdad y progresividad al conjunto de los españoles. Y por poner un solo ejemplo, muy de actualidad y debatido por las diferentes Comunidades Autónomas, existen diferentes sistemas de tributación en Transmisiones Patrimoniales Inter Vivos y en materia de Sucesiones, ya que cada Comunidad Autónoma tiene sus propias normas fiscales al respecto, haciendo que la tributación del sujeto pasivo, o sea, del ciudadano, sea desigual dependiendo de la vecindad autonómica que cada cual tenga, con diferencias, en muchas ocasiones, sangrantes, por lo que existen tantos sistemas tributarios en esta patria como Comunidades Autonómicas existen, constituyendo ello una importante discriminación entre ciudadanos incompatible con los preceptos constitucionales anteriormente transcritos.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

    19 de abril de 2017

Lunes, 17 Abril 2017 16:58

Para ganar en el PSOE, no todo vale

Carta abierta a Jesús Fernández Vaquero, Secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha

Estimado Sr. Fernández Vaquero. Utilizo este medio para comunicarme con usted porque tras haberle escrito en varias ocasiones para interesarme por la situación de las afiliaciones bloqueadas por indicación suya a la Comisión Gestora, el silencio ha sido su respuesta hasta ahora.

Sin embargo, tras leer sus declaraciones realizadas la semana pasada a la agencia Europa Press y publicadas en varios medios de comunicación de la región, no he tenido más remedio que utilizar esta vía de comunicación. Algunos militantes del PSOE me comentan que no está bien visto que se realicen declaraciones públicas sobre aspectos de nuestro partido. Pero, tras sus declaraciones: ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Agachar la cabeza, someterme y callar mientras otros sí tienen derecho a realizar declaraciones públicas? Lo siento, pero atendiendo a mis principios socialistas y a mi condición de hombre de izquierdas la sumisión no entra en mis valores. Por eso utilizo este medio para comunicarme con usted. Como militante socialista que soy.

Como bien sabe usted y muchos militantes del PSOE también, las afiliaciones bloqueadas en la provincia de Albacete han sido presentadas en las distintas agrupaciones locales con todos los trámites establecidas en nuestros estatutos y en el Reglamento de Afiliados del que nos hemos dotado. Han sido presentadas por personas identificadas, con su fotocopia del DNI, su firma, sus datos personales, su cuenta corriente para el cobro de la cuota de afiliación y dentro del plazo establecido por la propio Gestora.

La causa esgrimida en todo momento por el Departamento Federal de Afiliación y Censo y la Gestora siempre ha sido que la causa del bloqueo de las afiliaciones era por el elevado número de solicitudes, NUNCA por considerar que había “afiliaciones ilegales”, como después ha dicho usted en los medios de comunicación.

Con fecha de 2 de marzo de 2017, un grupo de militantes de la Agrupación Local de Albacete, presentamos un escrito dirigido a los Secretarios Generales Local, Provincial, Regional y Presidente Federal pidiendo amparo, ante lo que calificamos como “una vulneración de un Derecho Fundamental, como es el derecho a la participación política”. Además, dichas solicitudes de afiliación fueron aceptadas y avaladas por la propia Comisión Ejecutiva Local celebrada el día 27 de diciembre de 2016 (tengamos en cuenta que el censo se cierra el día 1 de abril de 2017).

La propia Gestora reconoce que las solicitudes bloqueadas fueron presentadas durante los meses de enero y febrero de este año y, además, han llegado por el conducto de presentación en sus agrupaciones locales, ¿por qué siguen sin darse de alta a día de hoy?, ¿qué deficiencias se les imputa a estos solicitantes?, ¿por qué son castigados a no poder militar en el partido que consideran el suyo y por el que han puesto su cara como concejales, alcaldes, interventores, apoderados, etc…..?, ¿dónde está escrito que el solicitante número 700 se pueda afiliar y el 701 no?, ¿Dónde está escrito que unas agrupaciones no puedan exceder del 20% del crecimiento de su censo y a otras se les permita rebasar el 200%?

Usted, como máximo representante de las Cortes de Castilla-La Mancha, la asamblea legislativa de nuestra comunidad autónoma habla en sus declaraciones de situaciones “ilegales”, “fraude electoral” y otros calificativos que no son propias de un representante institucional para referirse al censo electoral que ha de decidir sobre el futuro de nuestro partido. Solo le pedimos imparcialidad en el ejercicio de su responsabilidad y cumplimiento de nuestras normas internas.

No hay ninguna causa legal para tener paralizada ninguna afiliación, la impresión que da es que hay una voluntad de no aceptar algunas afiliaciones porque no les cuadran las cuentas. Para elegir directamente por parte de la militancia a la persona que ha de ocupar la Secretaría General del PSOE NO TODO VALE.

Respetemos las reglas del juego establecidas y no desvirtuemos la realidad.

Francisco Tierraseca Galdón

(Militante de la Agrupación Local del PSOE de Albacete)

Miércoles, 29 Marzo 2017 03:08

España ¿Estado de Derecho? (II)

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 9.1 de la Constitución Española, “Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico”. Y en la jura o toma de posesión de los cargos públicos, Presidente del Gobierno y Ministros incluidos, asumen, por juramento o promesa, “cumplir y hacer cumplir la Ley”. Pero, por lo que se ve, piensan estos señores que esto de cumplir las leyes es solo para el resto de los mortales, para los ciudadanos de a pie, pero no para ellos que, por el solo hecho de acceder a un cargo público, se consideran por encima del bien y del mal y, por ende, por encima de las leyes.

