Políticos ineptos

Miércoles, 28 Junio 2017 00:34

Desde luego esta calificación, lamentablemente, bien puede decirse que puede predicarse de la generalidad de los políticos que pueblan la piel de toro, tanto a nivel Estatal, como Autonómico, Provincial o Municipal. Indiscutiblemente, llegados a este punto, podría certificarse que, al menos, sobran la mitad de nuestros políticos, pues su papel, en función de las funciones, valga la redundancia, que les son encomendadas por el Ordenamiento Jurídico, viene a ser de encefalograma plano, fundamentalmente porque su preparación, en principio y como principio, siga valiendo la redundancia, de partida, deja bastante que desear, pues la mayoría, quizás, incluso, deberían volver a primaria, a ver si con este nuevo rebozado son capaces de aquilatar algún conocimiento, por nimio y básico que sea, pues, repito, la preparación intelectual y de conocimientos en todos los ámbitos de la ciencia y de la cultura, nos daría como resultado una serie de tarugos que harían temblar el basto y pondrían al descubierto el por qué de muchas cosas que pasan, o que no pasan, que tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, ante la cortedad y escaso nivel de conocimientos y preparación de los mismos. Y no nos quedemos en que sean licenciados en esto o en aquello, incluso que fueran peritos en lunas, pues bien es sabido que, desgraciadamente en nuestro sistema educativo básico, medio y superior, incluso en el universitario, los títulos, en numerosísimas ocasiones, pareciera que los dieran como en los sorteos de la lotería, entre otras razones, porque hay que alabar hasta la extenuación nuestro sistema educativo y hacer ver que triunfa, y porque, a mayor inri, muchos de estos políticastros han obtenido, en algunos casos, sus títulos sin acudir siquiera a clase, en base al encufismo y la endogamia que preside todo nuestro sistema de Educación. Y así, con estos mimbres, nos luce el pelo y no hay que esperar que del olmo salgan peras.

En base a ello y porque el sistema de representación, a través de las elecciones, puede acoger a cualquier nefasto personaje que pase por allí y por mor de ese sistema llegue a ocupar quien nunca ni jamás debiera de haber dejado de picar piedra (y que me perdonen los picapedreros de profesión), resulta que tenemos a la mayoría con la única vocación de agarrar lo que puedan mientras dure el chollo y es por ello que se aferran a la poltrona con algo más que pegamento imedio y no hay quien los descabalgue, así caigan rayos y truenos, que ellos perseveran, hasta el último aliento, pegados como una lapa a esa poltrona, en la mayoría de los casos inmerecida. Y de este sistema de que nos hemos revestido, llamado eufemísticamente, democrático, no quedan ni siquiera las raspas de las sardinas, pues nuestros gerifaltes pasan, como plaga de langosta o de marabunta, arrasando todo lo que se les pone por delante, dejando la patria hecha un solar o un erial, en el que jamás volverá a crecer la hierba, sin que para ello sea necesario que pasen por ellos Atila en su caballo.

Este sistema democrático español que, con tanto énfasis nos restriegan por los ojos, nuestros jerifaltes y los medios de comunicación, adictos al poder de turno, y nos lo venden como una democracia ya consolidada, que da vergüenza oír a tanto adláter, acólito, corifeo, paniaguado y mamandurriero, proclamarla a los cuatro vientos, con ese mantra, palurdo y falso, de que “España, ya es una democracia consolidada”, y después de pronunciar tal aserto, quedarse abiertos de patas, y resoplando, como cuando la gallina acaba de poner el huevo o la parturienta ha dado a luz al fruto de sus entrañas.

Y sólo vale, a día de hoy y por su actualidad, un botón de muestra que diferencia a una verdadera democracia, así, con todas las letras y para mayor definición, con mayúsculas (DEMOCRACIA) de lo que es una pantomima, de una apariencia de tal, un remedo, una parodia, una caricatura, una mímesis, la tenemos en el termómetro que nos va a dar la temperatura que, como las personas, debe tener una democracia de tal guisa, verdadera, verídica, real, veraz y auténtica. Basta este botón de muestra: nuestro propio Gobierno de España, el encargado, previo cumplimiento de las leyes, de hacérnoslas cumplir al resto de la ciudadanía, incluso, “manu militari”, ha recibido, en toda la cresta, un varapalo, un bastonazo, un estacazo, un trancazo, de muy padre y señor mío, de órdago a la grande, a la chica y a los pares, un toque de atención capaz de sonrojar al más sinvergüenza del mundanal mundo, al declarar inconstitucional, o sea, señores del Gobierno de España, contraria a la Ley de Leyes, a la Carta Magna, a la Constitución Española, la amnistía fiscal, disfrazada bajo el eufemismo de regularización, decretada (y digo bien, porque lo fue a través del vehículo o instrumento de un  indebido y anticonstitucional Decreto-Ley), auspiciada por, nada más y nada menos, que por el Ministro de Hacienda (ese que debe velar por el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los ciudadanos), Sr. Cristóbal Montoro, allá por el año 2.012, en base a la hecatombe u holocausto que según él mismo y el Gobierno en pleno se cernía sobre España, vulnerando los artículos 31.1 y 86.1 de la Carta Magna, afectante el primero a derechos fundamentales de los españoles, dando lugar a una discriminación intolerable entre los españoles cumplidores de la ley y los defraudadores, a quienes se les puso puente de plata, pagando un ridículo 3% sobre lo puesto al descubierto, sin mirar el origen, presumiblemente delictivo en la mayoría de los casos, y oprimiendo a los primeros aplicándoles hasta el 45% en muchos casos. Pues bien, conocida la sentencia del Tribunal Constitucional de 8 de junio de 2017, el Gobierno se ha llamado andana, ha negado la mayor, se ha hecho el loco y ha salido en tromba a defender lo indefendible, poniendo a parir al Alto Tribunal, incluso el propio Sr. Presidente, Mariano Rajoy Brey, sí, ese mismo, que cuando le preguntan por otras muchísimas decisiones jurisdiccionales proclama que él no comenta las sentencias judiciales, que las respeta y que las acata. ¡Pues menos mal, que las respeta y acata!, porque poco le ha faltado, ganas no le han faltado, para haber enchironado a los miembros del Alto Tribunal que, por unanimidad, sí, por unanimidad, le han recriminado tal tropelía. Consecuencia de ello, en un país real y verdaderamente democrático, hubiera sido la dimisión en pleno del Gobierno, sin dejar fuera a ninguno. Pues aquí, a mantenerla, a sostenella y no enmendalla, y tomándose a chacota y cachondeo la meritada sentencia.

Pues bien, si pasamos a un real y verdadero país democrático, cual es la República Francesa, en la que el Gobierno que preside Enmanuel Macron, desde hace un mes escaso, ya han presentado la dimisión dos Ministros (ante la amenaza de ser cesados) por estar bajo “sospecha” (esto es importante, sólo por estar “bajo sospecha”) de “conducta irregular”. Se trata de Richard Ferrand, mano derecha del Presidente francés durante la campaña electoral, lastrado por sospechas de nepotismo, y de Sylvie Goulard, ya ex Ministra de Defensa, por posibles irregularidades en el pago de los sueldos a sus asistentes cuando era eurodiputada.  Y es que la mujer del César, además de honesta, ha de aparentar serlo. ¡Chapeau, Monsieur Macron, que podrá quedar libre para poder entonar, en alta voz, la Marsellesa: Allons, enfant de la patrie...!.

Ahí está el meollo, ahí está la diferencia entre la auténtica, real y verdadera democracia allá los Pirineos, y esta meliflua apariencia de democracia o democracia bolivariana y bananera que rige en nuestro país, España, donde el Gobierno entero, sin dejar fuera a ninguno de sus miembros, se salta la Constitución a la torera, dejándola como un klinex después de su uso y siguen viento en popa como si hubieran ganado la decimotercera champion.

Y ahora Montoro, el aún Ministro de Hacienda, sale por peteneras, proponiendo a todos los grupos políticos del Parlamento que se prohíban por ley nuevas amnistías fiscales, riéndose del Tribunal Constitucional y de la generalidad de los españoles, pues bien claro ha quedado, que la sentencia del Tribunal Constitucional ya prohíbe, de cara al futuro, esas nuevas amnistías, pillándose los dedos, pues reconoce el ínclito Ministro de Hacienda “nuevas amnistías”, lo que supone que la suya, la del año 2.012, de Regularización “res de res” que diría Pigdemont, y que consistía en una verdadera, real y auténtica “amnistía fiscal”. Recordándome este epítome a los ridículos Códigos de buen Gobierno del Gobierno,  puestos en vigor por Zapatero y Rajoy, como si no existiera legislación en España que obligue a los Gobiernos a cumplir la Ley.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

28 de junio de 2017

Parece de cajón que un Gobierno de cualquier País del mundo mundial, tiene como función, primordial e indelegable, la de velar por el bienestar de sus ciudadanos, sí, de esos ciudadanos que, al menos en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, son asaeteados a impuestos, tasas y obligaciones, sin que el esfuerzo fiscal que se les exige revierta en su bienestar, antes al contrario, una gran masa de las cantidades que, en definitiva, acaban siéndoles confiscadas, revierten en el bienestar de los políticos. Sí, esos sujetos que se hartan de proclamar que se desviven por el citado bienestar de la ciudadanía, pero que, por fas o por ne fas, acaban viviendo a costa de la citada ciudadanía, sin dar un palo al agua y poco menos, o quizás, más, que un marajá.

