Hartos estamos de oír y escuchar a nuestros representantes políticos, amén de a toda una tropa de plumillas, analistas, tertulianos y opinadores, con reiteración, como un mantra, que en España nos hallamos ante un Estado de Derecho, o un Estado constitucional, o un Estado Democrático, incluso, a veces, casi todas, añadiendo el término “consolidado” o “maduro”.

Este es, repito el mantra, de toda esa patulea que vive del erario público o de estómagos agradecidos hasta la extenuación, capaces de catalogar lo blanco como negro y viceversa, si el gerifalte de turno así les conmina, o aún, ya por conocido, sin que nadie inste a ello, porque es uno de los mandamientos, para ellos el primero, a fin de seguir manteniendo en la inopia al pueblo ciudadano, mediante un engaño que, a poco que se rasque sobre la superficie, deja a esos bocazas con el culo al aire.

A la consecución de ese Estado de Derecho tiende la Constitución española cuando en su Preámbulo, proclama su voluntad de: “ Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular”.

Y es que, si nos atenemos a lo que desde Montesquieu se ha considerado como un baluarte para poder definir a un Estado, como Estado de Derecho, pronto nos damos de bruces con la realidad, y ese primer paso, ese primer principio sobre el que descansa todo el entramado del Ordenamiento Jurídico que debe regir un País, libre y democrático, vemos que hace aguas por los cuatro puntos cardinales, y, por tanto, arrastra a la hecatombe a todo ese entramado legislativo que debe regular la vida y los bienes de los ciudadanos.

Me estoy refiriendo, por si alguien o algunos lo hubieren olvidado, o taimadamente se lo pasan por el arco del triunfo, al Principio de Separación de Poderes, o sea, del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y del Poder Judicial, separación, constitutiva de ese principio esencial, sine qua non, no se puede catalogar a un Estado de Estado de Derecho, por más que toda la oficialidad política, amén de toda esa cohorte de adláteres, acólitos, corifeos, paniaguados y mamandurrieros, como un coro celestial, aclamen la bondad del Estado a que nos venimos refiriendo, en ese afán de creer que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad, lo cual no es así, por muy mucho que toda ese conglomerado de estómagos agradecidos, cual legión de apóstoles, vayan difundiendo esa doctrina por todo el territorio nacional e, incluso, allende nuestras fronteras, dejando a las claras rastro de un Estado más catalogable dentro de los que se denominan repúblicas bananeras.

Y en verdad, que ese principio que debiera relucir más que el sol, en todos los páramos delimitados por las fronteras de España, declina en su acatamiento desde el primer momento dejando convertida nuestra endeble democracia en aguas de borrajas. Y es que, esa pretendida y, en su caso, deseada separación desde el primer minuto queda incumplida y, por tanto, falta ese basamento primigenio fundamental para considerar a un Estado como Estado de Derecho, con arreglo a los principios esgrimidos por Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu. En principio, la inmisión del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo es ya casi por definición, al conformarse el Gobierno por las mayorías parlamentarias, sobre todo cuando se obtiene una mayoría absoluta por un solo Partido Político que hace rehén al Poder Legislativo del Poder Ejecutivo, sobremanera mientras siga vigente el principio que impera en los partidos Políticos de la “disciplina de voto”, según la cual el parlamentario ha de votar lo que le manden desde arriba, esté o no de acuerdo con lo que se somete a su criterio y voto, habiéndose puesto de manifiesto esta contradicción, totalmente antidemocrática, principalmente en los supuestos que han abordado alguna cuestión moral, llamada de conciencia, tal como el aborto, o la más reciente, de la imposición de la Gestora del PSOE (tras defenestrar a su legítimo Secretario General, Pedro Sánchez, en un golpe de mano ilegitimo y torticero) a sus diputados a acatar  sin rechistar la abstención en la votación para encumbrar de nuevo al Sr. Don Mariano Rajoy Brey a la Poltrona de la Presidencia del Gobierno de España, con consecuencias nefastas para los díscolos, que por uno u otro motivo, se han desmarcado de esa displicente “disciplina de partido”, algunos de los cuales, salvo excepción, han sido sancionados, defenestrados y relegados a la indigencia política. Y eso, que los Partidos Políticos se llaman a sí mismos democráticos, y cuyo funcionamiento democrático lo impone el último inciso del artículo 6 de la Constitución Española, (“Los partidos políticos...Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”), y a mayor abundamiento el artículo 67.2 de la Propia Carta Magna, sanciona que “Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.”, con arreglo al cual los preceptos de los Estatutos internos de los Partidos Políticos que impongan ese mandato imperativo son desde todo punto de vista inconstitucionales, y, por tanto, nulos de pleno derecho. Pero esto, para los mandamases de esos Partidos Políticos es como quien oye llover, cuando, en realidad, debería caérseles la cara de vergüenza por contravenir tan clara y torticeramente, los mandatos, esos sí, imperativos, que manan de nuestra Ley de Leyes.

Y si nos fijamos y analizamos el Poder Judicial, tenemos otro tanto de lo mismo, o sea, que la inmisión del Poder Ejecutivo en su funcionamiento y estructura es de tal calado que, una vez más, se incumple otro mandato constitucional, a saber el artículo 117 de la Constitución que en su punto 1. establece que “La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la Ley”. Y aquí sí que se da un incumplimiento de un calibre especialmente peligroso, tanto más en cuanto que, al ciudadano de a pie, cuando se pisan, desconocen y machacan sus derechos y libertades, no les queda otra salida que acudir a la Justicia, como vulgarmente se expresa, para restablecer el orden constitucional conculcado, pero largo se lo fiamos, que diría Don Juan Tenorio, si esos Jueces y Tribunales se hallan mediatizados por la “longa manu” del Poder Ejecutivo, el cual se inmiscuye, desde la promulgación de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1.985, bajo el mandato del entonces Presidente del Gobierno, Don Felipe González, que dió pie a que el Ejecutivo, en connivencia con el Legislativo, interfiriese descaradamente en los nombramientos de los miembros de los Altos Órganos de dirección, administración,  control, vigilancia y decisión de la Administración de Justicia a través del Consejo General del Poder Judicial y, mediante éste, en el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas, amén del nombramiento directo del Fiscal General del Estado, que por la organización jerárquica de la Fiscalía, ordena y manda a todos los Fiscales de España sin excepción, con lo cual ocurren casos de verdadera vergüenza despótica como los ocurridos en el enjuiciamiento de la Infanta Cristina, en el caso Noos, siendo el Fiscal Horrach, el verdadero Abogado Defensor de la misma, o el cambio de Fiscal General del Estado, Sr. Don José-Manuel Maza, en lugar de Doña Consuelo Madrigal, por haberse negado ésta a sustituir a la inmensa mayoría de los Fiscales Anticorrupción, especialmente en Murcia, para ahorrar contratiempos al Gobierno y al Partido que lo sustenta en el Poder, el Partido Popular. Recordemos a este respecto, que el propio Partido Popular, en la oposición y en su programa electoral para el año 2.011, propugnaba devolver el nombramiento de los miembros de esos Altos Cargos Judiciales a la propia Judicatura. Pero ya sabemos, que una vez instalado en el Poder, el entonces Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, no hizo sino apuntillar y atornillar más, si cabe, la injerencia del Poder Ejecutivo en el Poder Judicial, haciendo, como en casi todo, lo contrario a lo prometido, en base a lo cual los Populares obtuvieron una mayoría absoluta histórica, a fuerza de defraudar la confianza depositada en ellos por la ciudadanía.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  22 de marzo de 2017

