Deberes y alcohol (Extrambote)

Miércoles, 28 Diciembre 2016 06:20   Miguel Ángel Vicente Opinion
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Éramos pocos… y parió la abuela. Aún está coleando la martingala montada sobre el  “DEBERES SI O DEBERES NO”, amén del trasiego que debe recorrer la Subcomisión de la Comisión de Educación en sede parlamentaria en busca de “El Dorado”, o sea, de una Ley de Educación que sirva a la finalidad que su propio indica, a fin de que las generaciones venideras que, algún día, Dios mediante, han de ponerse en el puente de mando para gobernar este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, y recuperar el Estado de Bienestar Social que la avaricia de nuestros políticos, nacionales e internacionales, con la Merkel en Europa y nuestro ínclito Presidente del Gobierno, Sr. Rajoy Brey, en España, han hecho añicos, a base de recortes, ajustes y supresión de derechos a cargo y costa de los ciudadanos de a pie en general, sumiendo a los pueblos otrora considerados desarrollados en un estado de paupérrima miseria y pobreza, que bien podría decirse que la época que nos ha tocado vivir acaso sea la peor de la historia de la humanidad, incluyendo la del Medievo, y como buenos personajes negros (no por el color, sino por la opacidad), desaprensivos, impresentables y criminales, en todos los ámbitos y términos y que les importan un bledo esos ciudadanos, bastando, como un botón de muestra, la reciente comparecencia de la Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, ante la justicia francesa por el “caso Tapie”, ante la que la misma alegó “ignorancia”, y tras considerarla “culpable por negligencia”, se le exonera de culpa en base al alto cargo que desempeña y seguirá al frente de la susodicha Alta Institución, pese a que su “ignorancia” y “negligencia” le haya costado al pueblo francés 404 millones de euros. Y si no quieres caldo, ahí tienes cuatro tazas, que para eso la alta política se blinda antes sus dislates y sinvergonzonerías.

Pues bien, retomando el hilo conductor de este nuevo artículo, ahora, la nueva Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Monserrat, como en su Ministerio no tiene problemas que resolver y todo marcha viento en popa, pisándole los callos a su compañero de Gabinete, Iñigo Méndez de Vigo, a la sazón Ministro de Educación, metiéndose en camisa de once varas y donde no la llaman, ha lanzado un órdago a la chica y a la grande, y ya puestos en el trance, también a los pares, se ha descolgado con lo que denomina proyecto de “ERASMUS NACIONAL”, por mímesis con el “ERASMUS EUROPEO”, con la finalidad de que los jóvenes y “jóvenas” de 3º y 4º la ESO y de 1º y 2º de BACHILLERATO, emigren de su región de residencia a otra a fin de realizar uno de esos cursos allende sus fronteras nacionales. De manera, según la ministra, que “un estudiante del IES Scola Intermunicipal del Penedés podría ir al IES Santa Catalina de Burgos de Osma  (Soria)”, no de Burgos, a cuyo error nos podría inducir el topónimo, para lo cual el menor debería “ser acogido por una familia que tenga un hijo en ese centro”.

Ese gran invento, parecido a un parto de los montes, cuya autoría reclama la Ministra, que más bien habría que denominarlo de “engendro”, se denominaría “Programa Cervantes”, con motivo del cuarto centenario de la muerte del inmortal escritor, autor del “Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, Don Miguel de Cervantes Saavedra, que si levantara la cabeza, probablemente volvería a considerar gigantes a los Molinos de Viento de la Mancha, ese lugar de cuyo nombre no quería acordarse.

Con el informe PISA poniéndonos, en materia educativa, en nuestro sitio, que no es otro que el de la mediocridad más absoluta y sangrante, sólo se necesita que nuestros jóvenes tengan un año sabático, a la manera del “Erasmus Europeo”, y teniendo en cuenta los Reinos de Taifas en que se han convertido nuestras Comunidades Autónomas y el bilingüismo en algunas de ellas, unido a los diferentes sistemas educativos vigentes en cada una de las mismas, mucho me temo que estos jóvenes emigrantes o migrantes, se hagan la picha un lío. Y a ver quién es el guapo (o guapa) que pone una Pica en Flandes y asume la responsabilidad de hacerse cargo de un menor (de su padre y de su madre) durante todo un curso escolar, aunque siempre habrá quien transite por la temeridad creyéndose el más moderno del mundo.