De todas maneras esto que digo y reseño no es un escape para aligerar mi frustración, una salida de pata para consolarme del cabreo que me producen estos señores, políticos, que visten de guante blanco y cuyas manos brillan, como si diariamente se desparramaran sobre las mismas varias y variopintas  vaselinas y pócimas, y que asoman blancas como la patita de la madre del cuento de los tres cerditos. Manos blancas, brillantes, lisas, que revelan, de largo, no haber dado un palo en su vida al agua y que, repito, viven a tren de duques y marqueses, cuando no de reyes, mientras sangran al españolito de a pie, al que vejan y al que extraen hasta el último céntimo de euro de su bolsillo, tal como demuestran más de un estudio que sentencian que en este País, vuelvo a repetir y no me cansaré, aún a duras penas, llamado España, el españolito, digo, tiene que trabajar, al menos 181 días para satisfacer la hambruna de parné que exigen el Estado, Las Autonomías, los Municipios y las Diputaciones Provinciales. Es decir, la mitad del calendario anual, o, según alguno, más de esa mitad, por amor al arte para que nuestros mandamases, en cualquier estadio de la Administración Pública, nos pulan y nos dejen en la puta miseria, mientras ellos tiran con pólvora del rey y viven a cuerpo de ídem. Me parece un esfuerzo exagerado, viendo luego a dónde va toda esa ingente cantidad de dinero que supone la exacción fiscal a que es sometido el españolito de a pie, simplemente por ser ciudadano. En cualquier caso, a esa mitad de año, trabajando para otros, sin remuneración a cambio, habría que tener en cuenta la cantidad de tiempo que dicho españolito emplea para satisfacer las demandas de la Administración Pública (autoliquidaciones, impresos por doquier, etc., etc.), lo que supone un importantísimo coste económico, no evaluado por ninguna empresa destinada a estas estadísticas. Pero si alguna se decide y lo lleva a cabo, el montante dinerario que supone esa pérdida de tiempo empleado en la maraña burocrática oficial para satisfacer las demandas de la Administración Pública y volcar sobre la misma hasta las veces que uno hace el amor, la mayoría de las veces, incluso, lo que aún indigna más, haciendo el trabajo que le corresponde hacer a los funcionarios (que para eso están y para eso les pagamos) de las distintas Administraciones Públicas, con la agravante de que tienes que ser un Licenciado Vidriera, o sea, un Supermán en todos los ámbitos, porque a poco que desbarres, la maza que “manu miliari” aplican las distintas Administraciones, sobre tu cabeza, puede llegar a dejarte tetrapléjico, lo que nunca tiene su correlación cuando el error o la actuación, incluso, prevaricadora, de los órganos de la Administración despliegan sus efectos sobre la masa amorfa ciudadana, que tiene que tragarse carros y carretas y aguantar toda la basura que sobre la misma se expande.

Pero, a lo que vamos, ¿quién puede fiarse de este Gobierno? La semana pasada pasé, valga la redundancia, sobre el asunto que debiera tener unas consecuencias demoledoras para un Gobierno, que siendo el primer obligado a cumplir la Ley y que, además, por mandato constitucional está obligado a exigir ese cumplimiento a los ciudadanos, resulta que se salta no la Ley, que ya sería grave, sino la propia Constitución Española, a la torera, se la pasa por el forro o por la entrepierna y, poco menos, que se caga en la misma. Me estoy refiriendo a la recentísima sentencia del Tribunal Constitucional, del pasado 8 de Junio, a través de la cual le da un varapalo de órdago a este Gobierno de listos, que lo deja al pie de los caballos, mordiendo el polvo y desarmado, por atentar gravemente contra los artículos 31.1 y 86.1 de la Carta Magna, amén de utilizar un vehículo inadecuado (El Decreto Ley) para llevar a cabo lo que, a todas luces, fue la amnistía fiscal que pergeñó en el año 2.012, disfrazada, para mayor inri, bajo el eufemismo de “regularización”, en aras a salvar a la Patria del infierno y del subsiguiente fuego eterno que se intuía iba a acabar con nuestras vidas y bienes, por lo que para evitar este holocausto, se abrió la puerta a los defraudadores mayores del reino para aflorar el fruto de sus rapiñas (delictivas o no, que aquí no se miraba la matrícula del vehículo), pagando un miserable 10%, que al final se quedó, en un ridículo 3%, recaudando menos de la mitad de lo que se previó. Excusas que no excusan nada, antes al contrario ponen de manifiesto la arrogancia, la soberbia, la prepotencia y la petulancia de unos señores que se creen los reyes del mambo, porque por la misma regla de tres y en base a esa salvación in extremis del país, bien podrían haber aprobado un decreto ley (convalidado en el Congreso por la mayoría aplastante del PP) en virtud del cual se decretará la condena a muerte de todos los jubilados pensionados: ¿esto sería lícito y legal?.

Pues bien, acto seguido y aún no estando repuestos de las verdades del barquero que el Constitucional cantó a Don Mariano Rajoy Brey y sus secuaces conmilitones del Gobierno, en el que, como puso de manifiesto el día 13 en el Diario “El País”, parece mentira la metedura de pata siendo el Gobierno con más Abogados del Estado por centímetro cuadrado de la historia, lo cual da bastante que pensar, en cómo algunos, a veces, ganan la oposición. Pues bien, ya casi sin capacidad de asombro, ahí tenemos el caso del Banco Popular que por decisión de la Junta Única de Resolución (JUR), dependiente del Banco Central Europa (BCE) y en connivencia con el Gobierno de España, se lo han cargado, dejando a 305.000 inversores (accionistas) en la ruina, ya que han perdido toda su inversión, y todo ello cuado dos días antes el propio Gobierno, a través de su Portavoz, y Ministro de Educación, Iñigo Mendez de Vigo, y del más listo de la clase, el Ministro de Economía, Luis de Guindos, juraban y perjuraban que no había riesgo alguno, tratando de dar confianza a los dichos inversores, y a mayor inri, cuando cuatro días antes, el citado banco había pasado con éxito, los test Estress que Europa impone a la Banca.

Y ya, por si fuera poco y hubiera pocas pruebas de que este Gobierno, o está conformado por un puñado de ineptos, o por un puñado de sinvergüenzas, o ambas cosas a la vez, (recordemos que en el cara a cara en las elecciones de 2.011, el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, no tuvo ningún recato para llamar con todas sus letras, al Sr. Rajoy, INDECENTE), ahora el Banco de España desvela que el “rescate” (Sí, Sr. Rajoy, el “rescate”) de las Cajas de Ahorro superará los 60.000 millones de euros tras privatizar Bankia, concretamente da por perdidos exactamente 60.613 millones de euros, considerando dicha cantidad como una cantidad irrecuperable, o sea, que pagaremos o ya estaremos pagando el conjunto de los españolitos, y no parece que el Banco de España esté por la labor de ir contra este Gobierno, porque a su Gobernador lo ha nombrado este Ejecutivo. Y, ahora, aquí y ahora, vienen a nuestras mentes aquellos mensajes de nuestro aún Presidente del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy Brey, y del Ministro de Economía, Luis de Guindos, amén de toda la pléyade de adláteres, corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros de este Gobierno, que son legión, incluidos medios de comunicación adictos al poder, que se degañitaban, jurando y perjurando, que lo que no era un rescate, sino simplemente un préstamo en condiciones muy ventajosas, no costaría un céntimo de euros a los contribuyentes. Pues bien, ya la tenemos otra vez liada, que ese montante de los sesenta y pico mil millones de euros del no-rescate, vamos  tener que soportarlos el conjunto de españoles, contribuyentes o no. En fin, otra chapuza más de un Gobierno, que por todo lo que se viene viendo y conociendo, y por los tejemanejes del Partido Popular que lo sustenta con los casos de corrupción, por tierra, mar y aire, debería ir haciéndose el harakiri o, más suavemente, debería ir haciendo mutis por el foro, pero sin escaquearse de sus responsabilidades y de su exigencia ante los Tribunales de Justicia.

¿Cuál será la próxima?.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

21 de junio de 2017

¿El tamaño importa?