 

 

Hoy se celebra el Día Mundial del Síndrome de Down y desde las asociaciones de familias con personas con esta especificidad nos invitan en este este día a reflexionar sobre la necesidad de cambio en la forma en que la sociedad percibe su realidad, nos invitan de alguna manera a cambiar la mirada con la que observamos su presencia en la comunidad, nos brindan la oportunidad de que empaticemos con sus aspiraciones personales y comprendamos que vivir en primera persona esa situación, no los aleja en absoluto de tener el deseo de vivir una vida con retos personales como el resto de personas de su entorno.

“Por tu mirada” (#xtumirada) es la etiqueta que llena las redes sociales y con la que nos muestran que quienes han visto alterado su par 21 de cromosomas son, ante todo, personas,  que tienen sueños y que se proponen disfrutar de los mismos derechos que el resto de los ciudadanos y ciudadanas de nuestra sociedad.

La mirada es precisamente el rasgo más visible que distingue a estas personas y una mirada atrás es lo que les propongo en este pequeño ejercicio de reflexión para que analicemos cuánto ha cambiado y cuánto nos queda por cambiar en nuestra sociedad. Algo se ha movido desde que el 13 de diciembre de 2006 se aprobase en el seno de la Organización de Naciones Unidas la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, adoptada por el ordenamiento jurídico español el 3 de mayo de 2008.

Este instrumento normativo ha supuesto importantes consecuencias para las personas con discapacidad y entre las principales se destaca precisamente la “visibilidad” de este grupo ciudadano, dentro del sistema de protección de derechos humanos de Naciones Unidas, la asunción irreversible de que las políticas de apoyo a las personas con discapacidad constituyen una “cuestión de derechos humanos”, ya que desde entonces se cuenta con una herramienta jurídica vinculante a la hora de hacer valer los derechos de estas personas.

A diario conocemos a jóvenes que tienen algún tipo de discapacidad. Si entablamos conversación con estas personas y les preguntamos por sus inquietudes, descubriremos que en la mayoría de los casos aspiran, nada más y nada menos, a llevar una vida normal. Si les preguntamos por sus anhelos de futuro, nos responderán que tienen metas, que les mueven sueños: formarse en una escuela en la que no se les separe del resto de sus compañeros, tener un trabajo, vivir de forma independiente, tomar decisiones sobre los aspectos significativos de su vida.

Lo de poder tomar decisiones libremente me hace recordar el caso una joven de Fuensalida (Toledo), con Síndrome de Down, que llegó hace dos años a hacer realidad su sueño de ser suplente de una mesa electoral porque sus padres habían conseguido que un tribunal le devolviera el derecho de sufragio que una incapacitación legal de un juez le había arrebatado años antes.

La pasada semana ha sido noticia internacional la historia personal de Mélanie, una joven francesa con el mismo síndrome, cuyo sueño era presentar la previsión meteorológica en un informativo de la televisión nacional francesa. Esa meta de normalización laboral es denominador común de la mayoría de los jóvenes con algún tipo de discapacidad de nuestro entorno.

Si la conmemoración de un día mundial tiene algo de positivo es que focaliza nuestra mirada en la realidad tal y como la percibe y vive el colectivo y nos permite entender mejor sus reivindicaciones. Reconozcamos, pues, sus capacidades antes que sus limitaciones en cualquier faceta de la vida diaria. Fijémonos más en lo que aporta su diversidad, como elemento que enriquece nuestra sociedad. Compartamos con ellos ese sueño, esa meta cada vez más próxima, de conseguir la plena inclusión social de las personas con algún tipo de discapacidad, de las personas con Síndrome de Down

 Artículo del presidente Emiliano García-Page con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down - 21 Marzo

Emiliano García-Page

Presidente de Castilla-La Mancha

 

Con motivo de la  celebración del Día Mundial del Trabajo Social, voy a hablar del Trabajo Social y no de los servicios sociales.  El Trabajo Social en mi quehacer diario empieza cuando una persona  acude a mi despacho, en la mayoría de ocasiones para que le “expenda” alguna prestación o servicio, del tan traído y llevado Sistema Público de Servicios Sociales. Se establece así una relación, que a juicio del usuario,  finalizaría en el momento mismo de formular la demanda, o de aportar todos los papeles que acreditan la posibilidad de acceso a un recurso.   

Sin embargo, el Trabajo Social se basa  en la relación interpersonal con el usuario, en ese adentrarse en su mundo, estableciendo una relación de igual a igual, mediante la empatía, el respeto y el compromiso,  ayudando a reconstruir el relato de su vida, a desvelar lo velado,  a conectar acontecimientos que formaron islotes en su pasado y a hacer una nueva lectura del presente, sirviendo sólo de bastón eventual, para dar un paso firme hacia el futuro.

Las Trabajadoras Sociales acompañamos en este proceso de cambio, respetando el ritmo de la persona y  ayudando a abrir ventanas para que puedan ver su realidad desde otro lugar y  puertas para que puedan emprender distintos caminos, en conexión con su entorno. En definitiva, ayudamos a redescubrirse y a abrazar sus potencialidades y sus limitaciones.

La Trabajadora Social es capaz de aportar una mirada desde la globalidad, conectando la vida de la persona con sus entornos más cercanos: barrio, familia, amigos…En esa complejidad encuentra su razón de ser.

Desde el Trabajo Social podemos tender un puente, reconocer a la persona y darle un lugar, transmitirle afecto y confianza,  sentir con ella, creer en ella,…

Por otra parte nuestra posición como Trabajadoras Sociales es de privilegio porque nos permite ver la realidad  a través de los ojos de las personas que acuden a nosotras. Ojos que en su mayorías son de mujeres; mujeres de todas las religiones, razas, edades y lugares; mujeres de color y con colores; de actitud callada y tímida o expresiva y pinturera. Si hay algo que puede unirlas a todas es su lucha por  la vida y su compromiso con los suyos y con el mundo.

 Gracias hombres y mujeres por haberme permitido acompañaros en un momento de vuestra vida y gracias al Trabajo Social por ayudarme a ser cada día mejor persona.       