Ahora bien, cuando a esos señores les interesa, sí hacen uso de los preceptos constitucionales como arma arrojadiza contra el contrario, tal como viene ocurriendo con las reiteradas admoniciones de nuestro Presidente del Gobierno Don Mariano Rajoy Brey, y nuestra Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que utilizan como una muletilla el mantra de que todos los políticos deben respetar las leyes cuando se refieren al proceso independentista de Cataluña y que hay que acatar las sentencias de los Jueces y Tribunales, para denostar aún más, a los cabezas de turco que se han elegido para darle en la cresta a dicho proceso con el ex-Presidente de la Generalitat, Artur Mas, al frente, o al Senador por PDCat, Francesc Homs, en una actitud hipócrita y farisea, recalcando la paja en el ojo ajeno, e ignorando los vigones que se amontonan en ojo u ojos propios. Y en este mismo sentido, las más que repetidas amonestaciones, de nuestro Presidente del Gobierno, Sr. Rajoy, del Ministro de Justicia, Rafael Catalá y otros miembros del Gobierno y demás gerifaltes del Partido Popular, que, tratándose de otros, enfatizan con el soniquete y estribillo del respeto a las leyes, de que todos somos iguales ante la Ley y de que la Justicia es igual para todos, recordando en este último inciso el mensaje de su Majestad del Rey, Don Juan-Carlos I, en su última Navidad al frente de la Jefatura del Estado y al que habría que espetarle qué coño pasaba en su despacho, conforme a las escuchas y grabaciones que se van haciendo públicas, cuando en el mismo debería haber estado tratando asuntos de Estado y más serios que los líos de faldas.

Pero ya sabemos que, en este país de nuestras desgracias (para el ciudadano de a pie), nada es lo que parece cuando están por medio nuestros políticos de turno y cualquier cosa puede acaecer, por más disparatada que nos parezca, pero que nos la dorarán bajo el manto de la más estricta normalidad. Y mientras unos mueren de hambre, otros se forran el riñón y han de ser atendidos en urgencias de empacho y de indigestiones.

Pues bien, llegados a este punto, hay que poner de manifiesto que las Leyes y demás normas de nuestro Ordenamiento Jurídico han de cumplir con la Norma de Normas que es nuestra Constitución Española y, por tanto, la aprobación y promulgación de las mismas, así como su aplicación e interpretación, han de verificarse de manera acorde con los mandatos constitucionales  de la dicha Carta Magna. Y, si bien es cierto que las Leyes se aprueban en el Parlamento Español, conforme a las mayorías requeridas legalmente, tras su debate, deliberación y, en su caso, discusión, buscando el consenso, siendo dicho Órgano (el Parlamento) quien encarna el Poder Legislativo, conforme a la voluntad popular manifestada en las elecciones, no tiene carta blanca dicho Parlamento para hacer  de su capa un sayo, y conculcar los mandatos constitucionales aprobando leyes y normas a la buena de Dios y salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera, pues a todos nos repugnarían las leyes injustas, contrarias a los principios constitucionales que encarna nuestra Ley de Leyes, tal como sería el caso de que, hipotéticamente, incluso por unanimidad de las dos Cámaras Legislativas (Congreso de los Diputados y Senado), se aprobara una Ley que obligara a practicar la eutanasia forzosa anticipada a todos los mayores de 65 años, para evitar de esta manera, que nuestro sistema de la Seguridad Social quiebre, como parece a lo que está abocado. Este es un ejemplo límite e impensable, pero no muy lejos del mismo tenemos ejemplos casi a diario, tal como ocurrió con la Ley de Seguridad Ciudadana, aprobada por el rodillo parlamentario pepero, aun en contra de numerosas voces, dentro y fuera de España, que la tachaban de dictatorial y que, por ello, ahora que el Partido Popular ha perdido la mayoría absoluta, anda debatiéndose en el Congreso su modificación para adaptarla y ajustarla a los principios democráticos que inspiran nuestro Ordenamiento Jurídico. Y es que no hay juguete más peligroso, o arma más peligrosa, que un Partido alcance la mayoría absoluta en las Cámaras Legislativas, pues sabido es que la cabra tira al monte, y esos tics dictatoriales, durante la anterior completa legislatura, hicieron del Partido Popular un rehén de los mismos, y ahora se nota esa falta de cintura, esa falta de diálogo y disposición, para afrontar el día a día de nuestro país, en minoría, y teniendo que sentarse al lado de partidos a los que anteriormente denostaron y, pese a todo, aún siguen denostando.

Pues bien, cabe preguntarse qué clase de legisladores (y por extensión, qué clase de políticos) tenemos en España, que han de ser enmendados o por los Tribunales españoles o por los Tribunales de Justicia Europea, sacándonos los colores, todos, los del arco iris, pero aquí parecen nuestros dichos políticos encantados de haberse conocido, creyendo que el mundo gira sobre sus ombligos, o que sus ombligos son el centro del mundo. Y esto sirve para todo el arco parlamentario, estuviera al frente el PP, ya lo estuviese el PSOE.

Y así nos luce el pelo y nos exponemos de continuo a quedar con el culo al aire cuando un verdadero Estado de Derecho se afrenta al que aquí, en España, con ligereza e irreflexión, decimos gozar.