Miércoles, 14 Junio 2017 22:18

Finalmente el pez grande se comió al chico. En un episodio más de la larga lista de fusiones y absorciones, el gigante Banco de Santander ha adquirido el balance del Banco Popular de los Previsores del Porvenir (conocido como Banco Popular a secas) por la cantidad de 1 euro.

Es bastante común oír que es necesaria la integración de entidades bancarias para su supervivencia. Sin embargo la trayectoria  del Banco Popular contradice tan generalizada afirmación. Hasta el fallecimiento de su presidente emblemático, Luis Valls Taberner en 2006, el Banco se opuso a cualquier fórmula de integración con otras entidades. Estaba el Banco a lo suyo, con un desempeño excelente en el negocio, de forma tal que se consideraba como uno de los bancos más rentables del mundo. Los nuevos gestores, una vez desaparecido Valls, insertaron el Banco en el negocio inmobiliario que vivía el boom por aquellos años, con el objetivo de crecer y crecer y ahí empezaron los problemas, generalizándose los créditos fallidos y la morosidad; si a eso añadimos el hecho de que se confió la dirección del Banco a gestores poco experimentados, el cóctel estaba servido…solo faltaba que alguien quisiera beber ese cóctel y para eso siempre está dispuesto el Banco de Santander.

Pero además la historia no es nueva. No han sido las cajas de ahorros de menor tamaño las únicas con problemas; yo diría que los problemas mayores los han protagonizado las cajas mayores: Caja Madrid, segunda del país, luego reconvertida en Bankia, al producirse la fusión con Bancaja, que era la cuarta en tamaño; Caixa Catalunya, tercera en el ranking de dimensión por balance; Caja del Mediterráneo, quinta….La crisis de las cajas ha supuesto la práctica desaparición de estas entidades, que acumulaban aproximadamente el 50% de los depósitos bancarios y una cifra similar de activos del sistema financiero español antes de la Gran Recesión iniciada en 2008.

Y es que no es el tamaño lo que importa sino el equilibrio; es decir el balance saneado; una adecuada combinación de activos y pasivos y de su vencimiento . Al respecto es pertinente recordar que solo dos cajas de ahorro sobreviven con el estatus propio de estas entidades. ¿Saben Vds. cuales?:  Caja Pollensa y Caja Onteniente; chiquitas, pero hasta ahora (toquemos madera) sanas.

Al sector de las cooperativas de crédito, es decir las Cajas Rurales también le llegó la hora de las fusiones y absorciones. El sector es pequeñito; acumula un 7% aproximadamente del negocio bancario en nuestro país. Y las fusiones no diré que son todas malas; de hecho algunas y muy cercanas a nosotros han supuesto un verdadero éxito, pero por el hecho de que están bien dimensionadas; es decir con adecuado equilibriro entre financiación e inversiones; de hecho subsisten entidades locales pequeñas que continúan a su nivel siendo rentables. El sector de las cooperativas de crédito  es el único que durante estos años no ha precisado ni solicitado ningún tipo de ayuda oficial para sobrevivir; aún así mucho me temo que, consumada la deglución de las cajas, el sector bancario vaya de aquí a poco a por las rurales, para quedarse así con todo el negocio….todo empieza por el desprestigio y luego por la justificación de un tamaño mayor….es algo conocido. Ya pasó, digo, con las cajas, pero antes con la banca pública que formada por diversos bancos confluyó en Argentaria, finalmente absorta por el BBVA…y es que la concentración bancaria tan querida por los grandes se reviste de necesidad, cuando solo es búsqueda de monopolio.

Pedro Gómez Mora es Economista y miembro de ADES CLM

Según el diccionario de Uso del Español, de María Moliner, “catadura” es definida como “aspecto de una persona por su cara” y añade que “se usa con adjetivos que expresan cualidades negativas, como fea, mala, etc.., y pone como ejemplo el siguiente: “No me gusta la catadura de ese hombre”.

Pues bien, esa catadura en cuanto al aspecto de una persona fea, mala, impresentable, perversa, vil, canalla, execrable, infame, injusta, aciaga, funesta, infausta, etc., etc., habría de ser predicada de los miembros del Gobierno de España y, especialmente, del Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, vigente durante la legislatura 2.011/2.015, y, quizás, extensible al actual, donde repiten varios de aquellos miembros que lo conformaron durante aquél cuatrienio.

Pues, al estigma de estar cimentado sobre la base de un Partido, el Partido Popular, del que numerosos miembros y cargos públicos se hallan inmersos en un muy numeroso elenco de casos de corrupción ya en vía judicial (recordemos los más relevantes, la Gürtel, Taula, Púnica, Lezo, y los que te rondaré morena), estando el propio Partido, como tal Partido, imputado, aunque lo sea a título de simplemente beneficiario, lo que ya es de por sí bastante relevante, y con el propio Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey llamado a testificar como testigo, el próximo día 26 de Julio (fecha elegida por el propio interfecto, constituyendo una anomalía de no poca dimensión), a las nueve horas y treinta minutos, y que tendrá que comparecer “en persona”, o sea, presencialmente, vis a vis, ante los Magistrados de la Sala de la Audiencia Nacional que juzga la trama Gürtel, en su primera época, obligado a tal por la propia Sala, ya que pretendió escaquearse al anunciar que lo haría mediante video-conferencia, es decir, a través del “plasma”, tan del gusto del Presidente, y quizás para evitar que su comparecencia lo sea con la ayuda asistida mediante este último sistema, y como tal testigo con la obligación legal de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, ahora, aun no repuesto de este contratiempo, un nuevo varapalo le sobreviene al Gobierno, con la Sentencia del Tribunal Constitucional, recién salida del horno, o sea, de fecha 8 de Junio del presente año 2.017, adoptada por unanimidad, lo que ya de por sí legitima aún más la decisión adoptada, y de la que ha sido ponente el Magistrado Andrés Ollero, ex –Diputado del propio Partido Popular, por la que declara contraria a la Carta Magna, es decir a la Ley de Leyes Española, a la Constitución de 1.978, la disimulada “amnistía fiscal” llevada a cabo por el Gobierno del Sr. Rajoy, a través de la Disposición Adicional Primera del Real Decreto-Ley 12/2012, de 30 de Marzo, no sólo por la utilización de un vehículo impropio y totalmente “ilegal” para disponer la repetida amnistía, cual es el Real-Decreto-Ley, instrumento normativo indebidamente utilizado en un caso en el que resultaba afectado de forma relevante el deber de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos, contraviniendo flagrantemente los artículos 31.1 y 86.1 de la Constitución Española (31.1: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”; y 86.1: “En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-Leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el título I, al régimen de las Comunidades Autónomas ni al Derecho electoral general”.), todo lo cual, en su caso, por afectar a la forma legal en que se llevó a cabo; pero no queda ahí la cosa, como parece que quieren dar a entender los madamases peperos, cuya sentencia les ha pillado con el pie cambiado, que se quedan en ese simple, que no es pequeño, defecto de forma, que parece mentira que alardeando de ser tan listos y cumplidores de la ley, hayan caído en este lapsus tan garrafal como inadmisible, y todo ello por hacer uso y abuso de la mayoría absoluta de que gozaba el Partido en aquella legislatura, plagada de Decretos-Leyes a punta pala, con el único objetivo de imponer su santa voluntad contra todos los demás partidos parlamentarios y evitar el diálogo, el debate y la discusión de las propuestas que eran aprobadas directamente por el Gobierno en la mesa camilla del Consejo de Ministros, y ello que presumen de tener en sus filas a los mejores cerebros en todos los ámbitos. Pues bien, con esta chapuza han quedado retratados en cuanto a su solvencia y cumplimiento de sus deberes y obligaciones fundamentales, entre las que ocupa un lugar preeminente y primera el de dar ejemplo “cumpliendo la ley” que luego, “manu militari” obligan a cumplir los ciudadanos españoles.