Pilar Martínez López, trabajadora social que desarrolla su labor profesional en la ciudad de Albacete.    Se define como  una apasionada de esta profesión, que lleva 32 años trabajando en ella y sigue ilusionada porque cree en las personas  y en su capacidad de cambio                    

Artículo del consejero de Educación, Cultura y Deportes Ángel Felpeto con motivo del Día de la Enseñanza 2017, mañana 17 de marzo

Todo cambio social pasa por la educación. La sociedad que queremos se gestará en la escuela que construyamos y se fundamentará en la educación que ofrezcamos. Si queremos una sociedad desigualitaria, injusta, regresiva, con oportunidades para una minoría; si queremos una sociedad individualista, con escasas convicciones democráticas, solo tendremos que olvidarnos de la educación; pero si queremos una sociedad en progreso, en que todas las personas sean iguales y, consecuentemente, tengan las mismas opciones para realizar sus sueños, una sociedad justa, solidaria y cohesionada, el conjunto de nosotros y nosotras estamos convocados a la tarea de educar.

El proyecto educativo de Castilla-La Mancha es un guión en que cada miembro de la ciudadanía tiene un papel que desempeñar para poner, en la escena de la realidad, el desarrollo y el bienestar. Debemos participar, porque, de eso, depende el éxito del proyecto.

Pero la educación no es solo una responsabilidad social y moral colectiva, sino que es también un derecho cuyo ejercicio debe prolongarse a lo largo de toda la vida. De acuerdo con esta convicción, es imprescindible posibilitar una escolarización desde edades tempranas que se extienda, como opción, a lo largo de todo el itinerario vital, para que cualquiera que así lo decida, se reincorpore al sistema en busca de un nuevo impulso para sus expectativas y anhelos.

Por otra parte, parece evidente que los dictados éticos de nuestro tiempo nos impulsan a preconizar y a proteger la igualdad como principio, a crear un marco de respeto y de atención a la diversidad, a la calidad entendida como el mayor grado de exigencia en los estándares de cada uno de los aspectos que conforman nuestro proyecto, siempre y cuando esos indicadores alcancen a todas las personas, sin distinción.

La institución escolar, en definitiva, debe ser concebida no solo como un centro de aprendizaje, sino también como una comunidad de convivencia, donde la resolución constructiva de los conflictos, el respeto a la diferencia, la interculturalidad y la participación activa en la construcción de un clima de concordia deben ser las líneas directrices.

No debemos perder de vista, en ningún momento, que es, también, una responsabilidad colectiva de nuestro tiempo cooperar para remover los obstáculos, para poder franquear las fronteras con libertad y sin perjuicio de la seguridad de todos y de todas. Por ello, la primera barrera que debe ser derribada es la de la comunicación, para lo que es imprescindible que la educación otorgue protagonismo al aprendizaje de otras lenguas distintas de la lengua madre.

No olvidemos, ni por un instante, que, si la escuela es la segunda instancia de socialización, tras la familia, el mundo del trabajo es un ámbito que representa un capítulo clave en la inserción social y en el respeto y el ejercicio de la dignidad de las personas. También en esta esfera, la educación tiene una respuesta importante que ofrecer a través de la Formación Profesional.

Tenemos, en suma, un número de desafíos por afrontar que coincide con el número de personas que vivimos en Castilla-La Mancha, pero todos ellos serán superados si empleamos, para ello, la educación, porque, hoy, más que nunca, la educación es la base de la igualdad.

Ángel Felpeto

Consejero de Educación, Cultura y Deportes

 

El brexit español

Miércoles, 15 Marzo 2017 04:14

Ahora empieza el llanto y el crujir de dientes para España y los españoles. El Gobierno de España alerta de graves efectos del Brexit para España. Según pone de relieve el Diario “El País” del pasado 10 de marzo, “un informe oficial interno del Gobierno alerta del fuerte impacto que tendrá sobre España la salida británica de la UE. La economía sufrirá las consecuencias negativas de la marcha de un gran socio. España perderá hasta 1.000 millones en exportaciones, su economía soportará un impacto de hasta 4.000 millones y tendrá que aportar casi 900 millones más al presupuesto comunitario”. Asimismo se ponen de manifiesto los efectos negativos sobre las grandes empresas, verbigracia, Banco Santander, Telefónica e Iberdrola, entre otras. Dicho informe, citando al FMI y a la Comisión Europea, subraya que el Brexit  se llevará por delante entre dos y cuatro décimas del PIB (entre 2.000 y 4.000 millones de euros) y Murcia y Melilla podrían perder fondos europeos; y ello sin contar con otros muchos efectos, también negativos, tales como en materia de turismo, de migración y libre circulación, hasta el punto que bien podrían los gibraltareños necesitar un visado para cruzar la frontera, porque, en definitiva, y por mucho que nuestro anterior Ministro de Asuntos Exteriores, José-Manuel García Margallo, prácticamente se mofara y diera por hecho que en Gibraltar volvería, más bien antes que después, a ondear la bandera Española, no dejó de ser una bravata más de esas a las que nos tienen acostumbrados los Gobiernos de Don Mariano Rajoy Brey, que dirige, de vez en cuando, dicterios increíbles e irrealizables, pero que a los desavisados les suena a fortaleza y realidad sobre hechos y acontecimientos que realmente escapan a la voluntad de unos Gobiernos cuyos miembros están encantados de haberse conocido y constituirse en el ombligo del mundo. Aunque, como no podía ser de otra manera, siempre se hallará a algún plumilla, como José-María Carrascal que, en su columna del diario ABC de anteayer, contradiga lo que con toda crudeza proclama el propio Gobierno español, haciendo del Brexit una panacea para toda Europa, España, cómo no, incluida.

Lo cierto es que la Unión Europea, la UE, empieza a estar herida de muerte, tras la salida de Reino Unido, y más teniendo en cuenta que al frente de Downing Street, se halla una verdadera y auténtica política de los pies a la cabeza, de esas que cantan las verdades del barquero y que no se deja engatusar por palabrerías, mensajes y zarandajas inicuos e inocuos, y que, lisa y llanamente, llama al pan, pan y al vino, vino, no como ocurre entre nuestros políticos, la mayoría de ellos de medio pelo, incluido nuestro Presidente del Gobierno, y aquélla, en su discurso del pasado 17 de enero, según se muestra en el informe a que nos venimos refiriendo: “excluye un nuevo marco de relación que suponga el mantenimiento del Reino Unido en el mercado interior”, lo que quizás, en su caso, paliaría, en cierto modo, las desgracias que se avecinan sobre nuestra España de nuestros amores y desvelos. Pero, lo cierto es que, con políticos tan torpes y soberbios como los que ocupan actualmente el poder en nuestro país, bien podríamos decir que vamos e iremos de culo. Y una pequeña muestra de lo que vengo diciendo, nos la ha ofrecido, hace poco, nuestro actual Ministro de Educación, Cultura y Deporte, y, a su vez, Portavoz del Gobierno, Iñigo Méndez de Vigo, al manifestar, en portada de ABC del pasado día 7 de marzo, que “si se mete la mano, se paga; si se mete la pata, es distinto”. Buen silogismo en boca de un filósofo de pacotilla para enmascarar la primera acción, bajo la sombra de la segunda, que es lo que, a la postre, defiende el Presidente de la Comunidad Murciana, Pedro-Antonio Sánchez, que, además, con un morro que se lo pisa, descarga las culpas sobre las espaldas de los técnicos, como si lo que digan y propongan éstos haya de ir a misa y el Presidente no tenga que fiscalizar lo correcto o incorrecto de las propuestas. Así nos luce el pelo.