Y como aquí, en esta tierra española tan salerosa y garbosa se cierran los ojos y se arrojan nuestro políticos sin salvavidas al océano a nadar contracorriente y que parece que, como hemos dicho, lo que ellos predican de transparencia y de cumplimiento de la ley lo reservan única y exclusivamente para el ciudadano de a pie, pero nunca jamás para ellos y como tienen esa cara más dura que el pedernal, este fin de semana nuestro Presidente del Gobierno, sin sonrojarse y más ancho que largo, se ha dedicado desde Roma a propalar que Europa nunca apoyará a quien se salta la ley, ya que toda Europa defiende el respeto a la ley, apuntándose y arrogándose la mención al Estado de Derecho en el texto final de esa híbrida y artificiosa declaración de unidad que teatralizaron los 27 líderes europeos (excluido ya el Reino Unido), dándose un baño de masas y autoengañándose para seguir adelante, lo que es tanto como mentar la soga en casa del ahorcado, olvidando la negra sombra que sobre las cloacas de su partido alientan todo tipo de financiación ilegal, sobres en B incluidos, amén de la vuelta de tuerca que bajo su mandato el ex Ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, dio a la separación de poderes en nuestro país, base fundamental y sine qua non, puede catalogarse a un país como Estado de Derecho, convirtiendo al Poder Judicial en títere y rehén de los otros dos Poderes, el Legislativo y el Ejecutivo, pero esto para nuestro Presidente del Gobierno parece ser pecata minuta. Por cierto, cómo estarán los ánimos de los socios de la UE tras la espantada del Reino Unido, que han tenido que echar mano de Su Santidad Francisco I, involucrándolo en su engendro, aunque, por cierto, el Papa, con visión divina, les alertó del riesgo de muerte de la UE.

Basta recordar, a título meramente enunciativo, el varapalo que a nuestra legislación hipotecaria le han venido y le vienen dando los Tribunales Europeos (concretamente, el de Estrasburgo) al considerar la misma contraria a casi todos los principios que deben inspirar una legislación en un Estado que se precie de Derecho. Cláusulas suelo, desahucios poco menos que criminales; o por nuestros Tribunales interiores, incluido el Constitucional: gastos de formalización de las hipotecas, Preferentes, Tarjetas Black o Blancas, que tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando. Y cierra la puerta, que entra frío y me resfrío: ahí tenemos la reciente Sentencia del Tribunal Superior de Madrid que obliga al Estado a compensar a Abertis por la caída del tráfico en la AP-7, con la friolera, nada más y nada menos, de 1.494 millones de euros, gracias a la negligencia de la que fuera Ministra de Fomento (una de las más ineptas, indocumentada y analfabeta que haya puesto su antifonario en la poltrona de un Ministerio del Gobierno de España), al firmar el contrato procedente con la citada Entidad, aun pese a la advertencia del Consejo de Estado de que el mismo era lesivo para el interés público, o sea, para el Erario Público, o sea, para los bolsillos de los ciudadanos, que somos, a la postre, quienes acarreamos con las consecuencias de las irresponsabilidades, despilfarros y malversaciones de nuestros mandatarios.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  29 de marzo de 2017

 

Miércoles, 22 Marzo 2017 05:37

España: ¿Estado de derecho? (I)

Hartos estamos de oír y escuchar a nuestros representantes políticos, amén de a toda una tropa de plumillas, analistas, tertulianos y opinadores, con reiteración, como un mantra, que en España nos hallamos ante un Estado de Derecho, o un Estado constitucional, o un Estado Democrático, incluso, a veces, casi todas, añadiendo el término “consolidado” o “maduro”.

Este es, repito el mantra, de toda esa patulea que vive del erario público o de estómagos agradecidos hasta la extenuación, capaces de catalogar lo blanco como negro y viceversa, si el gerifalte de turno así les conmina, o aún, ya por conocido, sin que nadie inste a ello, porque es uno de los mandamientos, para ellos el primero, a fin de seguir manteniendo en la inopia al pueblo ciudadano, mediante un engaño que, a poco que se rasque sobre la superficie, deja a esos bocazas con el culo al aire.

A la consecución de ese Estado de Derecho tiende la Constitución española cuando en su Preámbulo, proclama su voluntad de: “ Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular”.

Y es que, si nos atenemos a lo que desde Montesquieu se ha considerado como un baluarte para poder definir a un Estado, como Estado de Derecho, pronto nos damos de bruces con la realidad, y ese primer paso, ese primer principio sobre el que descansa todo el entramado del Ordenamiento Jurídico que debe regir un País, libre y democrático, vemos que hace aguas por los cuatro puntos cardinales, y, por tanto, arrastra a la hecatombe a todo ese entramado legislativo que debe regular la vida y los bienes de los ciudadanos.

Me estoy refiriendo, por si alguien o algunos lo hubieren olvidado, o taimadamente se lo pasan por el arco del triunfo, al Principio de Separación de Poderes, o sea, del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y del Poder Judicial, separación, constitutiva de ese principio esencial, sine qua non, no se puede catalogar a un Estado de Estado de Derecho, por más que toda la oficialidad política, amén de toda esa cohorte de adláteres, acólitos, corifeos, paniaguados y mamandurrieros, como un coro celestial, aclamen la bondad del Estado a que nos venimos refiriendo, en ese afán de creer que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad, lo cual no es así, por muy mucho que toda ese conglomerado de estómagos agradecidos, cual legión de apóstoles, vayan difundiendo esa doctrina por todo el territorio nacional e, incluso, allende nuestras fronteras, dejando a las claras rastro de un Estado más catalogable dentro de los que se denominan repúblicas bananeras.