Pero no es sólo ese defecto de forma, que, como he dicho y repito, es un gravísimo error, una ilegalidad flagrante, alevosa, temeraria y cuasi delictiva, sino que el Tribunal Constitucional, por una vez y repito de manera unánime, ha hablado claro y contundentemente, pues considera la regularización, expresión bajo la que el Sr. Montoro y todos sus adláteres, trataron de desfigurar lo que en verdad y puramente constituía una “amnistía fiscal en toda regla, como una medida que en lugar de servir a la lucha contra el fraude se aprovecha del mismo so pretexto de la obtención de unos ingresos, lo cual comprota “la abdicación” del Estado de su obligación de hacer efectivo el deber de contribución a los gastos del Estado, y legitima la conducta del defraudador”,  y, a mayor abundamiento, incide el Alto Tribunal, de que el objetivo de conseguir una recaudación que se consideraba imprescindible no puede ser, por sí sólo, causa suficiente que legitime la quiebra del objetivo de justicia del sistema tributario, motivo alegado por el Gobierno, ante el estado de pauperidad del Estado para afrontar el déficit público, motivo que queda totalmente desmontado por el Tribunal Constitucional, que viene a decir, entre líneas, que el fin no justifica los medios, o sea, que no se justifica el incumplimiento de la ley, con la agravante de que se infringe la Carta Magna, en aras de esa lucha contra el déficit, o dicho en román paladino, que no todo vale. Es decir, que con la excusa de la urgente necesidad recaudatoria “con el fin de reducir el déficit público, se establece una declaración tributaria especial para determinadas rentas”, y que no puede aceptarse, y así lo asume el Tribunal Constitucional, con notable y evidente acierto, que establecer medidas como las anuladas pueda constituir “una opción válida de conducta de quienes, de forma insolidaria, incumplieron su deber de tributar de acuerdo con su capacidad económica, colocándolos finalmente en una situación más favorable que la de aquellos que cumplieron voluntariamente y en plazo su obligación de contribuir”. Y ello, con la agravante de condonar todo tipo de sanción o recargo y los intereses de demora, y, en principio, aplicando un tipo reducido del 10% que, por arte de birlibirloque, quedó reducido a una media del 3%. Y, además y para mayor inri, los resultados obtenidos dejaron mucho que desear, al obtener sólo una recaudación de unos escasos 1.200 millones de euros, menos de la mitad que se pretendía, lo que ya, por si sólo, hubiera sido suficiente causa para que el Sr. Montoro, en aquellas fechas, hubiese dimitido como Ministro.

Pues bien, ahora, con el varapalo que el Tribunal Constitucional, recordemos que por unanimidad, que esto es muy importante, ha dejado al Gobierno de España al pie de los caballos, con el culo al aire, dejando al descubierto una infracción mayúscula y un incumplimiento de la Ley, que ya, de por sí sólo, valga la redundancia, debiera acarrear, no solo la dimisión en pleno de este Gobierno de España, sino quizás la exigencia de responsabilidades solidarias en vía judicial.

Después de este varapalo, este Gobierno queda deslegitimizado para iniciar acciones legales contra Puigdemont y el independentismo catalán, porque ¿quiénes son los miembros de este Gobierno, incumplidores de los mandatos de la Carta Magna, para exigir a nadie el cumplimiento de la ley?.

En definitiva, una chapuza más a la que nos tiene acostumbrado este Gobierno, que se cree por encima del bien y del mal, tomando a los españoles por el pito del sereno, tomándoles el pelo cuando no como tontos del haba.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  14 de junio de 2017

Imagino que has oído últimamente: “Se acabó el trato personalizado, los robots nos van a dejar sin trabajo, los Smartphone nos están atontando y distanciando” .

¿Alguna excusa más? Todo esto tiene un nombre, miedo. El miedo a enfrentar una realidad digital, que desconocemos, que nos genera incertidumbre, y esto, motivador para unos pocos, crea temores en muchos otros.

Estamos en la Sociedad de la Información y la Comunicación, donde los avances tecnológicos, en particular desde la llegada de internet, han cambiado nuestra realidad.

 Nuestro “esto es así y lo ha sido siempre” toca su fin. Al igual que se vivió en épocas pasadas, cuando vivir en ciudades era de locos y los aviones eran de ciencia ficción, la realidad digital ha llegado para quedarse.

Pero la tecnología no puede ser el chivo expiatorio. Sólo es un medio que vamos creando para resolver necesidades del ser humano y mejorar nuestra calidad de vida, pero la cuestión se halla en el cómo la utilicemos, para saber la deriva que pueda tomar.

Y, ¿cómo está el trabajo social en todo esto? Me atrevo a decir que a traspiés. El Trabajo Social es una profesión centrada en la persona y sus relaciones. Esta característica de la profesión, ha sido durante las últimas décadas, un factor clave para no integrar la tecnología en nuestro quehacer profesional. Esto, con el paso del tiempo está siendo un lastre. Asumir que al trabajar con personas no se requiere de tecnología, es una excusa que ya “huele”, y que tenemos la obligación moral de enfrentar.

Y argumento, trabajamos para acompañar a las personas, para ayudarles a enfrentar sus baches, y en este camino superar factores de exclusión social. Para combatir esta exclusión, y hablar de inclusión social, las personas o los colectivos tienen que poder participar de pleno derecho en la sociedad.

La alfabetización digital, el acceso y el aprovechamiento de la tecnología, cumplen hoy por hoy un papel fundamental. Por ello, las tecnologías digitales pueden conectar a personas y democratizar el acceso a la información. Con ello alcanzamos una vida plena, o por el contrario, se convierte en un factor de exclusión.

¿Y qué profesionales trabajamos para evitar la exclusión? Nosotros los trabajadores sociales.

Por tanto, tenemos que trabajar para que las personas aprovechen la tecnología para mejorar sus vidas, realizando un uso responsable y crítico de la misma. Y es aquí, donde estamos algo cojos, y debemos ponernos las pilas.

Las redes sociales e internet conectan a personas, y construyen una red de relaciones que pueden mejorar las posibilidades de encontrar trabajo, amistades, apoyo entre iguales… Siempre que se les dé un uso adecuado.

Y antes de que nadie diga “las personas se tienen que conocer cara a cara, no por cacharritos”, os diré que las tecnologías son complementarias a las relaciones tradicionales. Es decir, un uso crítico genera una complementariedad entre estos medios y los tradicionales, no los sustituyen.

Otro elemento importante son las competencias digitales. Estas han pasado a ser un requerimiento indispensable para las empresas que buscan nuevos trabajadores. Por tanto, son claves en el acceso al empleo, uno de los principales factores de socialización que tenemos.

Las oportunidades que aporta internet son infinitas, pero también los riesgos, ¿estamos preparados para educar en un uso responsable de las tecnologías digitales?

El  Trabajo Social tiene un reto importante, su transformación digital. Esto no consiste en atender a las personas por videoconferencia. Sino que debemos entender la realidad digital que nos rodea, y que ha generado un entorno cambiante y acelerado, en el que muchas personas están teniendo dificultades de adaptación.

Y es nuestro deber profesional acompañarles para superar las dificultades,  y esto no será posible si antes no hemos enfrentado nuestros  propios miedos y dificultades.

Sonriamos a la tecnología, no a sus marcas, sonriamos al avance de la sociedad mediante una “tecnología social”, desde una acercamiento crítico y responsable, no consumista.  Aprovechemos los beneficios de la tecnología, trabajando por su democratización, procurando así una sociedad libre, informada e inclusiva.

 

José María Regalado, es Trabajador Social y formador, especializado en Tecnologías de la Información y la Comunicación. Bloguero y miembro del Colegio Profesional de Trabajo Social de Madrid, ha fundado su propio proyecto “Inmersión TIC Academy”, acompañando a personas y profesionales en su transformación digital. http://inmersiontic.es

 

Ante los casos galopantes de corrupción que, día a día, se van destapando dentro del Partido Popular, los mandamases de este Partido no cejan de propalar que el PP es el Partido que más leyes ha aprobado para luchar contra la corrupción y, por activa y por pasiva, que el Gobierno y sus integrantes respetan el trabajo de la Justicia sobre cuyos derroteros en estos casos no debe opinar; y, por si fuera poco, ese mantra repetido hasta la saciedad de que “el que la haga, la paga” y ese otro, no menos trepidante, de que “la justicia es igual para todos”.

Pues bien, llegados a este punto y en relación con una de las piezas separadas sobre la trama Gürtel, en su primera época, la Audiencia Nacional ha desbaratado la pretensión del Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, en su afán de declarar como testigo “por videoconferencia”, desatendiendo los argumentos del cuerpo jurídico del Partido, en su oposición a la comparecencia presencial, por razones de agenda, ahorro y seguridad. Sobre la primera, agenda, porque, entre otras razones, la fecha (que esto ya es una anomalía), 26 de Julio, la puso el propio Presidente; respecto de la segunda, ahorro, por, en su caso, constituir el chocolate del loro, ya que La Moncloa respecto de la Sala donde debe testificar, se halla a unos escasos 18 kilómetros, sin que el desplazamiento acarree un despliegue importante de recursos públicos; y sobre la tercera, seguridad, porque la sede de la Audiencia Nacional donde se desarrolla el juicio contra la trama corrupta liderada por Francisco Correa “cuenta con mayores garantías que las que pueden ofrecer otras sedes empresariales o institucionales” donde el Presidente “ha protagonizado actos y reuniones, y más aún tratándose de “mercados y otros foros populares” donde se llevan a cabo actos electorales con su presencia. Estos razonamientos ni qué decir que han irritado a toda la plana pepera y rápidamente se han puesto a criticar la decisión, que la consideran como la utilización de una doble vara de medir, porque al ex President de la Generalitat, Artur Mas, así como al ex alcalde socialista de Estepona (Málaga), Antonio Caba, entre otros, se les permitió tal  forma de declaración y porque su comparecencia presencial contraría el carácter institucional del Presidente, sin tener en cuenta que éste no comparece como tal, sino como “uno más”. Asimismo, los medios de comunicación adictos al poder (ahora, lógicamente, al PP) han puesto a caer de un burro a los dos Magistrados del Tribunal (Julio de Diego López y José Ricardo de Prada) que votaron a favor de este comparecencia física, contra el criterio del Presidente del órgano, Angel Hurtado, que emitió un voto particular a favor de la práctica del interrogatorio mediante video-conferencia.