Y ante lo que se avecina, tengamos en cuenta las próximas elecciones, en Holanda, Francia y Alemania, las encuestas no presagian nada bueno para la UE, dejando, en aguas de borrajas, la ya manida cantinela de “más y mejor Europa”, con la que los líderes actuales europeos tratan de capear el temporal que se predice, que puede ser más bien un tsunami de imprevisibles consecuencias para esta destartalada y maltrecha Unión Europea, que empieza a hacer aguas por más de un boquete. Temblándoles están ya las piernas a tanto burócrata teórico, mediocre y despiadado dirigente de la UE, ante el vendaval que se vaticina en Holanda, por el Partido de la Libertad, liderado por el ultraderechista Geert Wilders.

Ante este panorama, como digo, y ante el canguelo que ha empezado a apoderarse de los mandamases europeos, que ven que su juguete, de unos Estados Unidos de Europa, empieza a derrumbarse, como un castillo de naipes, los que se autonominan “los cuatro grandes”, a saber, Alemania, Francia, España e Italia, que ya son ganas de tomarse el pelo a sí mismos, con sus cabezas de serie al frente, la canciller alemana, Angela Merkel, el Presidente francés, Francois Hollande, el Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, se reunieron en Versalles el pasado 6 de marzo, para intentar taponar los boquetes que se han empezado a abrir en el transatlántico europeo, y no se les ocurrió sino la feliz idea de plantear una UE a dos velocidades (o a tres o, incluso, a cuatro, si se tercia), con tal de dejar fuera de juego a los países que ellos llaman del Este y provenientes del viejo Telón de Acero, abandonándolos a su suerte y rompiendo uno de los principios básicos, o más de uno, sobre los que descansan el proyecto europeo, cuales son los de la igualdad y, sobremanera, el de la solidaridad, volviendo, en cierta forma, a levantar de nuevo ese Telón de Acero, precisamente, ahora, que tanto denostan al Presidente Norteamericano, Donald Trump, por, simplemente retomar un proyecto ya iniciado por el esposo de la candidata derrotada, Hillary Clinton, o sea, Bill Clinton, que bajo los años de su mandato, ya levantó más de mil kilómetros de muro con su vecino México, sin que, por aquel entonces, nadie se rasgara las vestiduras, y más teniendo en cuenta la política, más bien la no política, migratoria que ha adoptado la Unión Europea, de hacer oídos sordos y mirar para otro lado ante la avalancha de refugiados de los países del Oriente en guerra, que se los están encasquetando a países procedentes de ese otrora odiado Telón de Acero, incluida la Grecia del Partenón, abandonada a su suerte, ante su desgracia. Y no olvidemos las vallas levantadas por los Gobiernos Españoles en sus queridas ciudades Ceuta y Melilla, donde se dejan la piel, nunca mejor dicho, y algún jirón de carne incluida, los moros que quieren y buscan un mejor vivir en nuestro país. Así que, ¿de qué estamos hablando, señores mandamases de la UE?.

Y por si fuera poco, el pasado 10 de este mismo mes y año, otra reunión, esta vez de los Gobiernos de los países atrapados en la maraña y la tela de araña de la UE, para decidir sobre el nombramiento, más bien reelección del polaco Donald Tusk, como Presidente del Consejo Europeo, que ha levantado ampollas en Varsovia, pues el Gobierno polaco no quería bajo ningún concepto que su paisano repitiera el cargo; ¿cómo lo verán, cuando sus mismos conciudadanos intentaron vetar este nombramiento?. Lo cual no pone de manifiesto, sino que la UE empieza a ser una especie de la “casa de tócame, Roque”, y que la armonía hace tiempo que ha dejado de ser una de las características y virtudes de este megalómano empeño.

Y es que, esa Europa a dos velocidades que, como mínimo, plantean los autonombrados “cuatro grandes”, que ya son ganas de mentar la soga en casa del ahorcado y de dar pie y pábulo a una lluvia de chistes por doquier, ha levantado ampollas en los demás miembros de la Unión, que ven ya las orejas al lobo y empiezan a calibrar lo que todos desde el principio vieron, pero soslayaron, mirando para otro lado, que no es otra cuestión, que la finalidad de Alemania, con Frau Angela Merkel a la cabeza, de dominar Europa, lo que no consiguieron ni con la Primera, ni con la Segunda Guerra Mundiales.

Un último apunte, por el momento, y es un hecho que ha sido ocultado por todos los medios de comunicación, que yo sepa, españoles, quizás avergonzados ante el mundo, y es el que protagonizó nuestro Presidente del Gobierno en Bruselas, cuando le tocó salir a la palestra en la rueda de prensa, tras la reunión mantenida, el cual se llamó andana, con un despectivo “venga ya, grrrrrr.....”, cuando un periodista de la BBC británica, le hizo la primera pregunta en inglés, pasando a señalar a un periodista paisano y supongo que de su cuerda. Y es que la asignatura pendiente de los políticos españoles y especialmente de nuestros Presidentes del Gobierno, radica en que son analfabetos en idiomas, especialmente, respecto del inglés, lo cual respecto de nuestro actual Presidente roza ya el ridículo, pues si es cierto lo que se viene pregonando de que tiene a su disposición una profesora de la lengua de William Shakesperare, en exclusiva, a la manera como el Presidente francés, Monsieur Hollande, tiene a su disposición un peluquero las veinticuatro horas del día, para que la atuse los cuatro pelos que le quedan sobre su cabeza, no tiene sentido esa falta de conocimiento para, al menos, defenderse mínimamente en las reuniones que mantiene con sus homólogos en Bruselas o donde se tercien, en las que siempre aparece como fuera de lugar, al no enterarse de “ná”, aunque eso sí, procurando estar siempre al lado de la Merkel, cual perro faldero, a fin de aparentar poder y que es el que parte el bacalao, mas ello no es sino prueba irrebatible de dos cualidades que parecen insitas en nuestro prohombre, tales como la torpeza y la vagancia. Y ello, por muy mucho, que anteayer, en su columna del diario ABC, Salvador Sostres nos llame paletos a quienes nos admiramos del analfabetismo idiomático de nuestros prebostes, y aunque exhiba como argumentos que ni Hollande ni Sarkozy hablen sus conferencias de prensa en español, ni otros el francés, no hay que omitir que el inglés es el idioma que, por excelencia, prima en toda relación internacional.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  15 de marzo de 2017

 

Este 15 de marzo celebramos el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, una fecha que conmemora aquella jornada en la que el presidente estadounidense, J.F. Kennedy, atribuía por primera vez a la ciudadanía derechos como pieza fundamental del engranaje productivo, como actor primordial en el consumo de productos. Corría el año 1962 y en ese punto de la Historia partía lo que en 1983 era ya considerado por la Organización de Naciones Unidas como una jornada mundial de reflexión acerca del consumo como derecho social.

