¿Podría tener el vitiligo los días contados?

Miércoles, 02 Noviembre 2016 12:09   Cultura-universidad 4
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La humanidad tiene depositada su confianza en los avances de la ciencia, incluso aun cuando el campo de la innovación y el desarrollo ha venido sufriendo recortes por parte de los organismos públicos desde que comenzó la crisis económica. Con más o menos recursos, sin embargo, las investigaciones continúan. Gracias al crecimiento de las técnicas terapéuticas y a los tratamientos, el cáncer de mama se ha convertido en una enfermedad crónica, es decir, un problema de salud a largo plazo que puede tener cura. Hace unas décadas, en contraposición, eran mayoría las mujeres que morían por esta enfermedad.

Muchos de estos avances científicos no tendrían lugar si no hubiera conciencia ciudadana al respecto. Por lo general, tendemos a minusvalorar el poder que tenemos para que, con unión, se consiga llamar la atención en torno a un problema concreto, se consigan fondos para seguir investigando en la materia. Asociaciones como la del cáncer e iniciativas ciudadanas como las marchas y los maratones ciudadanos ejercen bastante presión.

Los avances de la ciencia protagonizan cada día noticias positivas, y lo que hay detrás son mentes que cuentan con el conocimiento y la formación adecuadas, pero que, sobre todo, tienen iniciativa y voluntad, no se rinden en su deseo de encontrar respuestas. Recientemente, los afectados por vitiligo han podido albergar nuevas esperanzas.

Qué es el vitiligo

El vitiligo es una enfermedad cutánea autoinmune caracterizada por la pérdida de la pigmentación de la piel, lo que da lugar a manchas desiguales de color blanco. La ciencia arroja cada vez más luz sobre las causas del vitiligo, pero lo que se sabía hasta ahora es que las células inmunitarias destruyen los melanocitos, esas otras células encargadas de producir melanina. Así pues, el vitiligo (o vítiligo) está relacionado con la aparición de otras enfermedades autoinmunes como la enfermedad de Addison, el tiroides o la diabetes.

Su aparición es también objeto de preocupación entre las madres embarazadas, ya que existe la posibilidad de que se dé el vitiligo en los bebes. El lactante puede presentar estas manchas blancas en zonas como la ingle, la cara o las manos, las cuales irán sufriendo una ampliación progresiva que puede llevarlas a pasar de los 5 mm a los 5 cm. Aunque la enfermedad afecta a la piel de una manera evidente, es indolora, es decir, el vitiligo en los bebés (o en cualquier etapa) no causa sufrimiento físico.

Queda mucho por saber sobre esta enfermedad, pero la alimentación puede también jugar su papel. Ya sea porque no se proporcionan al bebé los nutrientes básicos que necesita o porque tiene alguna enfermedad asociada que no le permite absorberlos como debiera, esta deficiencia podría ser la clave.

Como sucede con cualquier otra enfermedad, habrá que acudir al especialista tan pronto como aparezcan los primeros síntomas, ya se trate de bebés, niños o adultos.

La ciencia ante el vitiligo

Quienes sufren enfermedades sin cura conocida celebran los avances en torno a ellas, al igual que toda la sociedad. El pasado mes de octubre se difundía que científicos del Colegio de Medicina de la Universidad de Colorado habían identificado 23 nuevos genes involucrados en la aparición del vitiligo. Es, por lo tanto, ir un paso más allá a la hora de identificar las causas del vitiligo, y el mejor entendimiento de las causas podría llevar a nuevos avances en ésta y en otras enfermedades autoinmunes.

Coincidiendo con la divulgación de este hecho, medios latinoamericanos se hacían eco recientemente de un segundo premio otorgado en el marco de un concurso internacional de ciencias, llevado a cabo en México. Estudiantes peruanos habían desarrollado una pomada a base de turre para la cura del vitiligo, a partir de los testimonios recogidos por los propios escolares a una persona de 87 años. Con su proyecto, los jóvenes consiguieron cosechar éxito a nivel provincial, regional y nacional, lo que les llevó directamente al concurso internacional y ocupar un puesto en el podium entre los 500 proyectos presentados.

Si bien este nuevo hito se dio en un contexto más escolar que científico y no deja de ser un proyecto realizado por estudiantes, la pomada podría captar la atención de las universidades investigadores y convertirse en una base sobre la que trabajar. Siempre hay motivos para mantener la esperanza.