Es indudable que el resultado de la comparecencia no sería igual si la misma se realiza por Videoconferencia, que si se realiza presencialmente en persona, pues a nadie se oculta que la inmediatez entre el testigo y la Sala, mirándose a los ojos, arrojará unos más ciertos y claros resultados derivados de la testificación. Y, en cualquier caso, nuestro Presidente siempre y reiteradamente ha manifestado “estar a disposición de lo que decidan los tribunales”. Pues ahora es el momento de ratificar tal aserto sin paliativos. Por otra parte, el Tribunal resalta que no comparece como Presidente del Gobierno sino como ciudadano español, por lo que el ciudadano Rajoy tendrá que ir a juicio de la Gürtel en persona.

Y en relación con este asunto y, dedicado al Presidente, en esta tesitura, le dedico el artículo que, bajo el título que encabeza el presente, publiqué el Viernes, 6 de Octubre de 2.006, en el desaparecido Diario “El Pueblo de Albacete”, pero que goza de una muy relevante actualidad:

 “Esta puede ser desde ahora una nueva expresión para desear el mal a tu vecino, integrándose dentro de las locuciones que conforman nuestro rico, variado y certero refranero español, a la manera, por ejemplo, de ¡ojalá y te dé un dolor de muelas!.

Y es que la condición de TESTIGO en el ámbito procesal, tanto civil como penal, lleva consigo la supresión de todos los derechos de garantías procesales y, por tanto, constitucionales, de una persona, de tal manera que cuando un ciudadano es citado como testigo en una causa civil o penal, sea de oficio, sea a instancia de parte (salvo cuando ésta te lo haya propuesto con anticipación y te haya informado del asunto y demás cuestiones relacionadas con el mismo), resulta que te encuentras en la más absoluta situación de desamparo y de indefensión, pues la película de los hechos podría ser la siguiente: estás tan tranquilo con tus quehaceres y diversiones cotidianos hasta que te llega la citación judicial para comparecer tal día y tal hora en el Juzgado o Tribunal que sea, con la amenaza correspondiente a que nos tiene acostumbrada, con carácter general, la Administración Pública de que de no atender el mandato ni alegar causa justa te parará el perjuicio a que hubiere lugar en Derecho, sin que en muchas ocasiones se especifiquen cuáles sean tales perjuicios, y entrándote el canguelo correspondiente pues de la citación no se infiere la cuestión para que se requiere tal comparecencia y sin información acerca de las partes contendientes, ni de los pormenores sobre los hechos o cuestiones que recaban tu colaboración con la Justicia, con la agravante, a veces, de tener que desplazarte a remotos lugares, con la pérdida de tiempo y dinero consiguientes; y para mayor inri sin poder recabar la asistencia de un letrado, cuestión esencial por las negativas consecuencias que de la propia declaración pueden derivarse para uno mismo. Pero no para ahí la cosa: el testigo es sometido poco menos que a la prueba del polígrafo, pues debe prestar juramento o promesa de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con la conminación, o sea, la intimación por parte de la autoridad judicial, de las penas establecidas para el delito de falso testimonio o de obstrucción a la Justicia, sin que prácticamente, se te permita equivocarte o, simplemente, dudar por no recordar bien los hechos o no responder y guardar silencio sobre cuestiones que, en todo caso, podrían ser utilizadas contra el mismo declarante, contraria y paradójicamente a lo que sucede con las partes contendientes, por lo que el imputado de un delito (por muy execrable que sea) tiene derecho a no declarar contra sí mismo, a no confesarse culpable, en definitiva a mentir cuanto y cuando le pete, así como, insultar y amenazar, incluso de muerte, al Juzgador, como hace poco ha ocurrido respecto de un etarra, sin que pase nada, y siempre con la asistencia de letrado, pues cualquier actuación sin la presencia de éste originará la nulidad de las actuaciones. O sea, que el testigo se halla en una situación semejante a la de un toro cuando sale a la plaza o se le desencajona tras traerlo del campo, con posibilidad de ser baqueteado y vapuleado por todos los implicados.

Y además con el aditamento de que pueda suceder que se entre en calidad de testigo y se salga como imputado, al utilizarse la declaración testifical como inculpatoria del propio testigo y ser sorprendido en una ratonera, tal como ha ocurrido con los peritos del informe 48-Q3-05, tras la actuación irregular, si no incursa en prevaricación, del Juez Estrella Garzón, al haber acometido unas diligencias que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional había ordenado evacuar a los Juzgados de Instrucción competentes, sorprendiendo la celeridad y la contundencia con que ha arremetido contra aquéllos, imputándoles un delito de falsificación de documento público y todo ello con una nítida y espuria intención de arrimar el ascua a las sardinas del Gobierno, tratando de denigrar a dichos peritos, y ya se sabe denigra o injuria que algo queda y quien da primero da dos veces.

Y en relación con lo acontecido, cabe preguntarse: ¿es lícito, o al menos razonable, que un Juez que se presentó a Diputado Nacional en las listas de un Partido Político, lo fuera como militante o como independiente, intervenga en asuntos judiciales en que sea parte o que puedan afectar al Partido bajo cuyas siglas concurrió a aquellas elecciones?. La respuesta nos la da un viejo adagio: la mujer del César, además de honesta, ha de parecerlo. O sea, que no; ni en x años, ni nunca, aunque simplemente sea para salvaguardar la independencia, la dignidad y el honor de la JUSTICIA como tal, si es que queremos seguir manteniendo que nos hallamos ante un verdadero Estado de Derecho.

Es necesaria una reforma urgente de las Leyes de Enjuiciamiento Civil y Criminal y hacen falta Jueces que actúen con prudencia, cautela, sobriedad y serenidad, con independencia y con estricta sujeción a la Ley; y sobran Jueces Estrella cuyo sitio está, más bien, en todo caso, en Hollywood”.

        MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                     7 de junio de 2017

“Más bueno que el pan”, aplicado a personas es sinónimo de “muy bueno”, según se expresa el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, y en una segunda entrada, según el mismo Diccionario, con el verbo “estar” y aplicado a personas, “muy atractivo físicamente”, y en una tercera y última entrada, aplicado a alimentos, “muy bueno de sabor”. Por tanto, aplicado a personas y dentro de éstas, a las del género femenino, hay que concluir que es un dicho o piropo, si se quiere un tanto basto, zafio y barriobajero, para referirse al porte de una mujer, que rozando la perfección o no tanto o más bien, incluso, casi, y siempre dependiendo del gusto y la apreciación del “piropeante”, se lanza al aire al paso de una mujer de bandera para expresar que no pasa desapercibida para el sujeto activo, pudiendo considerarse como un cumplido, si se dice con gracia y ayuno de soez. Y siempre que no encalle con una feminista de pacotilla que se sienta ofendida, pues ya sabemos los intentos por parte de este movimiento de acabar con el arte del piropo.

Por tanto, ya lo tenemos, al paso de una mujer de bandera, no es de extrañar que algún sujeto pueda agasajarla con un puro y duro “estás más buena que el pan”, por referencia a ese producto comestible que, en principio, no parece ser desdeñado por nadie y que, incluso, ejerce un poder o vis atractiva hasta el punto de que no podríamos rechazarlo.

Y ello es así, sin caer en ningún escándalo o exageración desde “in illo tempore”, es decir, desde que tenemos uso de razón y desde que, si lo recordamos, nos empezaron a salir los dientes, y el que se rasgue las vestiduras es porque es un pincelín y quiere comportarse como si, un Petronio cualquiera, fuera el árbritro de la elegancia, o porque está ciego, o porque carece del coraje, valor y arrojo suficientes para dirigir un piropo de tal calibre a una mujer, o porque sus gustos tiran hacia otro lado.

Pues bien, ahí tenemos, como tantos refranes, dichos o frases contenidos en el Refranero Español, tan certero, como a su vez, tan puñetero, en el que sale a la palestra el PAN, que según el propio Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, del que tanto tiro o echo mano, es “comida hecha con harina, generalmente de trigo, amasada con agua y levadura y cocida al horno después de fermentada, en piezas de distintas formas y tamaños”.

Hay multitud de clases de PAN, yo diría que tantas como bocas para comerlo o deglutirlo. Así, pan ácimo (o ázimo), macerado, de azúcar, bendito, candeal, cenceño, de higo, integral, de molde, perdido, pintado, quemado, rallado, sin sal, de centeno, sobado, tostado, de pueblo, etc., etc.