Y en verdad, que ese principio que debiera relucir más que el sol, en todos los páramos delimitados por las fronteras de España, declina en su acatamiento desde el primer momento dejando convertida nuestra endeble democracia en aguas de borrajas. Y es que, esa pretendida y, en su caso, deseada separación desde el primer minuto queda incumplida y, por tanto, falta ese basamento primigenio fundamental para considerar a un Estado como Estado de Derecho, con arreglo a los principios esgrimidos por Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu. En principio, la inmisión del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo es ya casi por definición, al conformarse el Gobierno por las mayorías parlamentarias, sobre todo cuando se obtiene una mayoría absoluta por un solo Partido Político que hace rehén al Poder Legislativo del Poder Ejecutivo, sobremanera mientras siga vigente el principio que impera en los partidos Políticos de la “disciplina de voto”, según la cual el parlamentario ha de votar lo que le manden desde arriba, esté o no de acuerdo con lo que se somete a su criterio y voto, habiéndose puesto de manifiesto esta contradicción, totalmente antidemocrática, principalmente en los supuestos que han abordado alguna cuestión moral, llamada de conciencia, tal como el aborto, o la más reciente, de la imposición de la Gestora del PSOE (tras defenestrar a su legítimo Secretario General, Pedro Sánchez, en un golpe de mano ilegitimo y torticero) a sus diputados a acatar  sin rechistar la abstención en la votación para encumbrar de nuevo al Sr. Don Mariano Rajoy Brey a la Poltrona de la Presidencia del Gobierno de España, con consecuencias nefastas para los díscolos, que por uno u otro motivo, se han desmarcado de esa displicente “disciplina de partido”, algunos de los cuales, salvo excepción, han sido sancionados, defenestrados y relegados a la indigencia política. Y eso, que los Partidos Políticos se llaman a sí mismos democráticos, y cuyo funcionamiento democrático lo impone el último inciso del artículo 6 de la Constitución Española, (“Los partidos políticos...Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”), y a mayor abundamiento el artículo 67.2 de la Propia Carta Magna, sanciona que “Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.”, con arreglo al cual los preceptos de los Estatutos internos de los Partidos Políticos que impongan ese mandato imperativo son desde todo punto de vista inconstitucionales, y, por tanto, nulos de pleno derecho. Pero esto, para los mandamases de esos Partidos Políticos es como quien oye llover, cuando, en realidad, debería caérseles la cara de vergüenza por contravenir tan clara y torticeramente, los mandatos, esos sí, imperativos, que manan de nuestra Ley de Leyes.

Y si nos fijamos y analizamos el Poder Judicial, tenemos otro tanto de lo mismo, o sea, que la inmisión del Poder Ejecutivo en su funcionamiento y estructura es de tal calado que, una vez más, se incumple otro mandato constitucional, a saber el artículo 117 de la Constitución que en su punto 1. establece que “La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la Ley”. Y aquí sí que se da un incumplimiento de un calibre especialmente peligroso, tanto más en cuanto que, al ciudadano de a pie, cuando se pisan, desconocen y machacan sus derechos y libertades, no les queda otra salida que acudir a la Justicia, como vulgarmente se expresa, para restablecer el orden constitucional conculcado, pero largo se lo fiamos, que diría Don Juan Tenorio, si esos Jueces y Tribunales se hallan mediatizados por la “longa manu” del Poder Ejecutivo, el cual se inmiscuye, desde la promulgación de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1.985, bajo el mandato del entonces Presidente del Gobierno, Don Felipe González, que dió pie a que el Ejecutivo, en connivencia con el Legislativo, interfiriese descaradamente en los nombramientos de los miembros de los Altos Órganos de dirección, administración,  control, vigilancia y decisión de la Administración de Justicia a través del Consejo General del Poder Judicial y, mediante éste, en el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas, amén del nombramiento directo del Fiscal General del Estado, que por la organización jerárquica de la Fiscalía, ordena y manda a todos los Fiscales de España sin excepción, con lo cual ocurren casos de verdadera vergüenza despótica como los ocurridos en el enjuiciamiento de la Infanta Cristina, en el caso Noos, siendo el Fiscal Horrach, el verdadero Abogado Defensor de la misma, o el cambio de Fiscal General del Estado, Sr. Don José-Manuel Maza, en lugar de Doña Consuelo Madrigal, por haberse negado ésta a sustituir a la inmensa mayoría de los Fiscales Anticorrupción, especialmente en Murcia, para ahorrar contratiempos al Gobierno y al Partido que lo sustenta en el Poder, el Partido Popular. Recordemos a este respecto, que el propio Partido Popular, en la oposición y en su programa electoral para el año 2.011, propugnaba devolver el nombramiento de los miembros de esos Altos Cargos Judiciales a la propia Judicatura. Pero ya sabemos, que una vez instalado en el Poder, el entonces Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, no hizo sino apuntillar y atornillar más, si cabe, la injerencia del Poder Ejecutivo en el Poder Judicial, haciendo, como en casi todo, lo contrario a lo prometido, en base a lo cual los Populares obtuvieron una mayoría absoluta histórica, a fuerza de defraudar la confianza depositada en ellos por la ciudadanía.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  22 de marzo de 2017