En nuestro país es la Constitución del 78 la que se refiere expresamente a los derechos de los consumidores en su artículo 51, donde refleja que son los poderes públicos los obligados tanto a garantizar la defensa de los consumidores y usuarios como a promover la información y la educación de los consumidores. Y es en este punto donde, como presidente de la institución provincial, me gustaría hacer una parada, especialmente de agradecimiento a la labor que día a día prestan los 15 profesionales que forman parte del Servicio de Consumo de la Provincia y que permite atender las necesidades de 71 municipios de Albacete.

Sólo en el año 2016 nuestro Servicio de Información realizó 2.896 actuaciones, cifra que supone un incremento del 21,65% en consultas y el 10,13 % en demandas respecto del año anterior, generalmente relacionadas con los sectores eléctrico y de telecomunicaciones. Por parte de la Junta Arbitral de Consumo y Transportes se atendieron 18 expedientes, de los cuales el 22,22 % se resolvieron por conciliación de las partes, el 55,55% por laudo y, de ellos, el 70% fueron estimatorios. Más allá de los datos, esa actividad pone de manifiesto que la Diputación de Albacete, como poder público, cumple con su compromiso constitucional de arbitrar medidas encaminadas a la defensa de los derechos de la ciudadanía, en estos casos como consumidores.

No obstante, mucho tiempo ha pasado de la redacción de la Carta Magna y de la puesta en marcha de un servicio provincial que, hoy, se adapta a los nuevos tiempos. A modo de ejemplo y como gran novedad, durante el último trimestre de 2016 sus profesionales colaboraron con los de los Servicios Sociales de la Diputación en la tramitación de las ayudas de emergencia social a través de la llamada Plataforma de Intermediación, que permitió que más de 1.000 vecinos y vecinas de la provincia no tuvieran que salir de sus localidades para obtener documentación.

Ello vino a demostrar el acierto de la Diputación en el proceso de cambio y transformación iniciado con este Servicio, creado en 1990 para la defensa de las personas consumidoras y que, en 2017, está sentando las bases para ampliar sus competencias con un nuevo programa de atención ciudadana que se conocerá como SAC. La intención no es otra que ofrecer una atención integral a las personas, en su condición de usuarios de servicios públicos, y de hacerlo acercando la administración al ciudadano y facilitando al máximo los trámites en buena parte gracias a las posibilidades que ofrecen las Tecnologías de la Información y de la Comunicación.

En este sentido, tendrá un papel protagonista la puesta en marcha de lo que conocemos como “telepresencia”, un sistema interactivo que combina audio, vídeo y atención humana en tiempo real y que, en breve, se va a poner en marcha en varias localidades de la provincia, como experiencia piloto. Con él, el abanico de posibilidades de atención que se abre es inmenso pero siempre con el mismo horizonte: el que la Diputación de Albacete facilite el acceso de todos los vecinos y vecinas de la provincia en condiciones de igualdad a  la administración electrónica, independientemente de donde vivan, de su edad, su género, sus posibilidades económicas o conocimientos. Se trata, en definitiva, de avanzar en ese objetivo de la igualdad con el valor añadido de la atención ciudadana en su acepción más extensa y no sólo en su rol de consumidor.

55 años después de aquel discurso de J.F.K., los derechos de los consumidores han cambiado mucho, también la protección que las administraciones públicas estamos obligadas a ofrecerles y creo, modestamente, que la institución provincial está y estará a la altura porque uno de nuestros ejes estratégicos es acercar los servicios a las personas de todos los municipios y, en particular, a los más pequeños y con más dificultades.

SANTIAGO CABAÑERO MASIP, presidente de la Diputación de Albacete

 

Con este refrán, según el Diccionario de Refranes, Dichos y Proverbios, de Luis Junceda (Espasa Calpe), “se refiere a todo aquel remedio que llega a destiempo y, por tanto, en vano. Su origen se remonta a los días de la Santa Hermandad, cuyos cuadrilleros, vestidos de verde, tenían fama de llegar tarde, mal y nunca a los lugares de conflicto; por lo que, irónica y burlonamente, el pueblo vino a acuñar este refrán”. Y en el Diccionario Espasa de “Dichos y Frases Hechas”, de Alberto Buitrago Jiménez, se da una mayor razón del referido refrán: “Se emplea la expresión como reproche a alguien que llega tarde a ayudar a otra persona, o para aludir a una persona que dice (yo añadiría también, “hace”) algo fuera de tiempo y lugar. Se remonta a finales del siglo XV, cuando los Reyes Católicos fundan el cuerpo de los cuadrilleros de la Santa Hermandad, una especie de policía destinada a socorrer a las gentes de los pueblos y perseguir, juzgar y castigar los delitos que se cometieran fuera de las ciudades. Al parecer, dicho cuerpo no tenía a gala precisamente la puntualidad. En muchos textos de la época se alude precisamente a eso, al retraso con el que llegan a dar socorro...Por cierto, el uniforme de estos cuadrilleros consistía en una especie de casaca con las mangas verdes”.

Bien, pues eso es que lo que ha hecho Bruselas al entonar, el pasado uno de marzo, con motivo de la presentación del “Libro Blanco” sobre el futuro de Europa, tras el Brexit de Reino Unido, el “mea culpa” por la gestión de la crisis de los últimos diez años. Efectivamente, es para exclamar ese dicho de “¡A buenas horas, mangas verdes!”, cuando las medidas de ajustes, recortes y supresión de derechos, proclamadas a bombo y platillo y como un dogma que no admite contradicción alguna, bien puede decirse, que han asolado a todos los países integrantes de ese sueño, irrealizable, por lo demás, de alcanzar unos “Estados Unidos de Europa”, todo hay que decirlo, con la única misión de mojarle la oreja al amigo americano y contraponerlos a los hoy, de nuevo, emergentes todopoderosos Estados Unidos de América, o sea, los United States of America. Y en ese falaz sueño y pretensión, los mandamases europeos, con Frau Angela Merkel a la cabeza, no se han cortado un pelo en sumir a la ciudadanía europea, española incluida, en una de las peores crisis económica y moral dirigida a sumergir en la pobreza, la ruina y la miseria a los pueblos, eso sí, con la innoble y aviesa intención, de salvar a los Mercados, haciendo más ricos a los ricos, y más pobres a los pobres, amén de dinamitar a la siempre potente y trabajadora clase media a la que han hundido a la velocidad como se hundió, la noche entre el 14 y el 15 de abril de 1.912, en aguas del Atlántico, el considerado insumergible, transatlántico “Titanic”, dejando menos supervivientes que los que en aquel fatal accidente hubieron.