Y no digamos de su uso en numerosos refranes, frases o dichos, como pone de manifiesto el tantas veces mentado diccionario de María Moliner: “contigo pan y cebolla”, expresión más bien humorística que se atribuye simbólicamente a los que se casan o piensan casarse sin tener con qué vivir, o sea, típica frase del superenamorado que para lograr los favores de su presa reconoce no tener donde caerse muerto, pero que es tanto el amor que le profesa, que está dispuesto a casarse con ella aunque finalmente muera de inanición o sujeto a un menú diario de cebolla y pan (sin preguntarse si la susodicha está dispuesta a alimentarse de tal guisa y a sufrir tal tormento), y que queda muy bien para la galería, pero que en la realidad y a la larga, acabaría con dar al traste con ese amor proclamado tan desinteresado que hasta uno puede olvidarse del comer mínimamente decente, aunque la cebolla la pusiera en el cielo el amor paternal de un gran poeta español, el oriolano Miguel Hernández, en sus celebérrimas NANAS DE LA CEBOLLA, dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer en la que le decía que no comía más que “pan y cebolla”: “La cebolla es escarcha/ cerrada y pobre./ Escarcha de tus días/ y de mis noches./ Hambre y cebolla,/ hielo negro y escarcha/ grande y redonda.../, poema musicado y cantado, con notable acierto, por el cantautor Joan Manuel Serrat; “dame pan y llámame tonto”: frase que dice alguien o con que se comenta conducta de alguien que no se da por ofendido con los insultos o las desatenciones, si con ello obtiene una ventaja material; “de toma pan y moja”: expresión ponderativa, especialmente para una buena comida o una persona muy atractiva físicamente, o sea, más o menos, el caso referido en el título de este artículo; “el pan nuestro de cada día”: cosa que se repite con mucha frecuencia y a la que se está acostumbrado; “ganarse el pan”: trabajar y ganar lo necesario para vivir, al que se puede y suele añadir “con el sudor de su frente”: “hacer un pan como unas hostias”: hacer algo que resulta muy mal hecho o de muy malas consecuencias; “negar el pan y la sal”: no reconocer a alguien ningún mérito; “no pedir pan”: no estorbar algo que puede tener utilidad más adelante; “no sólo de pan vive el hombre”: frase que expresa que para que el hombre alcance su plenitud deben cubrirse otras necesidades además de la manutención; “por mucho pan nunca es mal año”: refrán que expresa que lo que abunda, cuando es bueno, no perjudica; “por un pedazo de pan”: por una remuneración miserable; “quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro”: refrán con el que se comenta lo inútil que resulta beneficiar a una persona desconocida; “es pan comido”: ser muy fácil de hacer o de conseguir”; y posiblemente otros muchos quizás no recogidos en los manuales de refranes, pero existentes en el acerbo popular, pues ya he dicho en más de una ocasión, que el refranero es el compendio de la filosofía parda del pueblo, que recoge o recopila las vivencias reales y verdaderas del día a día, de la cotidianidad, en más de una ocasión en plan burlesco o faltón, para resaltar con más amplitud y miras de comprensión lo resultante de las relaciones humanas en el vivir cotidiano y que suelen comprender verdades como puños e irrefutables.

Pues bien, de consuno, o sea, a posta, como suele decirse y con toda la picardía posible, he dejado para lo último ese refrán, según el cual “pan con pan, comida de tontos”, frase que, además de su sentido material, se emplea en sentido figurado para expresar “lo soso o falto de interés que resulta algo que se hace entre cosas o personas iguales, particularmente una reunión de personas del mismo sexo”. Y es que, en relación con este refrán, más de 650 maestros panaderos en España han declarado la guerra a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y al Instituto Cervantes, pidiéndoles que eliminen dicho refrán de todos sus manuales, por ser un refrán que denigra a toda la profesión, a un gran producto y a todos los amantes del PAN; habiendo reunido en una semana casi 3.800 rúbricas en ese sentido, habiéndose adherido, como no podía ser menos, algún personaje que está agazapado a la espera de que surja algo así, en realidad una nimiedad, para salir del ostracismo y dar señales de vida (¡oiga, que aquí estoy yo!), tales como la presentadora de televisión, Tania Llasera, o el cómico Luis Piedrahita, a través de sus cuentas en Twiter, proponiendo la primera su sustitución por “Pan con pan, no es comida para tontos”, o el segundo “pan con pan, comida de todos”. El colectivo ha criticado a la RAE alegando que es “responsable de velar por el buen uso de la lengua” y al Instituto Cervantes por editar “el refranero multilingüe”, pidiéndoles que eliminen este dicho, ya que “no dignifica” un oficio que es “muy sacrificado”. Ni qué decir que la alta institución, la RAE, a través de un portavoz ha asegurado que “como es habitual” en otros casos no entrará a valorar este tipo de peticiones, lo que es una manera educada y fina de hacer oídos sordos y no entrar al trapo cuando se trata de majaderías, a la manera como se expresa José Mota, en el sentido de que, si hay que ir, se va, pero ir “pa ná”, es tontería.

Mas, vayamos por partes: yo me considero un fan acérrimo del PAN, hasta el punto de que no sería capaz de comer sin acompañar la comida con este producto. Es más, creo que,  además, seré tonto de remate, pues en no pocas ocasiones, esperando las viandas me he entretenido comiendo pan a solas, o sea, pan con pan.

Es más, creo que este refrán, en realidad, más certero sería diciendo “PAN CON PAN, COMIDA DE POBRES”, pues en mi niñez fui testigo de aquellos compañeros que, por escasez de medios económicos, deglutían media barra de pan con una sola onza de chocolate o una barra entera sin siquiera media onza.

Y un trozo de pan, para el hambriento ha sido, en no pocas ocasiones, un manjar y un medio para combatir el hambre extrema.

Quizás los panaderos, contra los que nada tengo y me caen bien, pues ya he dicho que para mí el PAN es algo casi sacramental en mis comidas, quieran llamar la atención, en atención, valga la redundancia, a que en los últimos diez años este sector ha perdido  un 20 por ciento de cuota de mercado y los panaderos panaderos venden un 47 por ciento menos en sus establecimientos.

Y es que, las grandes superficies aglutinan un importante porcentaje de consumidores de pan, al encontrar éste a un  muy bajo precio, mientras que hay panaderías en el que el precio del continente supera con creces al del contenido.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

    31 de mayo de 2017

Los auxiliares de ayuda a domicilio, o los técnicos de atención sociosanitaria a personas en el domicilio, son una figura clave en el desarrollo de los Servicios Sociales de Atención Primaria, desde la implantación del Plan Concertado , y posterior  desarrollo de la prestación de apoyo a la unidad convivencial.

Desde los años 80 y hasta el momento actual su cualificación, andadura y formación se ha ido transformando para ir adaptándose a los nuevos perfiles de familias, a los nuevos procesos en su relación con las empresas en las que son contratadas, y en definitiva se han ido adecuando a un sistema de atención que incluye diferentes problemáticas de las familias que van más allá de la mera atención en situaciones de falta de autonomía de las personas.

En todo este devenir de años de trayectoria profesional, paralelamente a la configuración de los Servicios Sociales de atención primaria, y en primera línea a la cabeza de los servicios ha estado el programa de ayuda a domicilio, y por consiguiente las auxiliares.

Trabajadores sociales, educadores sociales y auxiliares domiciliarias o técnicos de atención sociosanitaria en el domicilio, han dado forma y la siguen dando a este recurso imprescindible para el municipio y sus vecinos, importante en contenido por cuanto contribuye a dotar de apoyo y soporte a la familia,  pero escaso en índice de cobertura y financiación.

Estos trabajadores, en su inmensa mayoría mujeres, tienen un lugar de trabajo un tanto especial. “El domicilio”.

Con una jornada que transcurre entre los desplazamientos a pie, en bus o en vehículo y los hogares de las personas a las que atienden, un despliegue de profesionales acuden diariamente a multitud de hogares en pueblos y ciudades.

Estas profesionales pasan a formar parte de una estrategia de apoyo en las unidades familiares previamente valoradas por los técnicos y se mueven entre personas con falta de autonomía personal, potenciando sus capacidades y favoreciendo la permanencia en su entorno.

Por su bagaje profesional y por sus habilidades personales, han de estar dotadas de especiales capacidades para moverse con sutileza y sensibilidad, con la mira puesta en que la persona que se encuentran cada día es única.

Actualmente y sobre todo desde la promulgación de la ley de Autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, desde los Servicios Sociales y desde las Administraciones, asistimos a tener en boca el servicio de ayuda a domicilio como una prestación que puede dar respuesta a multiplicidad de situaciones de atención de la vida diaria de las personas.

Tradicionalmente la ayuda a domicilio daba respuestas en mayor o menor medida a situaciones de atención sociosanitaria y de otra índole en el seno de los hogares. En la actualidad, se prioriza la atención a las personas dependientes que han sido valoradas y que han obtenido grado de dependencia.