 

 

Miércoles, 15 Marzo 2017 04:14

El brexit español

Ahora empieza el llanto y el crujir de dientes para España y los españoles. El Gobierno de España alerta de graves efectos del Brexit para España. Según pone de relieve el Diario “El País” del pasado 10 de marzo, “un informe oficial interno del Gobierno alerta del fuerte impacto que tendrá sobre España la salida británica de la UE. La economía sufrirá las consecuencias negativas de la marcha de un gran socio. España perderá hasta 1.000 millones en exportaciones, su economía soportará un impacto de hasta 4.000 millones y tendrá que aportar casi 900 millones más al presupuesto comunitario”. Asimismo se ponen de manifiesto los efectos negativos sobre las grandes empresas, verbigracia, Banco Santander, Telefónica e Iberdrola, entre otras. Dicho informe, citando al FMI y a la Comisión Europea, subraya que el Brexit  se llevará por delante entre dos y cuatro décimas del PIB (entre 2.000 y 4.000 millones de euros) y Murcia y Melilla podrían perder fondos europeos; y ello sin contar con otros muchos efectos, también negativos, tales como en materia de turismo, de migración y libre circulación, hasta el punto que bien podrían los gibraltareños necesitar un visado para cruzar la frontera, porque, en definitiva, y por mucho que nuestro anterior Ministro de Asuntos Exteriores, José-Manuel García Margallo, prácticamente se mofara y diera por hecho que en Gibraltar volvería, más bien antes que después, a ondear la bandera Española, no dejó de ser una bravata más de esas a las que nos tienen acostumbrados los Gobiernos de Don Mariano Rajoy Brey, que dirige, de vez en cuando, dicterios increíbles e irrealizables, pero que a los desavisados les suena a fortaleza y realidad sobre hechos y acontecimientos que realmente escapan a la voluntad de unos Gobiernos cuyos miembros están encantados de haberse conocido y constituirse en el ombligo del mundo. Aunque, como no podía ser de otra manera, siempre se hallará a algún plumilla, como José-María Carrascal que, en su columna del diario ABC de anteayer, contradiga lo que con toda crudeza proclama el propio Gobierno español, haciendo del Brexit una panacea para toda Europa, España, cómo no, incluida.

Lo cierto es que la Unión Europea, la UE, empieza a estar herida de muerte, tras la salida de Reino Unido, y más teniendo en cuenta que al frente de Downing Street, se halla una verdadera y auténtica política de los pies a la cabeza, de esas que cantan las verdades del barquero y que no se deja engatusar por palabrerías, mensajes y zarandajas inicuos e inocuos, y que, lisa y llanamente, llama al pan, pan y al vino, vino, no como ocurre entre nuestros políticos, la mayoría de ellos de medio pelo, incluido nuestro Presidente del Gobierno, y aquélla, en su discurso del pasado 17 de enero, según se muestra en el informe a que nos venimos refiriendo: “excluye un nuevo marco de relación que suponga el mantenimiento del Reino Unido en el mercado interior”, lo que quizás, en su caso, paliaría, en cierto modo, las desgracias que se avecinan sobre nuestra España de nuestros amores y desvelos. Pero, lo cierto es que, con políticos tan torpes y soberbios como los que ocupan actualmente el poder en nuestro país, bien podríamos decir que vamos e iremos de culo. Y una pequeña muestra de lo que vengo diciendo, nos la ha ofrecido, hace poco, nuestro actual Ministro de Educación, Cultura y Deporte, y, a su vez, Portavoz del Gobierno, Iñigo Méndez de Vigo, al manifestar, en portada de ABC del pasado día 7 de marzo, que “si se mete la mano, se paga; si se mete la pata, es distinto”. Buen silogismo en boca de un filósofo de pacotilla para enmascarar la primera acción, bajo la sombra de la segunda, que es lo que, a la postre, defiende el Presidente de la Comunidad Murciana, Pedro-Antonio Sánchez, que, además, con un morro que se lo pisa, descarga las culpas sobre las espaldas de los técnicos, como si lo que digan y propongan éstos haya de ir a misa y el Presidente no tenga que fiscalizar lo correcto o incorrecto de las propuestas. Así nos luce el pelo.

Y ante lo que se avecina, tengamos en cuenta las próximas elecciones, en Holanda, Francia y Alemania, las encuestas no presagian nada bueno para la UE, dejando, en aguas de borrajas, la ya manida cantinela de “más y mejor Europa”, con la que los líderes actuales europeos tratan de capear el temporal que se predice, que puede ser más bien un tsunami de imprevisibles consecuencias para esta destartalada y maltrecha Unión Europea, que empieza a hacer aguas por más de un boquete. Temblándoles están ya las piernas a tanto burócrata teórico, mediocre y despiadado dirigente de la UE, ante el vendaval que se vaticina en Holanda, por el Partido de la Libertad, liderado por el ultraderechista Geert Wilders.