Ahora, “¡a buenas horas, mangas verdes!”, el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la Eurocámara en Bruselas, nos sale con esas, con motivo de la presentación de ya citado “Libro Blanco”, en el que se contienen algunas perlas que debieran hacer ingresar en prisión a todos quienes desde el inicio de la andadura de la Unión Europea, la UE, han estado al frente de la misma, y sobremanera en estos últimos diez años de extorsión y aniquilación del Estado de Derecho, retrotrayendo a los ciudadanos europeos poco menos que al nivel de vida que los siervos de la gleba llevaban en la Edad Media. Y este Libro Blanco tiene su origen en el canguelo que la salida de la Unión ha provocado el Brexit de Reino Unido y el triunfo en las Presidenciales Norteamericanas de Donald Trump, por cierto, el único Presidente que habiendo alcanzado el poder, desde el primer día, se puso a cumplir escrupulosa y literalmente, todas las promesas de su programa electoral, base de la captación de voto a su favor, y no como las comadrejas de los mandamases europeos, especialmente los españoles, léase Don Mariano Rajoy Brey, que su programa sólo se cumple al revés, es decir haciendo lo que prometieron no hacer y no haciendo lo que prometieron hacer, basándose en falaces y torticeras razones para hacer de su capa un sayo y a los ciudadanos que confiaron otorgándole el voto que les den morcilla o por la retambufa. Si a ello unimos, el temor de estos blandengues y calzonazos mandamases, a que se produzca un vuelco en las próximas elecciones generales en Alemania, Holanda y Francia, con una subida casi imparable de lo que llaman “extrema derecha” y “populismos” (otra forma de engañar y engatusar a los ciudadanos), no es de extrañar que junto al nerviosismo y la desesperanza cunda entre las filas de quienes se las prometían felices (como se las prometían en Estados Unidos, con Hillary-Obama), el pánico, pues la ciudadanía (en muchas ocasiones convertida en “masa cretinizada”, Juan-Manuel de Prada dixit, o en “masa idiotizada”, digo yo) ha empezado a despertar, a desperezarse y a quitarse de los ojos las gafas con cristales de culo de vaso, y ya no se limita simplemente a asomar la patita por debajo de la puerta, como hacían los cerditos en el cuento de los tres de ídem, sino que ya abre la puerta, incluso de par en par, y se ha puesto a hacer frente a quienes han sido sus secuestradores durante tantísimos años, a la vez que torturadores, abriendo también las ventanas para que el viento de la nueva primavera, del nuevo día, pleno de sol y de luz, inunde no sólo sus casas, sino también sus corazones.

De esta guisa, en ese dichoso Libro Blanco, que tiende a ser la contrición por los pecados cometidos por nuestros mandamases europeos, buscando, como siempre, irse de rositas y cargar el muerto sobre la propia ciudadanía, la Comisión (¡Ay, la Comisión!), hace un inusual y duro ejercicio de autocrítica sobre su papel en la policrisis del último decenio, y en él recoge algunas afirmaciones que no constituyen sino una confesión de culpabilidad que debiera tener consecuencias  políticas y judiciales. Así, reconoce que “La Unión ha estado por debajo de las expectativas en la peor crisis financiera, económica y social de la posguerra”; “La recuperación está mal distribuida entre la sociedad y las regiones. Solucionar el legado de la crisis, desde el desempleo de larga duración hasta los altos niveles de deuda, sigue siendo una prioridad urgente”; “Los acontecimientos han alimentado las dudas acerca de la economía social de mercado y su capacidad para conseguir que cada generación esté mejor que las anteriores”; “Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial hay un riesgo real de que los jóvenes vivan peor que sus padres”; “El papel de Europa se reduce”; “Europa no puede ser naíf: ser un poder blando ya no es suficiente para ser realmente poderoso cuando la fuerza puede prevalecer sobre las reglas”. Como se ve y según se pone de manifiesto en el Diario “El País”, del pasado día 2, “El diagnóstico, en fin, es demoledor, y su aplastante sinceridad contrasta con la complacencia que ha caracterizado a las instituciones”.

  Pues bien, ante tanta sinceridad y tanta verdad, ¿han presentado los dirigentes europeos, con Frau Merkel a la cabeza, su dimisión y su disposición a remediar el entuerto, incluso comparecer ante los tribunales que correspondan para dar cuenta de su gestión?. No. Y ahí seguirán, hasta que logren acabar esquilmando lo poco que queda en los bolsillos de los ciudadanos, todo ello en provecho y loor de estos gerifaltes a fin de que puedan seguir viviendo en el oropel más grandioso y grandilocuente y continuar, asimismo, sin dar un palo al agua. Ahora, se plantean abrir la puerta a un club a dos velocidades (o tres o más, según convenga a fin de seguir engañando a la ciudadanía, para cuyo fin ya han formado delantera: Francois Hollande, Angela Merkel, Paolo Gentiloni y Mariano Rajoy), y se recuerda con añoranza que, quizás, este empeño europeo debió ir dirigido simplemente a lograr “un solo mercado único”. Esto es lo que exige la razón, la sensatez, la cordura y el sentido común. Ya lo advertimos en reiteradas ocasiones. Podemos decir, en realidad, que de los resultados de las citadas inminentes elecciones, dependerá el fin o el seguir a trancas y barrancas con este sueño europeo, que, como su propio nombre indica, es sólo un sueño (y los sueños, sueños son, que decía el poeta), más bien, vistos los resultados, un mal sueño, una pesadilla de la que conviene cuanto antes despertar.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  8 de marzo de 2017

Antes de empezar, bueno será decir que desconozco bastante las interioridades del PP pero creo que en este caso no hace falta ser un lince para ver lo que ocurre en casa de los populares.

