Deberes y alcohol (VI)

Miércoles, 14 Diciembre 2016 08:22   Opinion
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Bien, ya tenemos sobre la mesa el informe PISA sobre la Educación relativo al año 2.015, en el que, con carácter general, se detecta un cierto avance en el nivel educativo de nuestros alumnos de 15 años que, en lectura superan  con 496 puntos la media de la OCDE (493), en Ciencias lo igualan con 493 puntos y en Matemáticas aún andamos renqueando, 486 puntos, frente a los 490 de la OCDE. Para que no nos vayamos por los cerros de Úbeda, hay que señalar que en puntos, 40 puntos PISA equivalen a un año de conocimientos adquiridos. Por ello, si nos comparamos con, digamos, el medalla de oro olímpico respecto del informe, que es Singapur, con 535, 556 y 564 puntos, respectivamente, sobre las materias antedichas (Lectura, Ciencias y Matemáticas), el resultado que nos da es el siguiente: los alumnos españoles, en Lectura, con respecto a Singapur, llevan un curso de retraso; en Ciencias un curso y medio de retraso; y en Matemáticas dos cursos de retraso.

No obstante, como se comprende, y no podía ser de otra manera, nuestra autoridad educativa, en este caso, el Ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo, ha recibido con excesivo alborozo y demasiadas alharacas, los resultados a que nos venimos refiriendo, sobre los que ha manifestado que son “muy satisfactorios”, y nuestro Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey (que parece vivir en el País de las Maravillas con todo su Gobierno y, en especial, la Ministra de Trabajo Fátima Bañez), ha tuiteado que “España rompe la brecha educativa y se sitúa, por primera vez, en la historia, al nivel de los países más avanzados del mundo”. ¡Ahí es ná,... no puedo, no puedo, que diría Chiquito de la Calzada!). Como se ve, para nuestras más altas instancias en el plano político, en materia educativa, hemos roto el techo y hemos conseguido algo así semejante al hito histórico que supuso para el mundo civilizado el Descubrimiento de América, por Cristóbal Colón. Supongo que, después de recibir con tal alegría los resultados antedichos, habrán brindado por todo lo alto y se habrán quedado más anchos que largos, felicitándose recíprocamente por tal logro “histórico”.

Nos alegramos, qué duda cabe, del avance que para la Educación en general en España, suponen estos resultados; mas, una vez pasado el atolondramiento de las cifras en sí y la borrachera abducida por las mismas, y entrando a analizarlas con los datos objetivos que hay que tener en cuenta, nos damos cuenta, valga la redundancia, que las mismas no son para lanzar cohetes y, menos aún, para que los responsables últimos de la Educación en nuestro país (léanse Iñigo Mendez de Vigo y Mariano Rajoy) hagan una lectura torticera del informe PISA para con respecto a nuestros alumnos, y, como siempre y como ya nos tiene acostumbrado el Gobierno, aunque no lo consigan totalmente, quieran confundir a la opinión pública y traten de hacernos tragar carros y carretas, ruedas de molino o hacernos ver que los burros vuelan, pues por ser quienes son y, por tanto, por ello, deberían hacer un análisis real y sosegado sobre los resultados del informe PISA y no lanzar las campanas al vuelo, entre otras cosas porque no todos los españoles somos militantes del PP, ni todos somos simpatizantes del PP, ni todos hemos votado al PP, para asumir, como corderos degollados y a ojos cerrados, las consignas que parten de Génova o de La Moncloa, en este caso. Y es que, por esclarecedor, real e irrebatible, basta asomarse al Editorial del diario “El Mundo”, del día 8 de este mes y año, del que transcribo, literalmente, el siguiente párrafo: “El Gobierno ha reaccionado con júbilo ante los resultados del último informe PISA. Nunca antes el rendimiento de los alumnos españoles de 15 años había superado la media de la OCDE en Lectura, igualado la de Ciencias y casi alcanzado la de Matemáticas...Sin embargo, lo cierto es que un análisis sosegado del estudio muestra que el Ejecutivo se ha hecho trampas en el solitario a la hora de calificar las evaluaciones. Es irrebatible que los estudiantes nacionales se alinean con los de la OCDE, así lo demuestran los datos, pero ello no se produce porque hayan mejorado significativamente, sino porque ha bajado el nivel medio. Para mayor inri si echamos la vista atrás hasta la fecha en la que se empieza a realizar el informe PISA, observamos tristemente que nuestros jóvenes apenas han progresado desde 2.000. La realidad es que todavía seguimos muy lejos de los países más avanzados. La distancia es descomunal con Estados como Singapur, Canadá o Finlandia, mecas de la excelencia educativa. A la vez, si ponemos el foco en España, vemos cómo la brecha entre las diferentes comunidades autónomas se ha hecho tan profunda que si sólo nos fijásemos en estas notas nadie creería que pertenezcan a la misma nación. En Ciencias y Lectura, por ejemplo, los andaluces van un curso y medio por detrás de los catellanoleoneses”.