Ante este panorama, como digo, y ante el canguelo que ha empezado a apoderarse de los mandamases europeos, que ven que su juguete, de unos Estados Unidos de Europa, empieza a derrumbarse, como un castillo de naipes, los que se autonominan “los cuatro grandes”, a saber, Alemania, Francia, España e Italia, que ya son ganas de tomarse el pelo a sí mismos, con sus cabezas de serie al frente, la canciller alemana, Angela Merkel, el Presidente francés, Francois Hollande, el Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, se reunieron en Versalles el pasado 6 de marzo, para intentar taponar los boquetes que se han empezado a abrir en el transatlántico europeo, y no se les ocurrió sino la feliz idea de plantear una UE a dos velocidades (o a tres o, incluso, a cuatro, si se tercia), con tal de dejar fuera de juego a los países que ellos llaman del Este y provenientes del viejo Telón de Acero, abandonándolos a su suerte y rompiendo uno de los principios básicos, o más de uno, sobre los que descansan el proyecto europeo, cuales son los de la igualdad y, sobremanera, el de la solidaridad, volviendo, en cierta forma, a levantar de nuevo ese Telón de Acero, precisamente, ahora, que tanto denostan al Presidente Norteamericano, Donald Trump, por, simplemente retomar un proyecto ya iniciado por el esposo de la candidata derrotada, Hillary Clinton, o sea, Bill Clinton, que bajo los años de su mandato, ya levantó más de mil kilómetros de muro con su vecino México, sin que, por aquel entonces, nadie se rasgara las vestiduras, y más teniendo en cuenta la política, más bien la no política, migratoria que ha adoptado la Unión Europea, de hacer oídos sordos y mirar para otro lado ante la avalancha de refugiados de los países del Oriente en guerra, que se los están encasquetando a países procedentes de ese otrora odiado Telón de Acero, incluida la Grecia del Partenón, abandonada a su suerte, ante su desgracia. Y no olvidemos las vallas levantadas por los Gobiernos Españoles en sus queridas ciudades Ceuta y Melilla, donde se dejan la piel, nunca mejor dicho, y algún jirón de carne incluida, los moros que quieren y buscan un mejor vivir en nuestro país. Así que, ¿de qué estamos hablando, señores mandamases de la UE?.

Y por si fuera poco, el pasado 10 de este mismo mes y año, otra reunión, esta vez de los Gobiernos de los países atrapados en la maraña y la tela de araña de la UE, para decidir sobre el nombramiento, más bien reelección del polaco Donald Tusk, como Presidente del Consejo Europeo, que ha levantado ampollas en Varsovia, pues el Gobierno polaco no quería bajo ningún concepto que su paisano repitiera el cargo; ¿cómo lo verán, cuando sus mismos conciudadanos intentaron vetar este nombramiento?. Lo cual no pone de manifiesto, sino que la UE empieza a ser una especie de la “casa de tócame, Roque”, y que la armonía hace tiempo que ha dejado de ser una de las características y virtudes de este megalómano empeño.

Y es que, esa Europa a dos velocidades que, como mínimo, plantean los autonombrados “cuatro grandes”, que ya son ganas de mentar la soga en casa del ahorcado y de dar pie y pábulo a una lluvia de chistes por doquier, ha levantado ampollas en los demás miembros de la Unión, que ven ya las orejas al lobo y empiezan a calibrar lo que todos desde el principio vieron, pero soslayaron, mirando para otro lado, que no es otra cuestión, que la finalidad de Alemania, con Frau Angela Merkel a la cabeza, de dominar Europa, lo que no consiguieron ni con la Primera, ni con la Segunda Guerra Mundiales.

Un último apunte, por el momento, y es un hecho que ha sido ocultado por todos los medios de comunicación, que yo sepa, españoles, quizás avergonzados ante el mundo, y es el que protagonizó nuestro Presidente del Gobierno en Bruselas, cuando le tocó salir a la palestra en la rueda de prensa, tras la reunión mantenida, el cual se llamó andana, con un despectivo “venga ya, grrrrrr.....”, cuando un periodista de la BBC británica, le hizo la primera pregunta en inglés, pasando a señalar a un periodista paisano y supongo que de su cuerda. Y es que la asignatura pendiente de los políticos españoles y especialmente de nuestros Presidentes del Gobierno, radica en que son analfabetos en idiomas, especialmente, respecto del inglés, lo cual respecto de nuestro actual Presidente roza ya el ridículo, pues si es cierto lo que se viene pregonando de que tiene a su disposición una profesora de la lengua de William Shakesperare, en exclusiva, a la manera como el Presidente francés, Monsieur Hollande, tiene a su disposición un peluquero las veinticuatro horas del día, para que la atuse los cuatro pelos que le quedan sobre su cabeza, no tiene sentido esa falta de conocimiento para, al menos, defenderse mínimamente en las reuniones que mantiene con sus homólogos en Bruselas o donde se tercien, en las que siempre aparece como fuera de lugar, al no enterarse de “ná”, aunque eso sí, procurando estar siempre al lado de la Merkel, cual perro faldero, a fin de aparentar poder y que es el que parte el bacalao, mas ello no es sino prueba irrebatible de dos cualidades que parecen insitas en nuestro prohombre, tales como la torpeza y la vagancia. Y ello, por muy mucho, que anteayer, en su columna del diario ABC, Salvador Sostres nos llame paletos a quienes nos admiramos del analfabetismo idiomático de nuestros prebostes, y aunque exhiba como argumentos que ni Hollande ni Sarkozy hablen sus conferencias de prensa en español, ni otros el francés, no hay que omitir que el inglés es el idioma que, por excelencia, prima en toda relación internacional.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  15 de marzo de 2017

 

Miércoles, 08 Marzo 2017 03:11

¡A buenas horas, mangas verdes!