Estamos viendo estos días como el congreso regional del PP de Castilla-La Mancha se va a convertir en un ‘circo’ mediático por obra y gracia de Tomás Medina, el ‘don nadie’ de esta historia. Cospedal va a ganar el congreso, va a arrasar, pero le ha salido un ‘grano en el culo’ con este ‘don nadie’. Lleva ya tiempo que este Medina quiere hacerse notar, primero fue en el congreso nacional y ahora en el regional. Aquí, primero presenta candidatura, que no cumple el reglamento interno del partido, pero para que tenga la boca cerrada y no la lie al final le permiten ser candidato, pero ‘don nadie’ no está satisfecho. Él sabe que no va a ganar, que no tiene ni la más remota posibilidad y que si entra en la carrera por la presidencia regional del PP lo único que conseguirá al final es que le ‘pinten la cara’ con un resultado que daría vergüenza al más pintado.

 ‘Don nadie’ sabe que lo suyo es hacer ruido, estar en contra de todo, amenazar con impugnar la candidatura de Cospedal y amenazar con paralizar el congreso. Seguro que ambas amenazas las cumple, está en su papel de hacer daño al partido y a Cospedal. No tengo el gusto de saber, ni me interesa, nada del tal señor Medina (‘don nadie’) pero se le ve venir de lejos. Es un resentido con el partido y con Cospedal y quiere hacerse notar y hacer el año que pueda, cuanto más mejor. De paso hasta ya le hemos visto en la tele y escuchado y leído su nombre en muchas ocasiones. Lo que no sabe es que igual no es él el que utiliza a los medios de comunicación y sí los medios a él. Yo me pregunto ¿de verdad que este ‘don nadie’ resentido es noticia? ¿Merece la pena un segundo del tiempo de alguien este resentido?

Para mí la respuesta es no. No es más que un personaje que podría sufrir cualquier partido político y que en este país nuestro sería noticia porque aquí todo lo podrido es noticia.

En fin, que este ‘don nadie’ no merece la pena, ni él ni los cuatro (bien contados) que le apoyan. Es lo que alguno llamaría un ‘tocapelotas’ dispuesto a hacer que Cospedal pase algún mal trago de aquí al congreso.

En septiembre de este 2017 se cumplirán veintidós años de la celebración en Pekín de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, seguramente la más emblemática que las Naciones Unidas ha celebrado en favor de la mujeres y de la igualdad de género, consagrándose en la también denominada Cumbre de Beijing la estrategia de transversalidad como instrumento para que todos los niveles sociales, tanto verticales como horizontales, y especialmente aquellos relacionados con la toma de decisiones, se vieran impregnados por el principio de igualdad de género.

Para poder combatir eficazmente la desigualdad estructural que discrimina a las mujeres y que perjudica a la sociedad en su conjunto, siendo la violencia de género la manifestación más cruel y dramática de esas desigualdades, es necesario entender los resortes que la sustentan como también su multidimensionalidad. Además, debemos ser conscientes de que nuestras intervenciones como profesionales del Trabajo Social pueden contribuir a la erradicación de las desigualdades, pero también a reproducirlas y a perpetuarlas.

Así, resulta útil, por no decir indispensable, la integración de la perspectiva de género en la práctica del Trabajo Social; con ella no sólo detectaremos los factores de desigualdad vinculados al género así como otros que se unen a esta situación, provocando discriminaciones múltiples que hacen aún más vulnerables a las mujeres que las padecen (a la cuestión de género se unen otras circunstancias que refuerzan las desigualdades, como la edad, la ruralidad, la nacionalidad, la discapacidad, la orientación sexual, el riesgo de exclusión, la explotación sexual, etc.), sino que también podremos actuar más eficazmente contra los estereotipos de género. Por otra parte, especialmente en el ámbito del trabajo comunitario, no debemos olvidar que el género es un concepto que va más allá del de mujer, de manera que para poder superar los obstáculos del denominado sistema del patriarcado que da soporte al machismo, es preciso actuar tanto con las mujeres como con los hombres, a través de la autonomía, la participación y el empoderamiento y del fomento de nuevas masculinidades, rompiendo con el modelo masculino hegemónico.

En este sentido, la intervención social puede facilitar no solo una mejora sobre la percepción que las mujeres tienen de sí mismas, sino también en su posición social y en la promoción de una cambio en la distribución del poder  con el objetivo de alcanzar una situación de equidad entre los sexos. Esto significa que desde el comienzo de una intervención o de un programa, pasando por su ejecución hasta su finalización –sin descuidar la necesaria aunque no siempre bien atendida fase de evaluación-, hay que evitar que se generen impactos negativos sobre las mujeres, pues está demostrado que las acciones neutras al género no existen.

Para ir finalizando, no quisiera olvidarme de los micromachismos, los cuales están tan naturalizados, que se aceptan sin apenas darnos cuenta de lo destructivos que pueden llegar a ser, pues de una manera sutil pero enormemente persistente legitiman tanto los roles como los estereotipos de género que hacen que las mujeres y los hombres no disfrutemos de las mismas oportunidades ni ocupemos los mismos espacios (materiales, simbólicos ni prácticos).

En una profesión fuertemente feminizada como la nuestra, también observamos cómo el patriarcado opera a través de la injusticia que supone la falta de reconocimiento social de nuestro quehacer. Como trabajadoras y trabajadores sociales sabemos muy bien que lo contrario de la igualdad no es la diferencia, sino la desigualdad. Hemos de hacer visibles las aportaciones que el Trabajo Social -sea en su vertiente práctica, sea en la académica- realiza para la construcción de una sociedad que acepta la diferencia y la diversidad como características que enriquecen dicha sociedad y sus sistemas comunitarios.

Araceli Martínez Esteban

Diplomada y graduada en Trabajo Social, con máster oficial en Intervención Social en las Sociedades Avanzadas del Conocimiento. Experta en Igualdad de Oportunidades para las Mujeres y de Formación Ocupacional y Continua.

Actual Directora del Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha

http://institutomujer.castillalamancha.es/quienes-somos/organizacion/directora-del-instituto-de-la-mujer-de-castilla-la-mancha

La mujer del César

Miércoles, 01 Marzo 2017 01:59

Bien es sabido que la mujer del César, según el refranero español, tan certero, como, a veces, tan puñetero, y según dicho tradicional desde “ in illo tempore”, no sólo ha de ser honrada, sino que, además, ha de parecerlo. Y para mí, que esto último, quizás, fuera más importante y esencial que lo primero, pues, al fin y al cabo, lo que queda en la retina de la ciudadanía o del espectador es lo que se ve, lo que se aparenta, y si esa visión, esa apariencia, es nefasta, aunque no fuere cierta, cierto es, valga la redundancia, que la interfecta o el interfecto deberá acarrear con el Sambenito de su deshonra.

Pues bien, esa forma de actuación es la que es exigible a todo cargo público y, además, con un énfasis y exigencia a la enésima potencia, pues el cargo que se desempeña, lo sea por elección directa del electorado, en unas elecciones, o por el dedo de quien está facultado para proceder a esa elección, lo es con cargo a las arcas públicas de caudales, las cuales, no lo olvidemos, se nutren de ordeñar a la ciudadanía y proceden, a mayor inri, del trabajo desempeñado por los ciudadanos, en no pocas ocasiones, con esfuerzo redundante en el sudor de su frente, lágrimas, y, a veces, sangre, por lo que ese comportamiento público exigible exige, valga otra vez la redundancia, una conducta impecable, rayana en  la santidad o, como poco, ejemplar y ejemplarizante.

