A la fuerza ahorcan

Martes, 01 Noviembre 2016 07:06   Miguel Ángel Vicente Opinion
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Se consumó, después de 315 días de Gobierno en funciones, la traición del Partido Socialista Obrero Español a sus centenarias siglas y a los militantes y simpatizantes del mismo, en un día, 29 de Octubre, que junto con el Uno del mismo mes y año 2.016, quedarán como sendos baldones y lastrarán el devenir y el futuro de dicho Partido, por mucho que quienes son los auténticos responsables en poner en marcha la maquinaria para casi la destrucción del mismo, léanse la lozana andaluza, Susana Díaz, y el señor X, Felipe González, que partiendo de Andalucía, llevaron a casi todos los miembros del Comité Federal del PSOE a consumar un golpe de mano, en un antidemocratiquísimo acto, quieran revestirse de razones y fundamentos para llevar a cabo tales actos, en aras de la gobernabilidad del país y en bien de España y de los españoles, quebrantando principios fundamentales y programáticos del Partido, que, en realidad, hay que reconocerlo, ha quedado hecho unos zorros y echando sobre sus conciencias una vergonzante actitud que para su restauración (sea cosiendo, sea bordando) deberán pasar muchos lustros, si es que es posible volver a ser a lo que un día se fue. No había nada más que ver las caras de los diputados socialistas obligados a manifestar la “abstención” ante toda la nación, manifestando el malestar por la imposición de la gestora, con su presidente, Sr. Javier Fernández, a la cabeza, puesto como cabeza de turco, valga la redundancia, para hacerle el trabajo sucio a Susana Díaz, al anteponer a la palabra “abstención” el hacerlo por “imperativo de partido”, y conociendo el fondo de Susanita no sabemos qué les espera a los diputados díscolos que se han enfrentado con su mantenimiento del “no es no” del defenestrado Pedro Sánchez, por no acatar la disciplina de voto.

En cualquier caso, ya tenemos un nuevo Presidente, que es el mismo que nos ha venido gobernando durante los últimos cinco años, lo fuera en pleno o en funciones, y lo importante para Don Mariano Rajoy Brey era no salir de La Moncloa, y al final, su empeño ha tenido éxito y, en un principio, al menos otros cuatro años lo tendremos que sufrir, a no ser que pasado un año de esta legislatura que ahora comienza, y alegando la imposibilidad de gobernar o la ingobernabilidad del país, y en un gesto de amor a España y a los españoles, una vez más, disuelva las Cortes Generales y convoque de nuevo elecciones, haciendo recaer la responsabilidad de las mismas sobre la oposición, y quedando él y el PP absueltos de toda responsabilidad sobre los nuevos comicios, en un alarde semejante a su forma de actuar cuando alcanzó el poder en 2.011, olvidando todas las promesas contenidas en su programa electoral y gobernando totalmente en contra del mismo, en base, sobre todo, a que el Gobierno saliente, entonces del Sr. Rodríguez Zapatero, le había engañado en torno al déficit que dejaba en herencia, lo cual, en modo alguno, justificaba el darle la vuelta al calcetín electoral, para arrasar a España y a los Españoles a base de recortes, ajustes y subidas de impuestos a trote y moche, porque siendo oposición su obligación era controlar al Gobierno y estar al tanto de las cuentas de la nación española, y no, en caso contrario, dedicarse a sestear en el escaño.

Ahora, tras la entronización de nuevo, del Sr. Rajoy Brey, a la Presidencia del Gobierno de España, aun cuando lo sea para gobernar en minoría, a nadie se le escapa la importancia que para un partido tiene alcanzar el poder máximo en el país, con todo lo que ello conlleva y la posibilidad de controlar todos los resortes y los altos organismos del Estado y, sobre todo, mantener toda la trama organizativa en la Administración General y Central del Estado de cargos, carguetes, amiguetes, asesores y demás cohorte de corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros, cuyo futuro dependía y depende del mantenimiento del poder, y en cuanto a lo demás ya se verá, y lo que es ineludible es que esta elevación de Don Mariano Rajoy Brey a la cúpula del poder, con la inestimable e imprescindible ayuda de los abstencionistas del PSOE, va a suponer para el Partido Popular y para sus miembros involucrados en caso de corrupción como una absolución de sus pecados, pues pronto se han olvidado aquellas exigencias de regeneración democrática, de lucha contra la corrupción y la disposición a no pactar, bajo ningún punto de vista, por Ciudadanos y el propio PSOE, con un Partido Popular a cuyo frente estuviera el Sr. Rajoy Brey, y una vez más los españoles seremos tratados como basura y una vez más un crimen de Estado, como podría calificarse la financiación ilegal de un partido y precisamente, para más inri, el partido que gobierna (con tramas de corrupción ya comprobadas, con pagos en B, a propios y a extraños, regalos, etc. etc.).

Ahora, el Sr. Rajoy Brey se ha revestido de la piel de cordero y no se harta de propalar su predisposición al diálogo, al pacto y al consenso con todas las fuerzas políticas para echar a andar la nueva legislatura (aunque ya ha advertido en su discurso de investidura que no derogará ninguna ley), a lo que deberíamos decir que “a la fuerza ahorcan”, pues, en principio, no tendrá más remedio que acudir a ello si es que no quiere que la gobernabilidad del país siga lastrada como lo ha estado estos últimos 315 días de impasse, lo cual, además, se hace difícil de digerir, sobre todo para un partido y sus miembros que se han caracterizado, precisamente, por todo lo contrario, acostumbrados al ordeno y mando, a gobernar “manu militari” a  fuerza de decretazos (mediante decretos-leyes) y a abstraer del arco parlamentario todo intento de discutir sobre las proposiciones del partido Popular y despreciar y parar, en seco, las proposiciones de toda la oposición. Difícil papeleta la de este Mariano Rajoy, que gobierna con mano de hierro a su propio Partido, en el que, y aquí sí es verdad, se cumple el vaticinio del otrora todopoderoso vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, de que “el que se mueva, no sale en la foto”. Y porque, ¿cuándo se ha visto a la zorra en el papel de gallina?. Ocurrirá, lo de siempre y a lo que nos tiene acostumbrados, ya que la cabra tira al monte.

Ojalá, y por el bien verdadero de España y de los Españoles, esta legislatura dure sus cuatro años y discurra por la senda del diálogo, del pacto y del consenso, aunque mucho me temo que, encontrándose el PSOE, en su proceso destructivo, quede rehén y le facilite al Sr. Rajoy los votos suficientes, junto con los del, según él, el único que ha sabido dialogar y pactar, Albert Rivera, de Ciudadanos, y vuelva a convertirse esta legislatura en otro paseo demoledor del Partido Popular.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

2 DE NOVIEMBRE 2.016