Con este refrán, según el Diccionario de Refranes, Dichos y Proverbios, de Luis Junceda (Espasa Calpe), “se refiere a todo aquel remedio que llega a destiempo y, por tanto, en vano. Su origen se remonta a los días de la Santa Hermandad, cuyos cuadrilleros, vestidos de verde, tenían fama de llegar tarde, mal y nunca a los lugares de conflicto; por lo que, irónica y burlonamente, el pueblo vino a acuñar este refrán”. Y en el Diccionario Espasa de “Dichos y Frases Hechas”, de Alberto Buitrago Jiménez, se da una mayor razón del referido refrán: “Se emplea la expresión como reproche a alguien que llega tarde a ayudar a otra persona, o para aludir a una persona que dice (yo añadiría también, “hace”) algo fuera de tiempo y lugar. Se remonta a finales del siglo XV, cuando los Reyes Católicos fundan el cuerpo de los cuadrilleros de la Santa Hermandad, una especie de policía destinada a socorrer a las gentes de los pueblos y perseguir, juzgar y castigar los delitos que se cometieran fuera de las ciudades. Al parecer, dicho cuerpo no tenía a gala precisamente la puntualidad. En muchos textos de la época se alude precisamente a eso, al retraso con el que llegan a dar socorro...Por cierto, el uniforme de estos cuadrilleros consistía en una especie de casaca con las mangas verdes”.

Bien, pues eso es que lo que ha hecho Bruselas al entonar, el pasado uno de marzo, con motivo de la presentación del “Libro Blanco” sobre el futuro de Europa, tras el Brexit de Reino Unido, el “mea culpa” por la gestión de la crisis de los últimos diez años. Efectivamente, es para exclamar ese dicho de “¡A buenas horas, mangas verdes!”, cuando las medidas de ajustes, recortes y supresión de derechos, proclamadas a bombo y platillo y como un dogma que no admite contradicción alguna, bien puede decirse, que han asolado a todos los países integrantes de ese sueño, irrealizable, por lo demás, de alcanzar unos “Estados Unidos de Europa”, todo hay que decirlo, con la única misión de mojarle la oreja al amigo americano y contraponerlos a los hoy, de nuevo, emergentes todopoderosos Estados Unidos de América, o sea, los United States of America. Y en ese falaz sueño y pretensión, los mandamases europeos, con Frau Angela Merkel a la cabeza, no se han cortado un pelo en sumir a la ciudadanía europea, española incluida, en una de las peores crisis económica y moral dirigida a sumergir en la pobreza, la ruina y la miseria a los pueblos, eso sí, con la innoble y aviesa intención, de salvar a los Mercados, haciendo más ricos a los ricos, y más pobres a los pobres, amén de dinamitar a la siempre potente y trabajadora clase media a la que han hundido a la velocidad como se hundió, la noche entre el 14 y el 15 de abril de 1.912, en aguas del Atlántico, el considerado insumergible, transatlántico “Titanic”, dejando menos supervivientes que los que en aquel fatal accidente hubieron.

Ahora, “¡a buenas horas, mangas verdes!”, el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la Eurocámara en Bruselas, nos sale con esas, con motivo de la presentación de ya citado “Libro Blanco”, en el que se contienen algunas perlas que debieran hacer ingresar en prisión a todos quienes desde el inicio de la andadura de la Unión Europea, la UE, han estado al frente de la misma, y sobremanera en estos últimos diez años de extorsión y aniquilación del Estado de Derecho, retrotrayendo a los ciudadanos europeos poco menos que al nivel de vida que los siervos de la gleba llevaban en la Edad Media. Y este Libro Blanco tiene su origen en el canguelo que la salida de la Unión ha provocado el Brexit de Reino Unido y el triunfo en las Presidenciales Norteamericanas de Donald Trump, por cierto, el único Presidente que habiendo alcanzado el poder, desde el primer día, se puso a cumplir escrupulosa y literalmente, todas las promesas de su programa electoral, base de la captación de voto a su favor, y no como las comadrejas de los mandamases europeos, especialmente los españoles, léase Don Mariano Rajoy Brey, que su programa sólo se cumple al revés, es decir haciendo lo que prometieron no hacer y no haciendo lo que prometieron hacer, basándose en falaces y torticeras razones para hacer de su capa un sayo y a los ciudadanos que confiaron otorgándole el voto que les den morcilla o por la retambufa. Si a ello unimos, el temor de estos blandengues y calzonazos mandamases, a que se produzca un vuelco en las próximas elecciones generales en Alemania, Holanda y Francia, con una subida casi imparable de lo que llaman “extrema derecha” y “populismos” (otra forma de engañar y engatusar a los ciudadanos), no es de extrañar que junto al nerviosismo y la desesperanza cunda entre las filas de quienes se las prometían felices (como se las prometían en Estados Unidos, con Hillary-Obama), el pánico, pues la ciudadanía (en muchas ocasiones convertida en “masa cretinizada”, Juan-Manuel de Prada dixit, o en “masa idiotizada”, digo yo) ha empezado a despertar, a desperezarse y a quitarse de los ojos las gafas con cristales de culo de vaso, y ya no se limita simplemente a asomar la patita por debajo de la puerta, como hacían los cerditos en el cuento de los tres de ídem, sino que ya abre la puerta, incluso de par en par, y se ha puesto a hacer frente a quienes han sido sus secuestradores durante tantísimos años, a la vez que torturadores, abriendo también las ventanas para que el viento de la nueva primavera, del nuevo día, pleno de sol y de luz, inunde no sólo sus casas, sino también sus corazones.