Pero hoy no vamos a hablar del servicio de ayuda a domicilio, sino de quienes en primera línea acompañan y contribuyen al bienestar personal y familiar.

Además de hacer su labor en múltiples tareas relacionadas con el cuidado a la persona y en el hogar, estas profesionales son más que ejecutoras de actividades plasmadas por los técnicos en unos proyectos de trabajo. Su quehacer diario, empático, sutil, de acercamiento a la persona, de saber estar, de saber escuchar, y de transmitir, hace que estas profesionales tengan una visión privilegiada de la fragilidad de las personas, y también de sus múltiples fortalezas; de las inquietudes de la familia y del día a día de las personas con capacidades diferentes.

Con profesionales de proximidad como las que integra el servicio de ayuda a domicilio y con una buena gestión y apuesta económica de los servicios de ayuda a domicilio, el lema “envejecer en casa” podría llegar a tener sentido.

Solo hace falta sentarse en una mesa de trabajo con ellas, para comprender el valor de su mensaje, del conocimiento profundo de las inquietudes de las personas, de lo imprescindible que resulta su visión para poder mejorar e incidir sobre determinados aspectos de los servicios de apoyo a las familias.

Para  personas que viven solas y no disponen de familiares, la auxiliar se convierte en un estímulo diario con quien poder compartir el día a día, las noticias, los problemas de la ciudad, y por qué no hasta los achaques.... en definitiva, su labor traspasa la frontera de la realización de un buen aseo, de un buen mantenimiento de la vivienda, para convertirse en un sentirse acompañado y atendido en un momento concreto del proceso vital de las personas. Esto no es algo que se pueda plasmar en los proyectos, ni resulte visible en nuestras memorias de trabajo, pero que está presente.

Especial importancia merece la persona receptora del servicio, de manera que hay que priorizar el modelo de atención centrado en la persona. De esta forma, gustos e intereses y opiniones, constituyen el eje vertebrador sobre el que construir la intervención, llegando a acuerdos, dejando a la persona decidir sus proyectos de vida aun en circunstancias de fragilidad o dependencia.

Queda mucho por avanzar y por construir para mejorar cada día en el servicio de ayuda a domicilio, y no debemos caer en el error de olvidarnos de las experiencias vividas de tantas auxiliares, y de otros tantos familiares, usuarios y profesionales  que conforman entre todos un conocimiento científico  basado en la evidencia. Aprovechar al máximo estas capacidades es capital para construir un sistema de apoyo de calidad a las familias.

 

 Carmen Carrasco Jaramillo. Es Trabajadora Social Colegiada nº 13-133. Coordinadora de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Toledo.

Y por mucho que el Partido Popular alardee de ser Petronio como el árbitro de la elegancia respecto de la lucha contra la corrupción por ser el Gobierno que apoya dicho Partido el que más disposiciones ha legislado para dicha lucha, según dicen, (que sigo pensando, innecesariamente, pues el delito del robo viene penado desde las más antiguas civilizaciones, o mejor dicho, desde Adán y Eva) y quiera echar lastre con la cantinela de que los casos de corrupción que le asolan, por tierra, mar y aire, son del pasado, vemos que lo del pasado es que desde el minuto uno los prebostes peperos se dedicaron al saqueo, como los piratas del Mar Caribe (y ahí tenemos que las raíces del Caso Lezo empiezan a extenderse a Alberto Ruiz Gallardón, allá por el 2.001 y sin contar con las trapisonderías llevadas a cabo por el otrora Ministro del Milagro Económico Español, el ex–Ministro de Hacienda, Rodrigo de Rato y Figaredo, ¡qué contradicción!, desde cuyo pedestal inmaculado propalaba y despotricaba contra el fraude el fiscal y anatemizaba contra los defraudadores), y sin que esa estratagema de nadar y guardar la ropa parezca haber cambiado de aquellos tiempos a los actuales. Por ello, da vergüenza cuando vemos a un gerifalte del Partido Popular salir a la palestra, con cara de cordero degollado, alentando la teoría de la conspiración o echando balones fuera hacia la prehistoria, como si la lacra de la corrupción no les alcanzara a ellos, teniendo en cuenta que, visto lo visto y lo que está por ver, esa lacra corrupta parece dejar huella  indeleble en sus miembros, a la manera como el bautismo la deja en los bautizados.

Y, en fin, yo me pregunto también, si no entra dentro de la corrupción y viola toda norma del Ordenamiento Jurídico, que se pueda echar mano de la Caja Pública de Caudales, para uso personal de un Partido Político concreto, tal como ya ha hecho el Partido Popular, a través del Gobierno de España, presidido por Mariano Rajoy Brey, que ha comprado el voto de los cinco escaños que el PNV detenta en el Congreso de los Diputados, a razón de 500 millones de euros cada uno de ellos, o sea, 4.000 millones de euros del ala en total, sin que sepamos a ciencia cierta qué otras prebendas y privilegios se encierran dentro del pacto Gobierno-PNV, sobre el cual el Portavoz de los Nacionalistas en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar, deja una amplia interrogante, al subrayar que “lo que antes era imposible, ahora es posible”, dejando, una vez más, con el culo al aire al partido de Albert Rivera, Ciudadanos, al que le han colado un nuevo gol y que sigue encantado de haberse conocido y más feliz que una perdiz,  sin que parezca enterarse de “ná”, y sobre el que en la Tribuna de opinión del diario El Mundo, el pasado sábado día 13, Enrique Calvet, titulaba su artículo “El escándalo del Cupo vasco”; previéndose otra compra igual respecto del voto del parlamentario de Nueva Canarias en el Congreso, Don Pedro Quevedo, o lo que podríamos denominar, como si de una película se tratara, “el disputado voto del diputado Quevedo”, y todo ello para seguir sentado en la poltrona y tratar de seguir poniendo tierra por medio de cuántos escándalos están, no salpicando, sino pillando de lleno a dicho Partido, pues no hay que obviar que el Gobierno es el que nombra al Fiscal General del Estado, y ya hemos sido testigos de la defenestración de Consuelo Madrigal, por su reticencia a cumplir las órdenes del Sr. Ministro de Justicia, para sentar en tan importante cargo público a un adepto al Gobierno, el Sr. Maza, que por más que publicite su independencia y su sumisión al cumplimiento estricto de la Ley, se le ve entre ceja y ceja la deriva que van tomando sus decisiones, tendentes a entorpecer, impedir e interferir en las decisiones de sus subordinados y en la marcha de las causas judiciales que, poco a poco, van minando la credibilidad de un Partido que empieza a estar contra la espada y la pared. Y ahí tenemos, la reciente “reprobación” llevada a cabo en el Congreso de los Diputados, tanto del Fiscal General del Estado, Sr. Maza, del Fiscal Anticorrupción, Sr. Moix, como del Ministro de Justicia, Sr. Catalá, ¡menuda terna para unos miuras!, con el voto favorable de todo el arco parlamentario, con la excepción de los solos votos del Partido Popular.

Y aquí parece también ser cómplice la Unión Europea, quizás porque el Sr. Rajoy sea el mejor y el más aventajado alumno de la Merkel (que es a la postre quien está gobernando Europa), por lo que parece mirar también para otro lado o más bien cerrar los ojos, si no, no se entienden las declaraciones del actual Presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, en un discurso en el Instituto Europeo de Florencia, de que “Italia debe mirarse en el espejo de España”. ¡Qué Dios le conserve la vista!. Pese a que ya parece estar hinchándose la Unión Europea del grado de corrupción a que se está llegando en España, especialmente ese partido que aún no se atreve a mencionar, o sea, el Partido Popular, como lo demuestra el último informe de la Comisión Europea, en su reunión del día 22 de mayo, en el que censura expresamente a España por la corrupción y al Ejecutivo de Mariano Rajoy de que no disponga de “una estrategia para prevenir y mitigar los riesgos de corrupción”, la cual sobrepasa ya varias líneas rojas con los casos Lezo, Púnica, Gürtel, Taula, Bárcenas, Pujol, ERE, etc, lo que supone una super-excepción para unos países verdaderamente democráticos, en los que cualquier Ministro por afilar un lápiz de su propiedad con un sacapuntas propiedad del Estado, dimite ipso facto sin que nadie le tenga que empujar a ello.