Pues bien, ante esta realidad, no cabe otra cosa que hacer autocrítica, como ha señalado el Presidente del Gobierno del País Vasco, Iñígo Urkullu, en cuya región los alumnos sólo aprueban en matemáticas, bajando en las tres competencias y situándose tercera por la cola en Ciencias; o, como en Canarias, la Consejera de Educación, Soledad Monzón admitió que “no son datos para estar contentos ni satisfechos” y animó a la comunidad educativa a seguir trabajando en la mejora de resultados. Por otra parte, es de resaltar que la presencia de centros concertados en Navarra, cuyos alumnos obtienen entre 30 y 50 puntos más que los estudiantes de los centros públicos, es bastante elocuente y echa por tierra la lucha que se ha abierto, desde la izquierda más radical, para acabar con este tipo de enseñanza. Y siendo de resaltar que Andalucía y Extremadura se retrasan un curso y medio respecto a Castilla y León.

Lo que no es de recibo es tratar de negar la realidad, tal como se ha hecho desde la Junta de Andalucía, achacando los malos resultados de los alumnos andaluces a que se escogieron para la muestra los peores colegios, lo que, de ser cierto, ya es indicativo de que algo no funciona en la dicha Autonomía, cuando se reconocen la existencia de centros educativos malos o muy malos, no teniendo otra ocurrencia la Consejera de Educación de la citada Comunidad, Adelaida de la Calle, que repartir las culpas de tan notorios retraso y atraso entre el Gobierno y la OCDE, remontándose, como excusa, a la herencia del franquismo. No sé yo, en realidad, si los retrocesos, tanto en Extremadura como en Andalucía, se deban a la falta de incentivación de los jóvenes que, quizás, anhelen llegar a la mayoría de edad laboral para que cualquier alcalde de chirigota les firme las cuatro peonadas que les faciliten el acceso al PER, y estudiar y trabajar que lo hagan otros.

Quizá, esta brecha entre Autonomías, no sea sino la culpa de la disfunción de la educación en nuestro país, en el que existen diecisiete sistemas educativos, tantos como Autonomías, y ahí es, donde sin lugar a dudas, perdemos la batalla en un tema tan trascendental para un país cual es la educación y la formación de las futuras generaciones que habrán de coger el relevo, el timón y el testigo para que un país, en todas sus estructuras, pueda seguir funcionando y ofreciendo a sus ciudadanos un Estado auténtico y veraz de Bienestar Social. Por ello, no sería descabellado rescatar las competencias en Educación por el Estado, del que, quizás, nuca debieron salir. Pero, llegados a este punto, a ver quién es el guapo que le pone  el cascabel al gato.

Encabezan el ránking PISA 2.015 países tales como Singapur, Japón, Cánada, Finlandia y Corea del Sur, entre otros, cuyo secreto no es otro que la disciplina, el respeto al profesor, el estudio intensivo y la prevalencia del esfuerzo en pos de la excelencia. Valores que, por lo general, son denigrados en nuestro país, en el que, tras la convocatoria de la huelga de deberes durante el mes de noviembre, patrocinada por la CEAPA, o sea, por los padres y las madres de los alumnos, en un contrasentido oceánico, no parece sino querer trasladar las riendas de la educación a los propios alumnos, lo que es inédito e inaudito hasta en Zambia o en la República del Congo.

Habrá que ser exigentes con esa Subcomisión que dentro de la Comisión de Educación del Congreso, va a realizar ese informe tan necesario como esencial que necesitamos, para revitalizar la Educación de nuestro país y ésta se configure para la finalidad que su propio nombre indica: Educar y Formar a los jóvenes, y no se dejen llevar por los cantos de sirena, que parten de los propios medios de comunicación, tal como el Diario “La Razón”, de fecha 7 de diciembre del corriente año.  expresa en un artículo de Rocío Ruiz en el que por título indica “El sistema educativo funciona”, con tal de bailarle el agua al Gobierno.

Esperemos que este inicio no sea un espejismo, sobre todo conociendo, como conocemos, que la cabra tira al monte, y consensuar, debatir, pactar, dialogar, va a suponer un auténtico calvario para el Partido Popular y sus huestes, acostumbrados, como están, a ordenar y mandar “manu militari”, por sí y ante sí, despreciando cualquier idea o proposición que provenga de la oposición a la que le aplica aquél dicho de “a la oposición, ni agua”. Veremos hasta qué punto, sus salvavidas actuales, o sea, Ciudadanos y PSOE, son capaces de tensar la cuerda y defender sus principios existenciales y programáticos, sin vender su alma al diablo por un plato de lentejas.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

14 de diciembre de 2016