De esta guisa, en ese dichoso Libro Blanco, que tiende a ser la contrición por los pecados cometidos por nuestros mandamases europeos, buscando, como siempre, irse de rositas y cargar el muerto sobre la propia ciudadanía, la Comisión (¡Ay, la Comisión!), hace un inusual y duro ejercicio de autocrítica sobre su papel en la policrisis del último decenio, y en él recoge algunas afirmaciones que no constituyen sino una confesión de culpabilidad que debiera tener consecuencias  políticas y judiciales. Así, reconoce que “La Unión ha estado por debajo de las expectativas en la peor crisis financiera, económica y social de la posguerra”; “La recuperación está mal distribuida entre la sociedad y las regiones. Solucionar el legado de la crisis, desde el desempleo de larga duración hasta los altos niveles de deuda, sigue siendo una prioridad urgente”; “Los acontecimientos han alimentado las dudas acerca de la economía social de mercado y su capacidad para conseguir que cada generación esté mejor que las anteriores”; “Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial hay un riesgo real de que los jóvenes vivan peor que sus padres”; “El papel de Europa se reduce”; “Europa no puede ser naíf: ser un poder blando ya no es suficiente para ser realmente poderoso cuando la fuerza puede prevalecer sobre las reglas”. Como se ve y según se pone de manifiesto en el Diario “El País”, del pasado día 2, “El diagnóstico, en fin, es demoledor, y su aplastante sinceridad contrasta con la complacencia que ha caracterizado a las instituciones”.

  Pues bien, ante tanta sinceridad y tanta verdad, ¿han presentado los dirigentes europeos, con Frau Merkel a la cabeza, su dimisión y su disposición a remediar el entuerto, incluso comparecer ante los tribunales que correspondan para dar cuenta de su gestión?. No. Y ahí seguirán, hasta que logren acabar esquilmando lo poco que queda en los bolsillos de los ciudadanos, todo ello en provecho y loor de estos gerifaltes a fin de que puedan seguir viviendo en el oropel más grandioso y grandilocuente y continuar, asimismo, sin dar un palo al agua. Ahora, se plantean abrir la puerta a un club a dos velocidades (o tres o más, según convenga a fin de seguir engañando a la ciudadanía, para cuyo fin ya han formado delantera: Francois Hollande, Angela Merkel, Paolo Gentiloni y Mariano Rajoy), y se recuerda con añoranza que, quizás, este empeño europeo debió ir dirigido simplemente a lograr “un solo mercado único”. Esto es lo que exige la razón, la sensatez, la cordura y el sentido común. Ya lo advertimos en reiteradas ocasiones. Podemos decir, en realidad, que de los resultados de las citadas inminentes elecciones, dependerá el fin o el seguir a trancas y barrancas con este sueño europeo, que, como su propio nombre indica, es sólo un sueño (y los sueños, sueños son, que decía el poeta), más bien, vistos los resultados, un mal sueño, una pesadilla de la que conviene cuanto antes despertar.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  8 de marzo de 2017

Antes de empezar, bueno será decir que desconozco bastante las interioridades del PP pero creo que en este caso no hace falta ser un lince para ver lo que ocurre en casa de los populares.

Estamos viendo estos días como el congreso regional del PP de Castilla-La Mancha se va a convertir en un ‘circo’ mediático por obra y gracia de Tomás Medina, el ‘don nadie’ de esta historia. Cospedal va a ganar el congreso, va a arrasar, pero le ha salido un ‘grano en el culo’ con este ‘don nadie’. Lleva ya tiempo que este Medina quiere hacerse notar, primero fue en el congreso nacional y ahora en el regional. Aquí, primero presenta candidatura, que no cumple el reglamento interno del partido, pero para que tenga la boca cerrada y no la lie al final le permiten ser candidato, pero ‘don nadie’ no está satisfecho. Él sabe que no va a ganar, que no tiene ni la más remota posibilidad y que si entra en la carrera por la presidencia regional del PP lo único que conseguirá al final es que le ‘pinten la cara’ con un resultado que daría vergüenza al más pintado.

 ‘Don nadie’ sabe que lo suyo es hacer ruido, estar en contra de todo, amenazar con impugnar la candidatura de Cospedal y amenazar con paralizar el congreso. Seguro que ambas amenazas las cumple, está en su papel de hacer daño al partido y a Cospedal. No tengo el gusto de saber, ni me interesa, nada del tal señor Medina (‘don nadie’) pero se le ve venir de lejos. Es un resentido con el partido y con Cospedal y quiere hacerse notar y hacer el año que pueda, cuanto más mejor. De paso hasta ya le hemos visto en la tele y escuchado y leído su nombre en muchas ocasiones. Lo que no sabe es que igual no es él el que utiliza a los medios de comunicación y sí los medios a él. Yo me pregunto ¿de verdad que este ‘don nadie’ resentido es noticia? ¿Merece la pena un segundo del tiempo de alguien este resentido?

Para mí la respuesta es no. No es más que un personaje que podría sufrir cualquier partido político y que en este país nuestro sería noticia porque aquí todo lo podrido es noticia.

En fin, que este ‘don nadie’ no merece la pena, ni él ni los cuatro (bien contados) que le apoyan. Es lo que alguno llamaría un ‘tocapelotas’ dispuesto a hacer que Cospedal pase algún mal trago de aquí al congreso.

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