En fin, recapitulando, España: ¿Estado de Derecho? Desde luego, que dados los hechos y datos que observamos en el día a día en nuestro país y ya constatados, sin que quepa prueba en contrario, pero no de ahora, sino desde que empezamos a caminar desde la llamada Transición, aunque quizás ahora, en la actualidad, con agravantes y más severamente, pues ya sabemos que si de una enfermedad grave el paciente no mejora o da señas de curación, la dicha enfermedad se hace crónica y cada vez hará que dicho paciente avance en “empeoría”, quizás, hasta llevarle a la muerte, debemos concluir que España, “Estado de Derecho” ni por asomo, sobremanera al no existir esa independencia, imprescindible e inexcusable, que pregona incluso nuestra Constitución, entre los tres Poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo, y Judicial, por lo que la conclusión definitiva es: España, República bolivariana o bananera, cercana a la Venezuela de Maduro a quien tanto critican nuestros políticos y nuestros medios de comunicación, sin querer mirarse al espejo. Por ello causa risa o grima o dan ganas de llorar, cuando algún plumilla de pro (¿existen?) se queda más ancho que largo, cuando resume su intervención recapitulando: “España, que es una democracia consolidada”. En fin, ser ciegos por naturaleza, o por interés, o adolecer de una mentecatez supina. Juzguen ustedes mismos.

Y mientras tanto, el Sr. Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, huido y escondido en China (estado totalitario, regido por dictadores) alardeando de la fortaleza económica de España e instando a los chinos a que apliquen las medidas que él ha adoptado para nuestro país, sin advertir el estado de miseria, pobreza, angustia y deterioro del  más del 50% de la población española, a la que ha abocado con sus sucesivos recortes, ajustes y supresión de derechos. Y es que, la ignorancia y la arrogancia son la madre de no pocos males para los ciudadanos. Y por si fuera poco, tomándose a cachondeo la reciente elección de Pedro Sánchez como Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, al que dice no haber tenido tiempo  por razones de agenda de felicitarle por su extraordinario, brillante y aplastante triunfo, pero sí, para llamar, a la misma hora, a Florentino Pérez y felicitarle por la consecución del Campeonato de Liga por el Real Madrid, Club de Fútbol. En fin, una muestra más de no saber estar a la altura del cargo que ocupa.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  24 de mayo de 2017

Y es que, ahora, con la erupción de la corrupción como la de un volcán que regurgita su lava ladera abajo de la montaña y que va a dejar en mantillas a la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., que dejó sepultada Pompeya y acabó con todo rastro de vida humana, animal y vegetal en la misma, este tipo de Entidades que, como he dicho anteriormente, huelen a podrido y su hedor es poco menos que el hedor de la muerte (económica), creadas para lograr una financiación adicional, cuando no ilegal o irregular del propio Partido Político, y que cubren, además, otro papel cual es el de colocar en ellas a sus acólitos, adláteres, corifeos, paniaguados y mamandurrieros, debieran desaparecer del mapa, y el Partido que considere necesario las mismas, que las financie con sus propios fondos que ya salen del erario público o con aportaciones de sus militantes y simpatizantes.

Y la prueba del algodón, de que algo oscuro se mueve entre las bambalinas de dichas Fundaciones, nos la ofrece recientemente el ridículo que las Fundaciones ligadas a Partidos Políticos, han hecho en el Índice de Transparencia del Observatorio de Think Tanks españoles, pues con excepciones como el “Instituto 25M”, ligada a Podemos (¡quién lo iba a decir con el populismo que desde las esferas de poder tratan de sepultar a dicho Partido!) y otras desvinculadas de Partidos Políticos, también destinadas a laboratorios de ideas, como el “Instituto Elcano”, la “Fundación Ecología y Desarrollo” o la “Fundación Bofill”, amén del “Circulo de Empresarios”, que lidera el ránking, desde FAES, vinculada al Partido Popular (o ¿ahora no?) a la “Fundación Pablo Iglesias”, vinculada al PSOE, amén de otras vinculadas a otros partidos políticos, reciben un cero en indicadores básicos como son sus fuentes de financiación o su contabilidad, lo que supone una opacidad inadmisible en este tipo de Fundaciones, que viven del momio,  y genera la duda de ¿qué no pueden contar a estas alturas las Fundaciones vinculadas a ciertos Partidos Políticos?

Pues bien, ante el rifirrafe habido entre Don José-María Aznar, ex–Presidente del Gobierno y ex–Presidente de Honor del Partido Popular, y el Sr. Don Mariano Rajoy, Presidente del Partido Popular y, por la gracia de Ciudadanos y del PSOE golpista, a la vez, Presidente del Gobierno de España, y el papel que, desde dicho encontronazo, parece haber adoptado la Fundación FAES, que parece haberse desligado de dicho Partido, rehén de Aznar, y a la vista de lo que parece cocinarse dentro de este tipo de Fundaciones , Don Mariano, que no corre, pero que, cuando le interesa, vuela, ha empezado a mover los hilos, nada más y nada menos, que para crear no una Fundación, sino una “Macrofundacion”, o sea, la madre de todas las fundaciones. Los trabajos, dicen, ya han echado a andar, y la previsión es que la nueva Fundación esté lista a finales de Mayo o Junio, proyectando su presentación en sociedad que será “por todo lo alto” (como no podía ser de otra manera dados los objetivos que pretende), según apuntan, previendo poner a su frente una persona que tenga un perfil intelectual con un amplio bagaje cultural, sin que tenga que ser un político del primer nivel (me pregunto, ¿es que los políticos tienen algún tipo de nivel cultural y de sapiencia?. De haberlos, exijo que me los presenten). En cualquier caso, viendo cómo funcionan los Partidos Políticos, con tintes absolutamente antidemocráticos y totalmente de espaldas al mandato Constitucional contenido en el último inciso del Artículo 6 de nuestra Carta Magna (“su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”), sino más bien lo contrarío, oligárquicos y con tintes totalitarios, mucho me temo, o sea, más bien aseguro, que esa persona será nombrada a dedo y será  de las que digan amén y coman en la mano de Rajoy. Y es que desde la dirección del Partido Popular, tajantemente, se ha aseverado que “FAES acabará desapareciendo. No tiene sentido sin tener de referencia al partido. Por tanto, no se trata de sustituir a FAES con otra fundación sin Aznar, porque en sí misma FAES irá perdiendo relevancia. Y más en cuanto pongamos en marcha otro “think tank” que se identifique con el Partido Popular”. Y es que Rajoy “quiere que el partido cuente con el apoyo de una fundación fuerte y que sea referente en el pensamiento del centro derecha”. En definitiva, que éramos pocos y parió la abuela y repito, la cabra tira al monte, y ante cualquier resquicio para meter la mano en la Caja Pública de Caudales, directa o indirectamente, cuyos fondos son allegados con el trabajo y el sudor, cuando no también con la sangre, de los ciudadanos contribuyentes, en este Estado Confiscatorio, es mejor ponerse en marcha, hoy, que dejarlo para mañana.

Y mientras pergeñamos instrumentos formales y revestidos de la más absoluta legalidad para continuar erre que erre con el trinque, ya sea de forma directa, ya indirecta, para seguir montado en la burra y mantener el ritmo de vida de un “bon vivant”, aun a costa del ciudadano de a pie o de quien haga falta y se ponga por medio, el Instituto Nacional de Estadística (INE), en la reciente “Encuesta de condiciones de vida. Año 2.016”, elaborada con los datos de la renta de 2.015 y publicada el pasado 25 de Abril, una vez más, ha hecho encenderse todas las alarmas, al concluir que uno de cada cinco españoles se halla en riesgo de pobreza, concretamente el 22’3 por ciento de la población, aunque el porcentaje se eleva al 27’9 por ciento, si se utiliza el indicador Arope (siglas de At Risk Of Poverty or Social Exclusion) que  es el que figura en la estrategia europea 2.020 de la UE. Cada año uno de esos españoles vive con menos de 8.209 euros al año; el número de hogares que llega a fin de mes con mucha dificultad afecta al 15’3 por ciento (habiendo crecido dos puntos); el 38’1 por ciento de los hogares no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos; cuatro de cada 10, no puede irse de vacaciones ni una semana al año; y uno de ellos se retrasa en los pagos de su vivienda (hipoteca, alquiler, gas, electricidad, etc.), y resalta también la baja intensidad de empleo y la carencia material severa, como no poder comer carne, pollo o pescado cada dos días, no poder tener coche, calefacción o lavadora, o no disponer de 650 euros para gastos imprevistos, alertando de que los mayores de 65 años y los menores de 16 son los más perjudicados, y por Comunidades Autónomas señala las tasas de riesgo de pobreza más elevadas en Andalucía, Canarias y Castilla-La Mancha, siendo en esta última Comunidad, la nuestra, en la que casi un tercio de la población está en esta situación de riesgo de pobreza. Díganme ustedes cómo puede subsistir una persona con un ingreso de 8.209 euros anuales. Y mientras tanto, choca esta carrera frenética de los Partidos Políticos por ver quién agarra más ingresos, bien sean a través de subvenciones (cuya legalidad empiezo a cuestionar) o directamente de la Caja Pública de Caudales o indirectamente a través de Concesiones a empresas particulares o públicas, mediante las oportunas mordidas o comisiones, que aquí, como en los sorteos de la Lotería, entran en el bombo todos los números.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

17 de mayo de 2017