Y es que, si más de un joven no se adapta en su entorno y escuela naturales al ritmo que debe seguir es ésta, raro será que se adapte en tierra extraña, lejos de su entorno familiar, colegial y social, teniendo en cuenta la escasa edad de los mismos. Pero, en caso de prosperar en el dislate y, seguimos diciendo, a la manera de su hermano mayor “ERASMUS EUROPEO”, el Programa, sí o sí, debe resultar un éxito sin igual, de manera que como en aquél, los jóvenes que se acogieran a este invento, deberían alcanzar la excelencia, aunque esta se fundamente en una entelequia, que esto es lo que ocurría (porque yo lo viví como profesor asociado de la Facultad de Derecho de Albacete de la Universidad de Castilla –La Mancha) y me imagino que seguirá ocurriendo, que sin tener ni repajolera idea se les calificaba a los llamados “Erasmus” con notas de Sobresaliente, porque, en definitiva, el sistema no podría ser un fracaso, lo que iba y va en paralelo al fiasco que constituye la propia Unión Europea (La UE), creada para que los políticos y las grandes fortunas puedan seguir viviendo del fruto del trabajo que, con sudor y lágrimas y, a veces, con sangre, procede de los ciudadanos de a pie, a los que se hace ver que viven en el mejor de los mundos, integrándose, cada vez más y con mayor ahínco, en una masa de carne con ojos, carentes de voluntad e inteligencia, resultado de una política sedicente y torticera dirigida a la “idiotización de las masas” o, como califica Juan-Manuel de Prada, “la cretinización de las masas”. Y el pueblo, encantado de haberse conocido, incapaz de lanzar un grito desesperado y de socorro ante la maleación a que, día tras día, es sometido por la autoridad competente.

Como no podía ser de otra manera, al Ministro de Educación Iñigo de Méndez de Vigo, le parece una idea “enormemente interesante”, que merece la pena “estudiar entre todos”.

En el ámbito docente, esta enorme e interesante idea no genera sino dudas y reticencias. Así, para el Presidente del sindicato de profesores ANPE, Nicolás Fernández Guisado, dada la enorme brecha educativa que existe entre las distintas Comunidades, como puso de manifiesto el Informe PISA, “habría que cambiar la Lomce para que en todo el territorio se estudiase exactamente lo mismo. A día de hoy, hay asignaturas que en unas regiones se dan en un curso y en otras, no”. Para el Presidente de Educación del Sindicato CSI-F, Mario Gutiérrez, no se ve mucha justificación a este proyecto, ya que “…mandar a un crío de Madrid a Asturias en plena adolescencia no tiene nigñun sentido educativo”. Y el Secretario General de FSIE, mayoritario en la concertada, Jesús Pueyo, cree que este proyecto puede originar muchos problemas con los estudios: “en el caso del Bachillerato no hay que olvidar que se están jugando el acceso a la Universidad”, amén de la “enorme responsabilidad que implica para las familias de acogida hacerse cargo de un menor durante todo un curso escolar”.

En realidad, si el Gobierno y la Ministra de Sanidad quieren fomentar la “cohesión territorial, además de favorecer la movilidad de nuestros estudiantes”, tal como expresa la Ministra, y que los jóvenes se quiten el polvo de la dehesa, lo ideal sería reimplantar el Servicio Militar Obligatorio, para hombres y mujeres, en plano de igualdad, y eso sí que sería un ejercicio de aprendizaje en la disciplina, la  obediencia, el orden y el servicio, en definitiva, a la Patria.

Y como el hombre, en este caso la mujer, y en especial el español o española, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, nuestra “Ministra de los jóvenes” tal como se autodenomina la misma en una entrevista en el Diario “ABC” de ayer martes, 27 de diciembre de 2016, se explaya proclamando “que la movilidad juvenil favorecerá una generación de jóvenes más emancipada, emprendedora, solidaria y con una visión global de España”, a lo que se podría espetar que para alcanzar estos fines sólo bastaría a estos jóvenes escuchar con atención los mensajes de Navidad de nuestro Monarca Felipe VI.

Lo demás no deja de ser un artificio, unos juegos florales, unas palabras que se las lleva el viento, sin contenido y sin continente, un querer y no poder, un deseo de marcarse un farol, y lo dicho: “ERASMUS POCOS Y PARIO LA ABUELA DOLORS”.

Una precisión en cuanto que este artículo, que debería ser la entrega número VIII de la saga, lo añadimos como “estrambote” a la misma, que, como la inmensa mayoría de los lectores habrá comprendido, y para los no avezados en el arte de la poética, dicho término, según el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, significa el “conjunto de versos que se añade, como un complemento, al final de una composición poética; particularmente, del soneto”. Y usando y abusando de una licencia literaria, por trasposición, lo utilizo aunque el conjunto de los artículos al que el presente pone punto y final (al menos, de momento), tenga poco de poético y menos de romántico.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

28 de diciembre de 2016