Y esto es lo que se ha echado en falta en la reciente decisión del Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, dirigida a relevar a varios cargos (fiscales) de la cúpula de la institución fiscal, que originó y desencadenó un cúmulo de críticas apuntando a injerencias que sobre los cesados se venían realizando, al parecer, sin ningún tipo de rubor ni la más mínima reserva ni sigilo. Y al respecto, la Unión Profesional de Fiscales, afirma que “el mensaje que se da es que se cambia a quien persigue la corrupción”, basándose en la denuncia realizada por el relevado Fiscal Superior de Murcia, Manuel López Bernal, del que partió el impulso en la investigación contra el Presidente de la Comunidad Murciana, Pedro Antonio Sánchez, del Partido Popular, investigado en la región por el “caso Auditorio”, sobre las presiones e intentos de intimidación por parte de algún Partido Político (adivinen de cuál), dejando al pie de los caballos a las dos fiscales, Carmen García Cerdá y Teresa Gálvez, que se encargaban del caso, y siendo sospechosa la más que probada entrevista, “sotto voce, detrás del abanico de oro”, tal como apuntara Gustavo Adolfo Bécquer en una de sus rimas, durante el pasado Congreso Nacional del PP, en la Caja Mágica de Madrid, entre el mentado Pedro Antonio Sánchez y el Ministro de Justicia, Rafael Catalá.

Este hecho, tan desubicado en el tiempo y tan coincidente con la investigación (antaño imputación) del Presidente de la Comunidad Murciana, ha hecho saltar chispas en los partidos de la oposición. Así, el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, anunció que su partido pedirá la dimisión del Fiscal General del Estado, si no justifica adecuadamente los relevos que llevó a cabo, lo que calificó de “purga masiva”. Ciudadanos consideró “intolerable” que un fiscal denuncie presiones, pidiendo explicaciones al Ministro de Justicia. Unidos Podemos pidió la comparecencia, en el Congreso de los Diputados, del Fiscal General del Estado, amén de los Ministros de Justicia y del Interior, éste último, Juan Ignacio Zoido. Por su parte, en un intento de quitar hierro al asunto o de echar agua sobre el incendio provocado, la vaporosa vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, rechazó que haya “ningún tipo de intencionalidad” en los relevos de las principales Fiscalías dedicadas a la lucha contra la corrupción, especialmente, en las de Murcia y Andalucía.

Y aunque el propio ex Fiscal Superior de la Comunidad de Murcia, Manuel López Bernal, a posteriori, haya matizado que ese tipo de presiones y de intimidación provienen de las declaraciones de algún partido político y de lo publicado por los medios de comunicación, nos deja la duda de si también, ahora, esas pretendidas presiones e intimidación hayan sido la causa de esta matización, con lo cual estaríamos ante la pescadilla que se muerde la cola o en un laberinto del que es imposible hallar la salida.

Y es que choca, que aquí y ahora, especialmente con el tema del Presidente de la Comunidad Murciana y ante la insistencia de seguir adelante con la investigación sobre su persona, por varios presuntos delitos (prevaricación continuada, fraude, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos), haya sentido el Fiscal General del Estado ese impulso de proceder al relevo de ciertos puestos de relevancia en la Fiscalía, apartando, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, al Fiscal Superior de la Comunidad Murciana, Manuel López Bernal, que ya son ganas de tentar al diablo en la propia puerta del infierno, pese a que al Presidente del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy Brey le parezca de lo más normal esta actitud, que enmarca dentro del ámbito de las competencias de la Fiscalía General del Estado, añadiendo que “el Gobierno nada más tiene que añadir sobre este asunto”, en su tono displicente y bobalicón de siempre, tratando de hacernos comulgar, una vez más, con ruedas de molino. Y todo ello bajo la sospecha de la no renovación de la anterior Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, por no ceder a la presión del Ministro de Justicia para el relevo llevado a cabo y, especialmente respecto del anterior Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza, que debía ser apartado del cargo y, sin embargo, gozaba de la plena confianza de la Sra. Madrigal. Y por si fuera poco o no bastara para acallar las duras críticas que se vierten contra el Gobierno, han salido a la palestra ciertas declaraciones peperas que dejan mucho que desear y dan mucho en qué pensar. Así, el Ministro de Justicia, Rafael Catalá, refiriéndose a las fiscales de Murcia: “Lo anómalo es que no acaten el criterio de sus superiores”. O del portavoz en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando: “La fiscalía tiene límites. Esto de que haya fiscales que deciden inventarse delitos que no existen en el Código Penal, tiene que tener una limitación”. O del portavoz del Gobierno, Iñigo Méndez de Vigo, pidiendo “contención” a los fiscales en sus declaraciones públicas.

Y es que, una vez más, la pretensión del Partido Popular de abogar y conseguir una verdadera y auténtica independencia entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial, misión que se propuso como un dogma en su programa para las elecciones del año 2.011, que como casi todo aquel programa, en realidad, contenía una lectura al revés, o sea, hacer lo contrario de lo prometido, y con Ruiz Gallardón de Ministro de Justicia la promesa de despolitizar la justicia y de hacerla verdadera y ciertamente creíble en su independencia, quedó en aguas de borrajas, al reforzar aún más la inmisión del poder político en la elección de los Altos Órganos de Gobierno, Administración y Dirección del Poder Judicial (principalmente Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional), lo que parece haber quedado, hablando de togas, como una sentencia firme e irrecurrible, a mayor gloria y satisfacción de un Partido Popular que, en estas horas de desasosiego, en que se ve rodeado por la maza de la justicia en Juzgados y Tribunales, como consecuencia de una galopante e irrefrenable corrupción, que ya le llega al cogote, si no a las cejas, puede suponerle una cierta árnica para mantenerse en el poder como si la cosa no fuera con él, pero, como también se refleja en el refranero español, vuelvo a repetir, tan certero, como puñetero, a veces o casi siempre, arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

Sea un relevo, una purga o un baile de fiscales, por el momento y las circunstancias en que ha tenido lugar ese cambio de una treintena larga de fiscales, especialmente los de anticorrupción, hace que algo huela a podrido en todo este asunto.

Volviendo al principio y para finiquitar, la mujer del César no sólo ha de ser honrada, sino que, además, ha de parecerlo. Y en el caso que nos ocupa, esa apariencia de honradez no se vislumbra por ningún lado, más bien todo lo contrario, dejando al ciudadano con la duda razonable de esa falta de honradez.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                             1 de marzo de 2.017